El Gobierno español y el italiano han chocado a raíz de una reunión de líderes europeos previa a una cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno de la UE. El formato especial, que ha reunido a la mayoría de mandatarios comunitarios, tenía como objetivo acercar posturas respecto al debate de la competitividad de la economía europea a raíz de una iniciativa de los Ejecutivos de Italia y Alemania, muy enfocada en la simplificación. La información ha sido confirmada por fuentes cercanas al Gobierno español, que han explicado que no querían ser invitados al encuentro por parte de Italia, que era la organizadora del encuentro. Según las fuentes, la queja se centraba en que este tipo de encuentros minaban los principios básicos de la Unión, alejando las soluciones, en vez de acercarlas.
Pedro Sánchez es el único líder de uno de los grandes Estados miembros que no ha participado en la reunión organizada por Giorgia Meloni, primera ministra italiana, Friedrich Merz, canciller alemán, y Bart de Wever, primer ministro de Bélgica. El líder español no estaba en la lista de invitados a la reunión. El encuentro tenía como objetivo acercar posturas de cara a la reunión de todos los líderes. Sin embargo, el grupo se fue ampliando poco a poco, hasta incluir a prácticamente todos los países. Además de España, Portugal o Irlanda tampoco han participado. Micheál Martin, primer ministro irlandés, ha explicado que no veía "la necesidad" de un encuentro adicional. “Hoy era el día del presidente Costa (António Costa, presidente del Consejo Europeo), quería tener un día completo aquí para discutir sobre competitividad”, añadió el irlandés a su llegada al encuentro.
Francia, que no comparte la agenda italo-alemana, ha acabado acudiendo a la precumbre en el último momento. De hecho, Emmanuel Macron, presidente francés, ha tratado de acercar posturas con Merz en las últimas horas, llegando juntos a la reunión en el castillo de Alden Biesen, al este de Bélgica. Sin embargo, la estrategia de París ha sido participar en el encuentro para tratar de influir desde dentro de ese foro. En la reunión han participado, además de los organizadores y de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, los líderes de Austria, Bulgaria, Chipre, Croacia, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, Rumania, Eslovaquia y Suecia.
Por su parte, el primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, ha afirmado que "no cree que España no fuera invitada". "Creo que todo el mundo estaba invitado. Todo el mundo es libre (de unirse)", ha recalcado. "Normalmente, esto es un grupo pequeño, diez países; esta vez éramos 19, y parecía una precumbre. Eso no es muy elegante con los demás, pero no teníamos la intención de montar una precumbre", ha subrayado el líder belga.
Este tipo de reuniones previas a las cumbres son habituales entre Estados miembros que comparten sus puntos de vista respecto a asuntos concretos. Por ejemplo, existe un formato de los líderes más duros en materia de inmigración que se reúnen habitualmente antes de los Consejos Europeos ordinarios en Bruselas.
El Gobierno italiano, sin embargo, apunta a que no ha habido queja por parte de España a nivel de líderes. “El presidente del Gobierno español y la presidenta del Consejo, Giorgia Meloni, tuvieron ocasión de conversar al margen de la reunión informal de los líderes de la UE. Durante la conversación, el presidente Sánchez no planteó ninguna cuestión relativa a la falta de invitación a la reunión de coordinación celebrada por la mañana, antes del inicio de los trabajos en el castillo de Alden Biesen”, explica una fuente del Palazzo Chigi.
El Gobierno español y el italiano han chocado a raíz de una reunión de líderes europeos previa a una cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno de la UE. El formato especial, que ha reunido a la mayoría de mandatarios comunitarios, tenía como objetivo acercar posturas respecto al debate de la competitividad de la economía europea a raíz de una iniciativa de los Ejecutivos de Italia y Alemania, muy enfocada en la simplificación. La información ha sido confirmada por fuentes cercanas al Gobierno español, que han explicado que no querían ser invitados al encuentro por parte de Italia, que era la organizadora del encuentro. Según las fuentes, la queja se centraba en que este tipo de encuentros minaban los principios básicos de la Unión, alejando las soluciones, en vez de acercarlas.