Piden 12 años a un psicólogo y profesor de universidad por violar a una paciente con tendencias suicidas
La Fiscalía le acusa de aprovecharse de la situación de vulnerabilidad emocional de la denunciante, que tenía intenciones de suicidio tras la enfermedad de cáncer de su hermana
Imagen del procesado como "profesor asociado" en la web de la Universidad de Salamanca. (EC)
Un psicólogo y profesor de la Universidad de Salamanca se enfrenta a una condena de hasta 12 años de cárcel por agredir sexualmente a una paciente a la que atendía. La Fiscalía pide 8 años porque considera que se aprovechó de su situación de vulnerabilidad tras la enfermedad por cáncer de su hermana, que terminó falleciendo. La denuncia del ministerio público a la que ha tenido acceso El Confidencial describe la relación sexual y los mensajes que le mandaba el ahora procesado.
Se llama Miguel David G.E. y figura en la Universidad de Salamanca como “profesor asociado”. Este periódico se ha puesto en contacto con el centro educativo para saber si tiene contacto con alumnos o si se ha adoptado alguna medida de prevención contra él. Desde el departamento de comunicación han confirmado que el acusado sigue presente en su directorio y facilitan su correo oficial. Al momento de publicar esta información, la universidad no ha atendido a las demandas de información formuladas por El Confidencial.
En la web oficial de la universidad también figura un correo corporativo (terminado en @usal.es) a nombre de Miguel David G.E. Este periódico se ha puesto en contacto con él. Confirma que es profesor en el centro, pero no ha querido aportar más datos. Se ha limitado a calificar como falsas las acusaciones en su contra. Se encuentra en libertad provisional a la espera de juicio.
Según fuentes conocedoras del caso, la vista preliminar se celebró hace días y él trató de alcanzar un acuerdo de conformidad para reducir su petición de cárcel, pero la denunciante se opuso. En su caso, pide hasta 12 años de cárcel. Se acordó que la examinara un forense antes del juicio porque sus abogados sostienen que es tal su destrozo emocional que no podrá hacer frente al juicio.
En la vista preliminar él trató de alcanzar un acuerdo de conformidad para reducir su petición de cárcel, pero la denunciante se opuso
Los hechos se remontan al año 2022, la víctima estaba recibiendo tratamiento psicológico como consecuencia de la enfermedad de cáncer de su hermana. Estaban muy unidas hasta el punto de que la denunciante se encargaba de cuidarla. En un principio, le atendía una psicóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Esta profesional se acogió a una baja y la denunciante continuó su tratamiento con otro psicólogo durante cinco meses.
El estado de la mujer se fue agravando a medida que el cáncer de su hermana fue empeorando y empezó a tener ideas de suicidio, por lo que su psicólogo le dio el contacto de un compañero, Miguel David G.E. con una consulta privada en Salamanca. El acusado se doctoró en Psicología en el año 2016 con una tesis en la que abordó el impacto que tuvieron las leyes de género que aprobó el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
Una tesis sobre el machismo
El resumen de su trabajo se puede leer en la web de la Universidad de Salamanca. Concluye que las medidas tuvieron en el plazo inmediato influencia global positiva en el cambio de la identidad masculina. Pero detecta que una parte de los hombres reaccionó en sentido inverso al buscado, desarrollando un contradiscurso postmachista, más radical que el machismo tradicional.
La denunciante acudió a su primera consulta con el procesado el 31 de julio de 2023. Le contó que su hermana estaba en fase terminal y que a consecuencia de ello había empezado a tener ideas suicidas. Tras ese primer contacto, él le dijo que seguirían hablando vía WhatsApp y que concertarían otra consulta más adelante. Fue el 4 de agosto y de aquel encuentro la mujer recuerda que le dio un abrazo intenso. Le resultó incómodo, pero no le atribuyó contenido sexual.
Entre agosto de 2023 y febrero de 2024 mantuvieron conversaciones de WhatsApp durante seis meses. Ella le trasladaba que tenía problemas con la comida, que se daba atracones a comer y que empezaba a verse gorda. Él le contestó que era “preciosa” y que su cuerpo le encantaba, que era “muy sexy”. Ella le mostró su reticencia a los comentarios sobre su físico y él le pidió perdón, pero insistió en que le encantaría estar con ella y que la veía “muy atractiva”. Ella se describió psicológicamente hundida.
