La Aemet presidida por un cargo de Ábalos se levanta contra el Gobierno: mileuristas y maltratados
La ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, se esconde tras Óscar López para no recibir a los trabajadores, que denuncian escasez de personal, sueldos bajos y horas extra que se tardan más de un año en cobrar
Protesta de trabajadores de la Agencia Estatal de Meteorología frente a su sede en Madrid. (EFE/Zipi Aragón)
Llega una nueva borrasca después de Nils y de Oriana, y es la de los trabajadores de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). La entidad pública ha sido el principal argumento del Gobierno para atacar al equipo de Carlos Mazón en la Comunidad Valenciana, alegando que la catastrófica dana que se llevó por delante la vida de más de 200 personas ya fue advertida por la agencia estatal. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó la sede de la Aemet en noviembre de 2024 para valorar su labor "fundamental". Un mensaje exterior que no se corresponde con el trato que reciben los trabajadores de la agencia, que denuncian sueldos mileuristas y condiciones pésimas.
"Hay empleados de la Aemet que cobran 1.100 o 1.200 euros", señala a El Confidencial Carlos Domínguez, representante del sindicato CSIF. Denuncian que la plantilla actual es insuficiente (alrededor de 1.000 personas en toda España) y sin previsión de refuerzos, la media de edad elevada, y además la mayoría está bajo un régimen de disponibilidad horaria total sin recibir ningún tipo de compensación. Han sido convocadas movilizaciones de protesta del colectivo el 17 de febrero en Valencia, precisamente, y el 19 del mismo mes en Sevilla.
Al cierre de esta edición, las organizaciones sindicales confiaban en poder reunirse con el Ministerio de Transición Ecológica el lunes para abordar la situación, pero el departamento de Sara Aagesen no les ha dado respuesta. El Ministerio tampoco ha querido hacer declaraciones a la consulta formulada por este periódico. En concreto, los trabajadores aspiraban a compartir sus reivindicaciones con el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, y la presidenta de la Aemet, María José Rallo.
Rallo, ingeniera de caminos de formación, fue ascendida por José Luis Ábalos a secretaria general de Transportes y Movilidad en junio de 2018, y se mantuvo en el cargo hasta el año 2023, cuando pasó a presidir la Aemet. Fuentes de la agencia apuntan que en charlas con los trabajadores ha bromeado acerca de sus condiciones salariales: "Si quieren mejores condiciones, que opositen a Hacienda". Unas palabras que no han sentado nada bien a los empleados de la agencia.
En tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero se les prometieron mejoras retributivas, cuando el ente pasó de ser instituto nacional a agencia. Las mejoras, según explican desde CSIF, solo repercutieron en los niveles funcionariales más altos (del 26 para arriba). Alegaron que la falta de presupuesto les impedía implementar mejoras salariales también a los de menor nivel. La llegada de Rallo generó una "esperanza" que se diluyó con el paso de los meses.
Domínguez denuncia que el Gobierno ha aprovechado las plazas libres que no se han ocupado para subir nuevamente las retribuciones a los niveles superiores. "Han creado nuevas direcciones... Se ve que necesitan muchos jefes y pocos trabajadores", asevera. CSIF también denuncia que los empleados no tienen reconocida la carrera profesional y que se llega a tardar un año en pagar las horas extra.
La gota que ha colmado el vaso ha sido la decisión de la dirección de la Aemet de eliminar el trabajo a distancia y la acumulación de turnos. Muchos empleados se encuentran a más de 150 kilómetros de su lugar de trabajo, por lo que se desarrolló un sistema de teletrabajo y doble turno para paliar esta situación. De esta forma, el trabajador se encuentra de guardia hasta 24 horas, y en esa franja se puede requerir su desplazamiento. Este modelo también servía para que los empleados no tuvieran que pagar de su bolsillo desplazamientos tan grandes ni alojamientos en otras localidades. Ahora, la Aemet quiere eliminarlo, pero sin ofrecer compensaciones por tales movimientos en el territorio nacional.
La reposición de personal es insuficiente porque, como apunta Domínguez, la Aemet paga los salarios más bajos de la Administración General del Estado, "que ya son bajos de por sí comparados con entes autonómicos o locales". Como consecuencia de esta pérdida de personal, se han perdido las series climáticas, "la memoria de que disponemos para entender mejor el clima y predecir lo que puede venir".
"Alimentan el trumpismo"
Por el momento, la entidad dependiente de la ministra Sara Aagesen no está abierta a negociar. Desde su departamento siempre se escudan en Función Pública, el Ministerio que depende de Óscar López. "Nos remiten a Función Pública, una práctica habitual también con otros colectivos", manifiesta Domínguez. También apunta que otro argumento recurrente es que no pueden hacer nada al estar los Presupuestos Generales del Estado (PGE) prorrogados. Sin embargo, "para otras cosas sí que mueven el dinero... No sé si la señora presidenta de la Aemet quiere poner un robot y sustituir al personal humano".
Hace un año, la agencia implementó un plan para conocer el estado de ánimo de los trabajadores y que concluyó que el personal estaba "quemado". "Las medidas que se tomaron a partir de eso fueron ninguna", añade Domínguez. En la movilización ya celebrada en Madrid este jueves, una de las pancartas rezaba "Sindicalismo versus trumpismo". "El colectivo sufre el negacionismo. Hay compañeros que lo han sufrido en carne propia, y encima nos encontramos con que esa falta de reconocimiento de nuestra labor la tenemos dentro".
En CSIF consideran que esta dejadez del Gobierno con los trabajadores de la Aemet "alimenta el trumpismo y el negacionismo". Cargan también contra el doble rasero del Ejecutivo de Sánchez, que aplaudió su trabajo en la dana de Valencia calificándolo de "impecable" y al mismo tiempo negándose a mejorar sus condiciones. En la hoja de ruta de los trabajadores se encuentra una gran movilización en Madrid frente al Ministerio de Transición Ecológica si ni María José Rallo ni Sara Aagesen atienden sus demandas.
Llega una nueva borrasca después de Nils y de Oriana, y es la de los trabajadores de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). La entidad pública ha sido el principal argumento del Gobierno para atacar al equipo de Carlos Mazón en la Comunidad Valenciana, alegando que la catastrófica dana que se llevó por delante la vida de más de 200 personas ya fue advertida por la agencia estatal. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó la sede de la Aemet en noviembre de 2024 para valorar su labor "fundamental". Un mensaje exterior que no se corresponde con el trato que reciben los trabajadores de la agencia, que denuncian sueldos mileuristas y condiciones pésimas.