Esta mujer reúne a desconocidos en casas rurales: "Son viudos, divorciados o atrevidos"
Silvia Cruz organiza los encuentros en diferentes puntos de España y tiene tanto éxito que va a duplicar las casas que renta cada mes. Sus clientes son cuarentones generalmente solteros que buscan “reconectar con gente nueva”
Un grupo de desconocidos compartiendo durante un fin de semana en una casa rural. (Cedida)
"¿Quieres venirte con 35 desconocidos a una casa rural en Vélez-Málaga?", pregunta Silvia Cruz en uno de sus videos más virales en Instagram, anunciando una “conexión perfecta" con “risas, playa, música y amigos nuevos". En tono desenfadado y caminando por la calle, continúa explicando qué organiza: "Los separaré en dos grupos dentro de un cortijo y habrá rango de edad, pues quedarán separados en mayores y menores de 38 años. Vayan apuntándose que se quedarán sin plazas".
El video anterior tiene más de 2.000 comentarios y casi 11.500 likes, como muchos otros que Cruz ha viralizado en TikTok o Facebook. Se trata de una muestra más del éxito que ha tenido su iniciativa: a partir de marzo organizará dos casas mensuales en vez de una, emplea a otras tres personas para garantizar una “experiencia todo incluido”, y recibe cientos de mensajes cada día de potenciales clientes. La paradoja es que casi nada de lo que hace Cruz se ha extendido en el gremio de los hosteleros especializados en casas rurales.
“Tenemos 35 años de experiencia en el sector y mantenemos contacto con muchos dueños de casas rurales, peropara mí y mi entorno es una novedad lo que hace esta señora”, explica a El Confidencial Pedro Carreño, presidente de Asociación Española de Turismo Rural (ASETUR). “Entiendo que es una nueva forma de hacer turismo rural. Jamás he visto algo igual, pero creo que tiene sentido que estas personas desconocidas se reúnan para comer, visitar sitios patrimoniales y hacer senderismo con nuevos amigos”.
Es como un "Gran Hermano", pero sin sexo
Esas son algunas de las actividades que hacen las personas que Silvia reúne, aunque muchas veces quieren mantenerse dentro de la casa comiendo y bebiendo. Más que disfrutar del entorno rural, lo que priman estos grupos es conocerse y acompañarse entre ellos. De hecho, lo que más estimula a Cruz para continuar con este proyecto en su tiempo libre (trabaja de comercial para una empresa de bebidas de Córdoba), es que sus clientes muchas veces acaban como grandes amigos cuando no se conocían de nada.
Todo comenzó como un alivio para la soledad: “Hace cinco años y medio que me divorcié y hace un par de veranos me quedé sola, porque mis hijos estaban de vacaciones y mis amigas se fueron con sus parejas. Publiqué un video explicando lo que me sucedía y empezaron a escribirme un montón de personas. Por eso comencé a organizar quedadas aquí en Córdoba para ir a conciertos y cenas, hasta que en una Semana Santa propuse ir a una casa rural. Subí un video de esa experiencia, se viralizó y un montón de gente empezó a preguntarme por redes. Ahí se me ocurrió la idea de hacer una especie de Gran Hermano con desconocidos en casas rurales. Me hice autónoma como organizadora de eventos y lo he tomado como un hobby que da dinero”.
Al final siempre han existido alquileres rurales para desconocidos, explica Rafael Martí, quien lleva más de 20 años alquilando casas rurales en los pueblos negros de Guadalajara y detalla en su página web cómo podría ser la experiencia de compartir este tipo de alojamientos con desconocidos. “Cuando empecé en 2001 alquilaba por habitaciones y eran como pequeños hoteles rurales, pero esa tendencia duró pocos años y desde 2004 solo alquilamos a grupos de amigos, familiares o eventos empresariales. Lo que pasa es que las redes sociales pueden impulsar nuevas tendencias”.
Silvia Cruz, con americana negra al centro, rodeada de un grupo de clientes. (Cedida)
La idea detrás del proyecto de Cruz es sencilla. Publica las convocatorias para las casas en todas sus redes sociales (tiene 80.000 seguidores entre Instagram, Facebook y TikTok), y los interesados comienzan a escribirle. Definido el grupo que irá a la casa, les cobra la mitad del dinero a modo de “señal” y el resto cuando se encuentran. Los precios oscilan entre 300 y 330 euros por persona. Menos la transportación de ida y vuelta a la casa, todo está incluido en ese dinero: desde las cenas en restaurantes locales hasta una excursión de kayak.
