ERC contacta con Más Madrid para desmarcarse del acto de Rufián con Emilio Delgado
Oriol Junqueras ha llamado a Mónica García, por las connotaciones internas de ese encuentro, y ha hablado también con otros dirigentes de la izquierda para insistir en que su portavoz en el Congreso va por libre
El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya, Gabriel Rufián, este miércoles en el Congreso de los Diputados. (Eduardo Parra Europa Press)
Los primeros movimientos para fraguar una unidad de la izquierda, que permita al bloque progresista retener la Moncloa, arrancan entre muchas fricciones. La presentación del acuerdo madre entre Más Madrid, Movimiento Sumar, Izquierda Unida y los Comunes para construir un nuevo proyecto electoral, ha coincidido en el tiempo con el propósito de Gabriel Rufián de explorar fórmulas de fusión o cooperación para impedir la llegada al Gobierno de la ultraderecha.
Rufián insiste desde hace semanas en que todo el espacio progresista lo podrían capitanear ahora fuerzas soberanistas como ERC, Bildu y el BNG. Una plataforma coral de todas las izquierdas con estos partidos a la cabeza. Cada vez que lo dice saltan chispas. No acaba de aterrizar los detalles de su idea pero repite que en el contexto actual se debe hacer "algo diferente".
Los reiterados portazos que ha recibido no impiden que persista en su plan. El día 18 protagonizará una charla con Emilio Delgado, diputado autonómico de Más Madrid, que ha manifestado públicamente su intención de pugnar por la candidatura contra la líder natural y ministra de Sanidad, Mónica García. Este acto ha acabado por poner todo patas arriba.
Ha sido interpretado como el lanzamiento de esa nueva coalición que impulsa el portavoz republicano en el Congreso, y también como la prueba de que Delgado ve mejor este proyecto de unidad que el urdido ya por la dirección de su partido. Ha alcanzado tanta dimensión que ha obligado a una intervención directa de Oriol Junqueras.
Junqueras, según ha podido saber este periódico, llamó el domingo a Mónica García para dejar claro que ERC no está detrás de la operación de adición que proyecta Rufián, que el encuentro con Emilio Delgado es una cuestión puramente suya y que lamenta este lío y las consecuencias en la vida interna de Más Madrid. Con la misma intención de clarificar la situación, el líder de ERC contactó con otros partidos de la nueva coalición, destinada a superar al actual Sumar con otro nombre y previsiblemente otro candidato, e insistió en que su portavoz va por libre. Con quienes no ha hablado directamente también confirman que les ha llegado por todos lados que se desmarca y quiere zanjar el asunto.
Es de sobra conocido que ERC no respalda a Rufián en este plan. Su secretaria general y portavoz, Elisenda Alamany, remarcó este lunes que los republicanos se presentarán a las generales con sus propias siglas y dio a entender que no sabían nada del acto con Delgado. La realidad es que el diálogo que ambos compartirán el día 18 en el Teatro Galileo Galilei, que conducirá la analista política Sarah Santaolalla, se organizó a propuesta del diputado de Más Madrid.
Su oferta era poner el foco en el debate ideológico y no en el orgánico, en la respuesta de la izquierda ante la agenda política que impone la ultraderecha, en "pensar el presente para disputar el futuro". Rufián aceptó de inmediato.
También han existido conversaciones para un acto similar en Bilbao con el diputado de Bildu en el Congreso, Oskar Matute, que esta fuerza política desvincula de la alianza de toda la izquierda que plantea Rufián. La diferencia es que Delgado quiere presentarse en unas primarias contra Mónica García y que piensa que Más Madrid debe valorar otras opciones de coalición antes de lanzarse a un nuevo Sumar.
Que Rufián comparta un acto con él no significa que respalde sus posiciones. Pero, apunta un dirigente, en este asunto entran en juego las leyes de la química: dos elementos que por separado tienen características propias cuando se juntan tienen propiedades totalmente distintas. Su encuentro no se ha percibido como algo neutro. La ingenuidad no es una cualidad que opere en política.
En el entorno de Emilio Delgado se quedan con que ha provocado "ilusión" en el mundo progresista, al margen del enfado en la dirección de ERC, de Más Madrid y del resto de la izquierda. Rufián, ni se siente interpelado. "Quien crea que el fascismo se va a frenar en su frontera se equivoca mucho", defendió este miércoles en el Congreso. "O hablamos entre nosotros o nos vamos al carajo".
El último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sitúa al portavoz de ERC en Madrid en cuarto puesto como el preferido por los españoles para ser presidente. Pedro Sánchez es el primero con un 24,5% de apoyo; Santiago Abascal, el segundo,10,4%; seguido de Alberto Núñez Feijóo, 9,7%; Rufián, 4,2 %; Isabel Díaz Ayuso, 3,8%, y Yolanda Díaz, 3,1%.
Los primeros movimientos para fraguar una unidad de la izquierda, que permita al bloque progresista retener la Moncloa, arrancan entre muchas fricciones. La presentación del acuerdo madre entre Más Madrid, Movimiento Sumar, Izquierda Unida y los Comunes para construir un nuevo proyecto electoral, ha coincidido en el tiempo con el propósito de Gabriel Rufián de explorar fórmulas de fusión o cooperación para impedir la llegada al Gobierno de la ultraderecha.