La denunciante, en esas conversaciones, le decía lo mucho que le dolía la situación de su hermana y las ganas de quitarse la vida
En la causa consta una conversación del 15 de octubre de 2023 en la que él le dijo a ella otro comentario que destaca la Fiscalía: “Me gusta mucho darte palmaditas en el culo”. En otra de diciembre le dijo que quería besarla y abrazarla haciendo “la cucharita” y acariciarla “enterita” en la cama. A esto último, la denunciante le dijo que le gustaría, pero que tendría que tener paciencia, que no se aguantaba ni ella y que era muy complicado. La denunciante, en esas conversaciones, le decía lo mucho que le dolía la situación de su hermana y las ganas de quitarse la vida.
La mujer pagó las primeras consultas, pero la Fiscalía indica que la relación psicólogo-paciente pasó a la amistad y dejó de abonar las sesiones. En enero de 2024, las conversaciones empezaron a tener un contenido sexual más explícito: “El procesado con ánimo libidinoso indicó que se tocara en sus partes íntimas mientras estaba en la cama”. Ella manifestó que no podían continuar la relación psicólogo-paciente dado el cariz sexual que habían adquirido sus conversaciones, pero el procesado dijo que sí porque solo habían “fantaseado”.
La agresión sexual
El procesado pasó varias semanas sin contestar a la mujer, que empezó a desarrollar una sensación de dependencia. El 6 de febrero, fue a la consulta del procesado. Según la Fiscalía, el psicólogo, “aprovechando el frágil estado psicológico de ella y la dependencia emocional que sentía respecto de él, con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, introdujo sus dedos en la vagina de ella, luego en el ano, manifestando ella que le parecía una guarrada y posteriormente se los volvió a introducir en la vagina”.
"Aprovechando el frágil estado psicológico y la dependencia emocional que sentía respecto de él, con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales"
"El procesado cogió la mano de ella y la llevó hacia su pene. Después le preguntó si tenía un condón y ella le respondió que no, que no quería que la penetrara. Tras aquel día, ella le comunicó que dejaría de ir a la consulta porque habían traspasado la línea”. La mujer sufrió una infección de orina que le achaca a la práctica sexual del último día en la consulta. Quería ser derivada a otro psicólogo, pero él entendía que sí podía seguir atendiéndola.
A finales de febrero del año pasado, la mujer habló con una amiga y con una psicóloga, a quienes les dijo que el procesado se había aprovechado de su estado para tener relaciones con ella. Actualmente, se encuentra en tratamiento psicológico y psiquiátrico desde noviembre de 2022. Padece un trastorno adaptativo mixto y trastorno depresivo de larga evolución.
La Fiscalía pide 8 años porque entiende que todos estos hechos encajan en un delito de agresión sexual, tipificado en el artículo 179.1 del Código Penal (“acceso carnal por vía vaginal”), en relación con el 178.1 (“solo hay consentimiento cuando haya actos que expresen de manera clara la voluntad”) y el 180. 1, 3 (“contra una persona que se halle en una situación de especial vulnerabilidad”) y 5 (“la persona responsable se hubiera prevalido de una situación de superioridad”).
El ministerio público solicita además que se le prohíba acercarse durante 10 años a menos de 250 metros, que se le impida ejercer de psicólogo durante seis años, que no pueda trabajar en nada que tenga contacto con menores de edad y que indemnice a la denunciante con 10.000 euros por daños morales.
Un psicólogo y profesor de la Universidad de Salamanca se enfrenta a una condena de hasta 12 años de cárcel por agredir sexualmente a una paciente a la que atendía. La Fiscalía pide 8 años porque considera que se aprovechó de su situación de vulnerabilidad tras la enfermedad por cáncer de su hermana, que terminó falleciendo. La denuncia del ministerio público a la que ha tenido acceso El Confidencial describe la relación sexual y los mensajes que le mandaba el ahora procesado.