Madrid vuelve a llenarse de tractores. Agricultores y ganaderos de distintos puntos de España recorren este miércoles el centro de la capital para protestar contra los recortes previstos en la futura Política Agrícola Común (PAC) y contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.
La movilización, convocada por Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos y la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (Unaspi), reúne a cerca de 500 tractores —menos de los inicialmente previstos por limitaciones de seguridad— que han partido desde distintos puntos de la Comunidad de Madrid, Guadalajara o Segovia. La marcha discurre desde la Plaza de Colón hasta el Ministerio de Agricultura, donde los organizadores entregarán un documento con sus demandas. No es la primera protesta que ha habido: en la última semana se han dado más tractoradas en varias zonas del país.
La clave del malestar está en la futura reforma de la PAC, todavía en negociación en Bruselas. Las organizaciones agrarias alertan de una reducción de fondos que, según sus cálculos, podría situarse entre el 22% y el 28%. Pero más allá del porcentaje concreto, lo que más inquieta al sector es la falta de garantías presupuestarias a largo plazo.
La PAC constituye una de las principales fuentes de ingresos para miles de explotaciones agrícolas y ganaderas. Estas ayudas europeas compensan, en parte, los costes de producción y permiten mantener la actividad en zonas rurales donde los márgenes son cada vez más estrechos. Si se reducen de forma significativa, advierten los convocantes, muchas explotaciones dejarían de ser rentables.
A esa posible caída de ayudas se suma el endurecimiento de las exigencias medioambientales. El sector sostiene que se les piden más compromisos en materia de sostenibilidad, reducción de emisiones o bienestar animal, mientras se recortan los apoyos económicos necesarios para adaptarse a esas obligaciones.
El campo español asegura que llega a esta negociación en una situación límite. Desde el estallido de la guerra en Ucrania, los costes de energía, fertilizantes, piensos y transporte han aumentado de forma notable. Al mismo tiempo, los agricultores denuncian que la ley de la cadena alimentaria no está logrando equilibrar la relación entre productores, industria y distribución, lo que agrava la brecha entre el precio en origen y el que paga el consumidor.
En ese escenario, una reducción de la PAC supondría, a juicio de los convocantes, un golpe adicional a la rentabilidad. También alertan del impacto en el relevo generacional: menos ayudas y menores ingresos desincentivan que los jóvenes se incorporen al sector.
La protesta no se limita a la PAC. El acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur es otro de los detonantes de la tractorada. Aunque actualmente está pendiente de decisiones judiciales, el sector teme que permita la entrada de productos agrícolas y ganaderos que no están sometidos a los mismos estándares sanitarios y medioambientales que los europeos.
Los agricultores cuestionan que se autorice la importación de alimentos tratados con sustancias prohibidas en la UE o producidos bajo normativas menos exigentes. A su juicio, competir en esas condiciones resulta inviable y genera una desventaja estructural para el productor español.
Los organizadores insisten en que no se trata solo de un conflicto sectorial. Argumentan que lo que está en juego es el modelo de producción alimentaria en Europa y la calidad de los alimentos que llegan a la mesa de los consumidores.
Madrid vuelve a llenarse de tractores. Agricultores y ganaderos de distintos puntos de España recorren este miércoles el centro de la capital para protestar contra los recortes previstos en la futura Política Agrícola Común (PAC) y contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.