El problema es que no todos los que le escriben a Cruz tienen lo que ella denomina “buenas intenciones”, y le cuesta mucho “escoger” a sus clientes. Como en muchos de sus videos sale con amigas y clientas hablando de lo bien que se lo han pasado en estas casas, una gran parte de su público interpreta que puede sumarse a la escapada para tener sexo. Por eso Cruz repite constantemente en sus videos que a las casas no se va a ligar.
“En las redes sociales se cree que estamos todos solteros y desesperados por encontrar pareja”, explica la emprendedora. “No pongo ninguna traba de nada, siempre y cuando sepan respetar y tengan claro que allí se va a hacer amigos. Esto no es para ligar ni para encontrar pareja, aunque puede que suceda. Me consta que al menos dos parejas ya consolidadas nacieron en las casas que organizo. Mi objetivo al advertirlo es que la gente vaya tranquila y disfrute la experiencia, sobre todo las mujeres. No impido que nadie interactúe, pero tampoco doy pie a que alguien intente ligar todo el tiempo. Esas cosas se tienen que dar espontáneas, como una amiga mía de Córdoba que ya lleva ocho meses de noviazgo con un chico de Málaga que conoció en una de las casas”.
Después de anunciar una nueva casa, Cruz puede contestar en un día 600 mensajes de interesados, pero ya tiene sus filtros para saber quién puede sumarse: “Me doy cuenta sobre todo al ver las preguntas que hacen, que pueden ser bastante fuera de lo normal. A veces me mandan videos de sus partes o me preguntan muchísimo si iremos a la casa para hacer una orgía. Jamás he pensado en organizar una casa para esos fines, solo quiero que se la pasen bien, porque las habitaciones son compartidas y debe primar el respeto”.
Como ya ha tenido algunas malas experiencias, Silvia ha creado un protocolo para seleccionar a los asistentes de las casas. Si alguien se muestra interesado le envía un mensaje automático aclarando que en las casas no habrá “eventos de sexo ni ambiente liberal o swinger”. Luego deja tres preguntas para determinar si estas personas podrían resultar conflictivas a partir de las respuestas que reciba. Lo hace sobretodo para evitar casos como el de un joven que quería “fumar porros constantemente”, y tuvo que “invitarlo a marcharse” después de que se propasara tocando a una chica.
“Ninguno de nuestros asociados ha vivido situaciones de este tipo”, aclara Carreño. “Por norma general, al entorno rural no se va a disfrutar de ese tipo de cosas, pues para eso ya existen espacios en las ciudades. Si esta iniciativa es buena para la gente y respetuosa con los valores que encierra el turismo rural, cada cual es libre de hacerlo como mejor crea, ya sea convocando a desconocidos o no”.
Un modelo nacido y potenciado por las redes sociales
En los dos años que Cruz lleva organizando estas casas, ha tratado con clientes de muchos puntos diferentes de España. Para una misma casa puede recibir a personas de Barcelona, Madrid, Valencia, Murcia, Córdoba, Málaga, Almería… De hecho, los perfiles no pueden ser más variados, aunque todos comparten el deseo de “combatir la soledad”.
“La mayoría somos divorciados, viudos o personas atrevidas que queremos conocer a otras de forma diferente. También han venido parejas. El rango de edad promedio se mueve entre los 40 y 60 años, aunque también hemos tenido muchos jóvenes. Vienen abogados, empresarios, camioneros, enfermeras… porque la mayoría son profesionales. No todos los obreros pueden permitirse pagar 300 euros por un fin de semana. Ese precio no me lo inventé de la nada. Además de las salidas que hagamos, ponemos toda la comida y bebida que la gente quiera, incluidas las copas que ofrecemos de noche”.
Mientras se publica este reportaje, Cruz lidera a un grupo de desconocidos (que probablemente ya no lo serán tanto este domingo después de compartir desde el viernes), para ir disfrazados al carnaval de Cádiz. Siempre van de su mano, ella es el elemento sobre el que orbita todo en estas quedadas: desde la logística que apañan sus empleados-amigos, hasta las risas que se echan los clientes tomando una copa de vino en una terraza.
