El PP asume una negociación larga en Aragón y teme por Guardiola: "Vox va a por ella"
El bloqueo se cronifica en Extremadura y en el PP se dispara el temor a una repetición electoral. Los populares alejan un acuerdo inmediato en Aragón y creen que Abascal esperará al resultado de Castilla y León
La presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola. (EFE/Kiko Huesca)
Ni María Guardiola ni Jorge Azcón pensaban que, tras abrir las urnas, se les pondría aún más cuesta arriba la gobernabilidad. La presidenta de Extremadura ya está sufriendo en sus propias carnes las consecuencias del subidón de Vox, mientras que el líder del PP de Aragón se dispone a volver en los próximos días al ruedo negociador. El tira y afloja en los dos territorios, que fueron a elecciones de forma voluntaria y con el aval de Feijóo, se produce en la antesala de otras dos citas electorales de calado: Castilla y León y Andalucía.
Feijóo y sus barones autonómicos han hecho pedagogía de la situación. Y llegaron a la conclusión de que no les queda otra salida que redefinir el rumbo con Vox y asumir que los gobiernos en solitario son más bien cosa del pasado. Ni en Génova ni en los territorios encuentran fórmulas para contener a Abascal. La única vía es compartir sillones con ellos y aspirar a que retrocedan por la erosión de la gestión pública. En el PP de Extremadura y de Aragón creían que Vox ni aceptaría ni pediría entrar en los ejecutivos precisamente para no sufrir desgaste antes de las próximas elecciones generales. Pero nada más lejos de la realidad.
Guardiola fue quien abrió la veda al ofrecer responsabilidades de gobierno a Vox tras las elecciones en Extremadura, pero se acerca cada vez más a una repetición electoral por el enfrentamiento abierto con Vox y la incapacidad de reconducir la situación. Azcón, por su parte, no ha tenido que ofrecer puestos porque fue Bambú directamente, a través de su portavoz, José Antonio Fúster, el que reclamó consejerías pocas horas después del escrutinio. El resultado en Aragón tampoco le dejaba otra opción, que debe demostrar ahora la utilidad de su frenético ascenso hasta los 14 escaños.
Azcón no tiene prisa para empezar a negociar. No por la urgencia de resolver la gobernabilidad, sino porque él y todo el PP asume que no habrá avances hasta después de las elecciones en Castilla y León, que abrirá las urnas el próximo 15 de marzo. Santiago Abascal, de hecho, no perdió el tiempo y este mismo lunes ya puso rumbo a Ávila para comenzar la carrera. Todos los dirigentes nacionales y territoriales consultados por El Confidencial asumen que no habrá acuerdo inmediato por esta circunstancia. Pero también coinciden en que Azcón tiene más papeletas que Guardiola de desbloquear la investidura.
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Una vez que el PP ha asumido la necesidad de que Vox entre en los gobiernos autonómicos, se abre paso otro temor en las filas de los conservadores: que los de Abascal "nos vuelvan locos" y que impulsen "pactos desiguales" en función del territorio. Que asuman responsabilidades en algunos ejecutivos, pero que el choque en otras comunidades sí les permita "salvaguardar el discurso de partido outsider".
Pese a los ataques mutuos que se dedicaron en campaña, el "buen trato" que el presidente de Aragón mantiene con el que fue su vicepresidente, Alejandro Nolasco, como con Bambú, hace afrontar el escenario negociador con cierto optimismo. Los populares se plantean incluso ofrecer a Abascal consejerías de peso, de gestión, para estimular el desgaste de Vox. Los ultraconservadores, por su parte, no han dado pistas aún de las exigencias que pondrán encima de la mesa, y si serán calcadas a las de Extremadura. Sólo piden, por ahora, "responsabilidades claras" con un "presupuesto claro" para desplegar sus políticas.
