Sánchez promete un refuerzo de los protocolos de seguridad mientras Feijóo le culpa de las muertes en Adamuz
En una dura intervención, el líder del PP afirma que el Gobierno "se sentará en el banquillo" por su responsabilidad en la tragedia y le acusa de "jugar a la ruleta rusa" con la seguridad
Primer gran debate político en el Congreso sobre la tragedia ferroviaria en Adamuz, que dejó 46 muertos y ha marcado el comienzo del año, con la comparecencia de Pedro Sánchez y el lance con Alberto Núñez Feijóo. El presidente del Gobierno, muy habituado a comparecencias largas pero que solventó la de la crisis ferroviaria en poco más de media hora, se aferró a los datos técnicos, desgranados ya por su ministro de Transportes, Óscar Puente. Feijóo, por su parte, optó por un perfil mucho más bronco para atacar al Ejecutivo por todos los flancos.
El jefe del Ejecutivo, que hizo un nuevo relato pormenorizado del accidente, de lo que sucedió ese domingo y de todas las actuaciones previas del Ministerio, se comprometió a tomar las "medidas necesarias" para que sucesos como el que "hoy lloramos", dijo, "no vuelvan a repetirse".
El Gobierno está a la espera del informe final de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que está analizando los restos de la rotura del carril derecho y de la soldadura mientras se recaban pruebas adicionales. No hay nada aún "concluyente", defendió el presidente, pero él ya apuntó a que probablemente, una de las lecciones es que los protocolos de seguridad "no son infalibles" y los "estándares de calidad deben ser ampliados y mejorados". Avanzó también que se actuará "con rigor" cuando se conozcan las causas y "si fuera necesario", se hará justicia.
Sánchez, que volvió a destacar la coordinación del Ejecutivo y de la Junta de Andalucía y defendió que "ayudó a salvar vidas", reclamó a la vez esperar al resultado de la información y no "desinformar" ni "usar la tragedia para crispar". Utilizó de nuevo el concepto "renovación integral" de la infraestructura, usado por Puente y que ha dado lugar a mucha confusión porque, como admitió el propio presidente de la CIAF, lleva a pensar en un cambio total, no parcial de los elementos.
Precisamente la ruptura de la vía, a la que se ha apuntado como causa del descarrilamiento, se ha producido en el punto de fusión, en la soldadura, de un tramo viejo con uno nuevo. En cualquier caso, el jefe del Ejecutivo subrayó que se han llevado a cabo conforme a los más altos estándares de calidad, por empresas punteras y han superado las inspecciones técnicas exigidas por normativa vigente.
Feijóo, por su parte, aseguró no dar crédito a las explicaciones del presidente del Gobierno. No hubo espacio en su intervención para la mesura y la moderación que él mismo ordenó a los suyos en los días posteriores a la tragedia. Esta vez bajó al barro. No hubo dardo que no lanzó ni reproche que no pronunció. No quería el jefe de la oposición dejar espacio a Santiago Abascal, que intervenía justo después, y con el que mantiene una ácida batalla por atraer el "cabreo" contra el Ejecutivo, un voto 'protesta' que parece capitalizar el partido de Abascal.
Lanzó Feijóo dos ideas clave e igual de duras: que el Gobierno de Sánchez acabará "en el banquillo" por la catástrofe de Adamuz; y que su "negligencia" costó 47 muertos. El presidente popular señaló que la de Córdoba era una tragedia "evitable" y no "una catástrofe imprevisible" por los "avisos" que emitieron en los meses previos tanto los maquinistas como "mi propio partido", a través de preguntas escritas a nivel parlamentario en las que cuestionaban la situación del trayecto Madrid-Barcelona e incluso del tramo en que se produjo el accidente.
El líder del PP cuestionó que Sánchez desapareciese durante días —aunque sí mantuvo interlocución con Juanma Moreno— y de utilizar "el método del galgo de Paiporta", recurso manido del primer partido de la oposición y que alude al hecho de que Sánchez abandonase la comitiva que visitaba las poblaciones afectadas por las inundaciones de la dana tras ser agredido. "Ha jugado a la ruleta rusa con nuestra seguridad", reiteró. Feijóo exigió en primera instancia al jefe del Ejecutivo y a su titular de Transportes que pidiera "perdón"; en segundo lugar, que "asuma las consecuencias" políticas y presente su dimisión; y en tercer lugar, agitó ya la vía judicial.
"Su negligencia fue continuada y tuvo resultado de muerte. Encargue a sus abogados que lo vayan revisando todo. Su Gobierno se sentará en el banquillo también por esto, pero no deberían seguir sentados en sus escaños, ni usted ni su ministro de Transportes", lanzó. El dirigente popular llamó "narcisista" tanto a Sánchez como a Puente y continuó largo y tendido con la retahíla de reproches, en una intervención que duró casi tanto como la del presidente del Gobierno a pesar de que Feijóo sí tenía límite de tiempo. "A más Jésicas, menos técnicos. A más mordidas, menos dinero para mantenimiento. Y a más horas de Twitter, menos horas trabajando", espetó.
Feijóo se dirigió también a los portavoces de los distintos grupos parlamentarios, desde Compromís, a los que pidió convocar "manifestaciones" contra Sánchez igual que lo hicieron contra Mazón por la dana; a Yolanda Díaz, a la que acusó de convertirse en "el juguete roto del PSOE" y a la que pidió "dignidad". No quiso "hurgar", dijo, "en el proyecto españolista" de Gabriel Rufián y a Junts le responsabilizó también de "investir" a un Gobierno "culpable de este desastre".
A pesar de que la comparecencia estaba focalizada en el accidente de Adamuz y la muerte también de un maquinista en Gelida (Barcelona), los grupos parlamentarios se han dedicado a hablar de muchos otros temas. Sumar, de sus reclamaciones a Sánchez en el seno del Gobierno de coalición, como la prórroga del tope a los alquileres, la prestación contra la pobreza infantil o la tasa Zucman (a los ultrarricos). Y ERC le ha atizado al PP y a Vox, por el fichaje de Vito Quiles y porque su filial juvenil se ha quedado dinero de las donaciones por la dana.
Todos los plomos saltaron en el turno de réplica. Sánchez cargó con dureza no sólo contra Feijóo, al que acusó de propagar "bulos" al mismo nivel que Vox o Alvise tras el 'fichaje' de fin de campaña en Aragón del agitador ultra Vito Quiles. Pero también se desquitó con Abascal, que le había recriminado previamente que el accidente de Adamuz no era una tragedia, sino "un crimen".
El presidente del Gobierno aprovechó también la exclusiva de El Confidencial, que desveló que Vox paga a Kiko Méndez-Monasterio, principal estratega del partido, un sueldo de 26.700 euros al mes a través de una SL sin empleados. El presidente del Gobierno exigió a Abascal "transparencia" y que aclarase también su sueldo. "Si el que asesora cobra esto, ¿cuánto cobra el asesorado? (...). 26.000 euros al mes no es la España que madruga", reiteró.
Primer gran debate político en el Congreso sobre la tragedia ferroviaria en Adamuz, que dejó 46 muertos y ha marcado el comienzo del año, con la comparecencia de Pedro Sánchez y el lance con Alberto Núñez Feijóo. El presidente del Gobierno, muy habituado a comparecencias largas pero que solventó la de la crisis ferroviaria en poco más de media hora, se aferró a los datos técnicos, desgranados ya por su ministro de Transportes, Óscar Puente. Feijóo, por su parte, optó por un perfil mucho más bronco para atacar al Ejecutivo por todos los flancos.