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La campaña del PP en CyL: movilización de los alcaldes, desembarco de barones y sin Vito Quiles
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ELECCIONES EL 15 DE MARZO

La campaña del PP en CyL: movilización de los alcaldes, desembarco de barones y sin Vito Quiles

El PP enciende ya los motores en Castilla y León con la gobernabilidad por resolver en Extremadura y Aragón. Anticipan una subida de Vox, que podría alcanzar el 20% de voto, y una caída del PSOE más moderada

Foto: Alberto Núñez Feijóo junto al presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. (Europa Press/Manuel Ángel Laya)
Alberto Núñez Feijóo junto al presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. (Europa Press/Manuel Ángel Laya)
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Alfonso Fernández Mañueco cuenta con una ventaja y con un inconveniente de cara a la campaña electoral que está a punto de arrancar en Castilla y León. Por un lado, ha podido tomar nota de los errores estratégicos de sus dos predecesores, María Guardiola y Jorge Azcón. Pero, por otro, acude a las urnas con el vértigo ya consolidado de la subida de un Vox que complica la gobernabilidad en Extremadura y que ha hecho perder al PP dos escaños en Aragón.

Las cosas no pintan mejor en Castilla y León. Queda un mes para la apertura de los colegios electorales del próximo 15 de marzo, pero los sondeos previos a la campaña apuntan a que Abascal y su candidato, Carlos Pollán, están en condiciones de mejorar su ya de por sí abultado resultado de 2022. Entonces ya alcanzó más del 17% del voto y 13 procuradores en una región eminentemente rural, uno de los nichos en los que la ultraderecha cala con mayor fuerza. Son datos similares a los que Vox ha obtenido ahora, cuatro años después, en Extremadura y Aragón.

Por ahora no hay una directriz homogénea de parte de Génova sobre la que organizar la estrategia electoral ante el fenómeno sin freno de Vox, una circunstancia que, como publicó El Confidencial, comienza a colmar la paciencia de algunos territorios. Mañueco seguirá su propia hoja de ruta para blindar la victoria del PP. Resistir frente al envite de la ultraderecha se ha convertido hoy casi en un éxito para el PP. Pero aspiran, como mínimo, a mejorar en votos y arañar algún escaño. No prevén, además, que la caída del PSOE sea tan pronunciada por la falta de "ministros candidatos" o aspirantes vinculados a la corrupción, como Miguel Ángel Gallardo en Extremadura y Pilar Alegría en Aragón.

El presidente popular ha diseñado una campaña "regionalizada", centrada en "los problemas de Castilla y León" y en los hitos de la gestión frente a un Vox que "no ha solucionado nada" y que abandonaron en bloque los ejecutivos en 2024 por "tacticismo electoral". Es una de sus grandes bazas, aunque el PP ya comprobó en las dos últimas citas que "la gestión ya no nos impulsa" frente a los nuevos actores que capitalizan el "voto del cabreo". Al margen de Vox, la derecha tendrá que volver a enfrentarse al partido antisistema de Alvise. Se Acabó La Fiesta (SALF) no logró escaño en Aragón, pero se quedó al borde de conseguirlo con casi 18.000 votos.

Foto: manueco-contara-con-ayuso-y-feijoo-para-la-campana-y-pide-evitar-el-ruido-que-infla-a-vox

Pese a querer priorizar la esencia territorial, Mañueco sí prevé contar con Feijóo a lo largo de toda la campaña. El líder del PP ya participó en un macroacto en Salamanca el pasado viernes, que sirvió de pistoletazo de salida a la carrera que culminará dentro de un mes. Las intervenciones de uno y de otro estuvieron marcadas por los dardos constantes al partido ultraconservador, a los que advirtieron que habría "límites" en la futura negociación. La mayoría absoluta (41) se da por imposible. Y Mañueco también ha dejado claro que no pactará con el PSOE. Entienden en el PP que toda indefinición con los socialistas sólo les penalizará frente a Vox.

El líder regional prepara también el desembarco de los barones del PP para dar un empujón en su carrera, en un momento en que toda unidad es poca para hacer frente a los nuevos desafíos electorales. Las fuentes consultadas apuntan a la posible preparación de un gran acto como el que diseñó Azcón en Zaragoza para denunciar el "chantaje" de la financiación autonómica, aunque aún no está cerrado. Sí tiene claro el líder del PP de Castilla y León que llamará a Isabel Díaz Ayuso, valor clave en la pugna con Vox, y a presidentes como el de Galicia, el único territorio nacional en que los de Abascal no tienen representación.

Foto: nuestras-derechas-se-radicalizan-pero-el-futuro-no-es-aragon-es-hungria Opinión

La movilización del poder local es la "gran obsesión" de Feijóo. Y esa fijación cobra especial relevancia en la comunidad con más municipios de España. Según fuentes presentes en la última Junta Directiva Nacional, el líder del PP dio un 'toque' velado a los alcaldes populares para apretar en el frenético carrusel electoral como si fuesen ellos los que se jugasen el puesto.

En Castilla y León también creen que esta es una cuestión fundamental para peinar todo el territorio, aunque aseguran que sus alcaldes "ya están muy movilizados". En Génova ponen como ejemplo el vértigo que corrieron en Teruel capital, donde Vox se quedó a poco más de 1.000 votos de arrebatárselo al PP.

Salvo sorpresa mayor, en el equipo de Mañueco no prevén contar con Vito Quiles en su campaña electoral. El 'fichaje' del agitador ultra, además del controvertido grupo musical de Los Meconios, para el cierre de la campaña de Aragón se vio como un error estratégico en amplios sectores del partido, que lo interpretaban como un fallo de última hora fruto de los nervios ante la "ola imparable" de los de Abascal y que insistían en que el PP no podía mutar a "partido antisistema" que ahuyentase a su base de votantes más sólida. "A nosotros eso no nos da ni un voto", suscriben en Castilla y León. "Sólo aportan a partidos como a Vox o Se Acabó la Fiesta", zanjan.

Alfonso Fernández Mañueco cuenta con una ventaja y con un inconveniente de cara a la campaña electoral que está a punto de arrancar en Castilla y León. Por un lado, ha podido tomar nota de los errores estratégicos de sus dos predecesores, María Guardiola y Jorge Azcón. Pero, por otro, acude a las urnas con el vértigo ya consolidado de la subida de un Vox que complica la gobernabilidad en Extremadura y que ha hecho perder al PP dos escaños en Aragón.

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