Ayuso sale en auxilio de Guardiola para evitar elecciones en Extremadura y presionar a Vox
La presidenta de la Comunidad de Madrid pasa al ataque para cambiar el relato y poner el foco en el "bloqueo" de Vox. En el PP de Extremadura rezuma cierto malestar con Génova por el "ruido" de los últimos días
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (i), junto a la presidenta de Extremadura, María Guardiola. (Europa Press/Jorge Armestar)
No ha sido una semana fácil para el PP. Los conservadores basculan estos días entre el desánimo por la amarga victoria de Aragón y los nervios por el temor a que el bloqueo en Extremadura conduzca a una repetición electoral de consecuencias aún imprevisibles. Genera mucho desasosiego en el partido estar a merced de un Vox que no parece querer hacer presidenta a María Guardiola. Pero el "ruido" se disparó aún más a mediados de semana por los "errores" comunicativos que en el partido achacan tanto a Génova como a la propia dirigente popular, y que a juicio de distintas voces populares ha dado más munición a Abascal para ganar la batalla del relato.
En mitad de la guerra de nervios que PP y Vox protagonizan en los últimos días y que ha revuelto también las tripas de la propia organización popular, destacó un mensaje público de respaldo a la labor de la presidenta en funciones de Extremadura. Isabel Díaz Ayuso quiso echar un capote a María Guardiola. Ambas cuentan con una excelente "afinidad personal" y "hablan el mismo lenguaje" a pesar de encabezar modelos ideológicos distintos dentro del partido.
Según el PP de Madrid, el respaldo público que la presidenta de la Comunidad de Madrid tiene un doble objetivo: ensalzar el perfil de Guardiola y su hoja de ruta para la región frente al "bloqueo" de un Vox que "está en lo que está". Reivindicar de algún modo que el tira y afloja que ha disparado el riesgo a una repetición electoral es responsabilidad del tacticismo político de la ultraderecha y no de la líder del PP de Extremadura, que ya ha asumido el acuerdo con Abascal como única vía de gobernabilidad posible y que, según su entorno, se ha implicado hasta la médula para deshacer el nudo que, por ahora, no parece tener solución.
"Espero que no haya una repetición electoral en Extremadura que ponga en peligro todo el trabajo que hemos defendido el Gobierno extremeño y el de la Comunidad de Madrid en defensa de Almaraz estos años. Su cierre va a ser un desastre para nuestras empresas y nuestro futuro energético", escribió Ayuso en X, reivindicando la alianza estratégica con Guardiola por esta cuestión y responsabilizando de forma velada a Vox del futuro de la central, un tema absolutamente capital para la región.
Espero que no haya una repetición electoral en Extremadura que ponga en peligro todo el trabajo que hemos defendido el gobierno extremeño y el de la Comunidad de Madrid en defensa de Almaraz estos años.
Mucho más explícita fue en el pleno de la Asamblea de Madrid. La dirigente popular se enzarzó directamente con el partido ultraconservador, a los que exigió que "no boicoteen ni pongan en peligro" el ejecutivo extremeño por "sus intereses" y les señaló directamente porque "nos quieren llevar a elecciones" por pensar en "sus réditos" políticos. El PP de Extremadura recogió el guante tendido. "Extremadura votó cambio, y el cambio ha sido reforzado de nuevo en las urnas. Queremos elegir el camino (...) de la política útil, el que le enseña la puerta al sanchismo", respondieron en X.
El hecho que no pasa desapercibido es que sea Ayuso precisamente la que salga en auxilio de Guardiola, ya que se trata de una de las dirigentes, si no la que más, que mayor entrada puede tener entre el electorado favorable a Santiago Abascal. Aunque gozan de una mayoría absoluta y del muro que implica el discurso afilado de la presidenta regional, en el PP de Madrid no son ajenos al subidón de Vox e inciden en la premisa de que el calvario de Guardiola en Extremadura le podría suceder mañana a cualquier dirigente del PP, incluso a Feijóo. Por eso hay que visibilizar ese apoyo y presionar para buscar un acuerdo.
La presidenta en funciones de Extremadura intentó calmar este jueves la polvareda que se había levantado en los últimos días y clarificar tres puntos: que la mano a Vox sigue tendida; que concibe al partido de Abascal como único socio posible; y que en ningún caso se sentará a negociar con el PSOE. Esta última cuestión había generado confusión en los últimos días, primero porque Guardiola desveló que había solicitado a los socialistas su abstención, mientras que en Génova incendiaron aún más la cuestión al deslizar —y luego rectificar— que era "preferible" intentar una abstención del PSOE que una coalición con Vox.
Se referían en realidad al hecho de que su partido, como cualquier otro, prioriza gobernar en solitario a compartir poder con otras formaciones políticas. En cualquier caso, esta última controversia elevó la distancia entre Extremadura y el 13 de Génova, un malestar que ya se venía alimentando por las desavenencias en torno al modelo de campaña que siguió Guardiola y las críticas internas que recibió y de las que se hicieron eco los medios de comunicación. Recuerdan que las campañas se construyen en función del territorio y que, al final, ella se hizo con el 43% del voto y subió un escaño mientras que Azcón, con una estrategia diametralmente distinta, retrocedió.
Por ahora, según aseguran en su equipo, Feijóo no se ha implicado de forma directa en la negociación. Tampoco ha hablado con Abascal para intentar evitar elecciones que, según el PP, "sólo daría una oportunidad al PSOE", que podría recuperar algo de fuelle en su bastión histórico tras la salida del imputado Miguel Ángel Gallardo. En las filas de los conservadores dan por imposible un acuerdo ni en primera ni en segunda sesión de investidura, previstas para el 3 y 5 de marzo, en plena campaña de Castilla y León.
Hoy por hoy sólo ven posible un cambio de parecer en Vox si comprueban que su estrategia de "bloqueo" puede terminar pasándoles factura en una hipotética apertura de urnas, que tocaría a finales de junio. Y es el objetivo que parece perseguir Ayuso. Dar la vuelta al relato. Mientras tanto, Guardiola ha intentado retomar el contacto, por ahora sin éxito. Aseguró que el miércoles por la noche, tras una cascada de reproches cruzados y acusaciones de "filtraciones", llamó al partido ultraconservador para tratar de reconducir la situación, pero saltó el contestador. Envió un mensaje, pero también ha quedado sin respuesta.
No ha sido una semana fácil para el PP. Los conservadores basculan estos días entre el desánimo por la amarga victoria de Aragón y los nervios por el temor a que el bloqueo en Extremadura conduzca a una repetición electoral de consecuencias aún imprevisibles. Genera mucho desasosiego en el partido estar a merced de un Vox que no parece querer hacer presidenta a María Guardiola. Pero el "ruido" se disparó aún más a mediados de semana por los "errores" comunicativos que en el partido achacan tanto a Génova como a la propia dirigente popular, y que a juicio de distintas voces populares ha dado más munición a Abascal para ganar la batalla del relato.