Un grupo de clientes durante una ruta de senderismo. (Cedida)
Cruz ha tenido tanto éxito que en marzo lanzará dos convocatorias diferentes y se plantea ampliar su equipo de trabajo para enfrentar el aumento de la demanda: “Siempre me llevo a mi amiga Maripaz, que es chef y cocina para todos, además de Antonia y Pedro que me ayudan con el resto de los quehaceres de la casa. Mis hijos también han ido para ayudar, porque los clientes no hacen nada, se lo preparamos todo. Pero quien trabaja conmigo también se incluye en las actividades que hacemos porque mi objetivo es que disfrutemos todos los que estamos ahí. El problema que tengo es que siempre me piden que esté presente en todo y no puedo partirme en pedazos para estar en varias casas a la vez”.
Como Cruz sube a las redes sociales el antes y después de estas quedadas entre desconocidos, recibe mucho feedback de su público con mensajes que evidencian la confianza conquistada con el paso del tiempo. Su tono afable y la sonrisa que siempre muestra en sus videos le han abierto las puertas de un nicho de mercado que a su juicio podría explotarse mucho más. Quizás por eso ha recibido varias propuestas de personas que quieren convertirse en sus socios para convocar más casas y ampliar el negocio. “Un chico me escribió para hacer casas con jóvenes de veinte y tantos años, pero decliné porque no me muevo en ese rango de edad”, explica.
“Quizás el proyecto de esta señora implicará una campaña muy potente en redes sociales sobre las casas rurales y eso nos beneficie a todos”, explica a este diario Joaquín Sanz, presidente de la Asociación de Casas Rurales de La Rioja. “De momento nadie nos ha hablado de esta nueva tendencia y ninguno de nuestros socios alquila sus casas para grupos de desconocidos”.
"Esto es genial para combatir la soledad no deseada que puede generar vergüenza a conocer gente nueva, timidez e inseguridades"
El concepto de clientes que se mueve hasta ahora entre los socios de ASETUR es de familias, parejas o amigos que van “en plan íntimo” para disfrutar de los encantos del medio rural, explica Carreño desde Fuerteventura, la isla canaria que se muestra extrañamente verde y florecida estos días por las abundantes lluvias. "Lo que pasa es que las redes sociales aportan muchísimo a la hora de difundir las bondades del mundo rural. Hay muchos chicos que de cierta forma se sienten huérfanos de un pueblo y cuando visitan uno sienten el encanto y ven que la vida es más relajada. La visibilidad que nos han dado algunos influencers nos ha ayudado a recuperarnos del bajón de la pandemia".
Muchos de los asistentes a estas casas generan vínculos tan fuertes que crean grupos de WhatsApp entre ellos y organizan quedadas por su cuenta, sin Cruz. Lo más bonito que hay es verlos llegar con la incertidumbre de no saber lo que van a encontrar, y a los pocos minutos ya se ponen a hablar entre ellos y no paran hasta el domingo. A veces me pongo a hacer cosas, me separo del grupo y es muy emocionante ver desde fuera la química que crean”, concluye la emprendedora.
Lara Ferreriro, una psicóloga consultada por la sección de Salud de este diario, explica las potencialidades de este tipo de quedadas para paliar la soledad: “Si las personas están preparadas para socializar, iniciativas como estas pueden tener súper efectos terapéuticos. Le he recomendado cosas parecidas a mis pacientes para romper el círculo evitativo de la soledad, y en este caso una quedada en una casa rural puede reducir fricciones. Esto es genial para combatir la soledad no deseada, que puede generar vergüenza al conocer gente nueva, timidez e inseguridades. Quedar de esta forma puede reducir también la autopresión que a veces nos ponemos y condiciona nuestro comportamiento”.
"¿Quieres venirte con 35 desconocidos a una casa rural en Vélez-Málaga?", pregunta Silvia Cruz en uno de sus videos más virales en Instagram, anunciando una “conexión perfecta" con “risas, playa, música y amigos nuevos". En tono desenfadado y caminando por la calle, continúa explicando qué organiza: "Los separaré en dos grupos dentro de un cortijo y habrá rango de edad, pues quedarán separados en mayores y menores de 38 años. Vayan apuntándose que se quedarán sin plazas".