Tambores electorales en Extremadura
Mucho peor pinta la situación en Extremadura. María Guardiola anunció ayer que se presentaría a la investidura —la primera votación se celebrará, como tarde, antes del próximo 3 de marzo—sin tener los apoyos. La sensación en el PP regional es de frustración. De desánimo. Creen que Vox ha tomado ya la decisión de obstaculizar el camino a la gobernabilidad de Guardiola y forzar una repetición electoral, que se celebraría a finales de junio. Acusan a los de Abascal de poner encima de la mesa "condiciones imposibles" y de no atender siquiera a sus llamadas para sentarse a negociar.
En el PP creen que en este caso las diferencias no son programáticas, sino personales. "Vox va a ir a por ella", coinciden distintas voces populares. Porque mientras con Azcón existe buena sintonía personal, Guardiola es "enemiga íntima" de Abascal. Ambos protagonizaron un áspero choque en campaña, aunque arrastran esa antipatía desde la anterior legislatura. En las filas de los conservadores comienza a correr la tesis de que Vox no se puede permitir de cara a sus votantes un pacto de coalición con la dirigente popular. Y que prefiere volver a las urnas antes que pactar con "la Irene Montero de Extremadura", como la denominó el propio Abascal.
Ni a Guardiola ni a Feijóo les interesa una repetición electoral en Extremadura. Abrir de nuevo las urnas permitiría al PSOE ganar algo de fuelle tras el abandono de Miguel Ángel Gallardo, y anticipan que Vox seguiría subiendo. Pero el pesimismo comienza a imponerse. El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, trasladó este martes que la presidenta de Extremadura no tendrá "el apoyo de Vox", al menos en la primera sesión de investidura, "porque no está dispuesta a protagonizar el cambio que han decidido los extremeños".
El líder regional de Vox, Óscar Fernández, lleva días incendiando en X la casi inexistente relación con el PP de Extremadura. Y estalló también en la noche de este martes tras revelar Guardiola que llamó al PSOE tras la convocatoria electoral para pedirle la abstención, aunque aclaró que no está dispuesta a "negociar" con el "sanchismo". "Así va a ser muy difícil todo", afirmó el dirigente. En la dirección de Vox evitan hablar de ruptura, puntualizan que "la mano sigue tendida", pero enfrían toda posibilidad de acuerdo: "Veremos si la coge antes Guardiola o Azcón".
A la señora Guardiola le da igual con quién negociar con tal de asegurarse su investidura.
Le da igual Juana, que su hermana.
Hoy hemos sabido que está dispuesta a negociar con el PSOE más corrupto de la historia… Otra vez.
Aunque fracase el próximo 3 de marzo, Guardiola tiene dos meses para seguir intentándolo, hasta el próximo 3 de mayo. Es la misma fecha límite que marcan los estatutos de Aragón. La presidenta extremeña aseguró ayer estar dispuesta a un acuerdo, pero pidió "proporcionalidad". Porque, a diferencia de Azcón y pese a la subida de Abascal, Guardiola sumó la noche electoral un escaño másy se hizo con el 43% del voto. Fuentes al tanto de las negociaciones apuntan a que Vox quiere la vicepresidencia y las competencias de Agricultura, Industria y Justicia, además de mayor presupuesto y recorte de subvenciones públicas.
"Lo que Vox ha puesto encima de la mesa es el cumplimiento de la totalidad de su programa político, más puestos en el ejecutivo, en el legislativo y una serie de cargos que, en mi opinión, no reflejan lo que se dijo en las urnas", censuró la dirigente popular. "Lo que no puede ser es que el Partido Popular, que ha ganado las elecciones con mucha diferencia, tenga que travestirse de Vox", reiteró. Feijóo comparte esa tesis y reclama a Abascal "proporcionalidad" y "responsabilidad".
Ni María Guardiola ni Jorge Azcón pensaban que, tras abrir las urnas, se les pondría aún más cuesta arriba la gobernabilidad. La presidenta de Extremadura ya está sufriendo en sus propias carnes las consecuencias del subidón de Vox, mientras que el líder del PP de Aragón se dispone a volver en los próximos días al ruedo negociador. El tira y afloja en los dos territorios, que fueron a elecciones de forma voluntaria y con el aval de Feijóo, se produce en la antesala de otras dos citas electorales de calado: Castilla y León y Andalucía.