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¿El final de Yolanda Díaz? Arranca la lucha en Sumar para sustituir a la vicepresidenta
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EL FUTURO DE SUMAR

¿El final de Yolanda Díaz? Arranca la lucha en Sumar para sustituir a la vicepresidenta

Encuestas internas desvelan que la ministra ya no gusta entre sus votantes, por lo que el plan de refundación lanzado por Más Madrid, IU, Comunes y Sumar parte sin candidato claro y sin marca electoral

Foto: La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE/Borja Sánchez-Trillo)
La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE/Borja Sánchez-Trillo)
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La misma noche electoral de Aragón comenzó de forma activa la pelea para que Yolanda Díaz dé un paso atrás y no opte a liderar la candidatura que surja de la refundación de Sumar de cara a unas elecciones generales. Según ha podido constatar este periódico, se trata de un movimiento que viene de lejos y que nace en Izquierda Unida, pero que se está extendiendo entre las distintas organizaciones que conforman Sumar ante el desgaste de la vicepresidenta del Gobierno y de la que ha sido su marca electoral, que nunca llegó a consolidar su proceso de conversión en un partido político.

El argumento que ha colmado la paciencia de los críticos ha sido la nula implicación tanto de Sumar como de la también ministra de Trabajo en las elecciones autonómicas de Extremadura el 21 de diciembre y de Aragón el 8 de febrero. La desconfianza sobre su valor como líder de ese espacio político viene ya de los resultados obtenidos en las elecciones de Galicia y País Vasco, así como en las europeas de junio de 2024.

Como adelantó El Confidencial en diciembre, hace semanas que Más Madrid (MM), IU, Comunes y Movimiento Sumar están celebrando reuniones de trabajo para tratar de conformar un frente amplio que permita refundar la formación que en 2023 lideró la vicepresidenta del Gobierno. De hecho, como reveló este miércoles la SER, el próximo día 21 las cuatro formaciones participarán en un acto público conjunto. "Aunque llevamos semanas trabajando discretamente, se trata de un punto de partida y veremos adónde nos lleva", explican desde MM, que aclaran que Movimiento Sumar "actuará como uno más, no como un paraguas".

Efectivamente, es un comienzo, porque estas formaciones entienden que concurrir juntos a las próximas elecciones generales será beneficioso para todos. Su idea es incorporar al máximo número de organizaciones, con especial mención a Compromís, pero no hay intención de que se sume Podemos. Es más, según confiesan desde dentro, uno de los objetivos es que sirva para acabar, o al menos minimizar, al partido fundado por Pablo Iglesias.

Foto: iu-mas-madrid-comunes-sumar-acuerdo-nueva-izquierda

Encuestas internas realizadas en este espacio político concluyen que Yolanda Díaz "resta", del mismo modo que la marca Izquierda Unida está ganando enteros. Sobre esta base se abren los tres debates que deberán resolver en el futuro: quién es el candidato, cuál es el nombre de la formación y cómo se elaboran las listas electorales. Este asunto es relevante porque las expectativas electorales son claramente a la baja, pues en 2023 consiguieron 31 escaños (12,3%) y las encuestas llevan meses dándoles en el entorno de una decena.

No obstante, el final de la batalla no está ni mucho menos decidido, porque la vicepresidenta del Gobierno aún no ha explicitado cuáles son sus intenciones. Es más, en caso de que finalmente decida continuar, cuenta con algunos argumentos a favor: el primero es que quienes tratan de desplazarla "no tenemos un candidato alternativo", según admiten a este periódico desde Más Madrid y desde Izquierda Unida. Además, la vicepresidenta sigue encabezando un espacio que cuenta con cinco ministerios, y eso le permite manejar presupuesto y colocar en cargos altos y medios de la Administración a muchas personas de todas estas formaciones. Además, desde la vicepresidencia cuenta con un altavoz mediático muy superior al del resto de líderes de este espacio político.

El acto del Círculo de Bellas Artes

La titular de Trabajo lleva varios meses intentando marcar perfil propio para alejarse del PSOE, sobre todo tras el estallido del caso Cerdán. Llegó a reclamar una remodelación del Gobierno después de que los partidos del ala minoritaria pactaran una respuesta "contundente" a los problemas de los socialistas. Pero ese pacto no incluía la petición de una crisis en el gabinete, como informaron en ese momento el resto de fuerzas. La respuesta del PSOE, que llegó a ridiculizar la idea, debilitó el aldabonazo de Díaz, que cada vez es más cuestionada.

El coordinador general de IU, Antonio Maíllo, contribuyó a ese desgaste en su último informe ante la coordinadora federal al dar por superado a Sumar. En su discurso defendió que Sumar "no es un instrumento capaz de aglutinar al conjunto de organizaciones y personas conjuradas para evitar un gobierno del PP y Vox". Para entonces ya se había hecho pública la negociación de las cuatro fuerzas de la izquierda que siguen en el Ejecutivo para relanzar la izquierda, un movimiento que tomará cuerpo el próximo 21 de febrero en un acto al que no está claro si irá o no la vicepresidenta segunda.

Tras anunciarse la puesta de largo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el dirigente andaluz no ha querido apostar por Díaz como cabeza visible del nuevo espacio, pero tampoco la ha descartado. Eso sí, el lunes en una rueda de prensa en Sevilla sí lanzó una de sus tesis más repetidas en los últimos meses: la posibilidad de que ninguno de los líderes del espacio sean quienes lideren esta candidatura llamada a aglutinar a unos tres millones de votantes.

Foto: izquierda-unidad-rufian-imposible

Fuentes conocedoras de las conversaciones entre los cuatro partidos aseguran que el próximo 21 de febrero no se desvelará cuál será el nombre de la alianza, aunque hay quienes miran a los frentes amplios tan habituales en América Latina. Ahora, aseguran, es el momento de que las organizaciones, que ya han creado una suerte de dirección política, se pongan de acuerdo en asuntos programáticos y de la organización del espacio. La idea es huir de los hiperliderazgos y los personalismos que han formado parte de ADN de la izquierda en la última década.

Y en medio de este escenario ha aparecido la figura de Gabriel Rufián, al que Maíllo y otros referentes de la izquierda como Óskar Matute han dedicado buenas palabras, pero también dosis de frialdad tras su llamada a armar un frente plurinacional de izquierdas. "Representar a alguien de Algeciras no me hace menos catalán ni menos independentista; me hace más normal y útil", expresó el martes el portavoz de ERC en el Congreso, que ha recibido también el rechazo de la cúpula de su partido en su llamada a la acción para intentar evitar que PP y Vox gobiernen tras las próximas elecciones. Pero no hay que olvidar que el CIS ya coloca al político barcelonés como el dirigente de la izquierda preferido para ser presidente del Gobierno.

La misma noche electoral de Aragón comenzó de forma activa la pelea para que Yolanda Díaz dé un paso atrás y no opte a liderar la candidatura que surja de la refundación de Sumar de cara a unas elecciones generales. Según ha podido constatar este periódico, se trata de un movimiento que viene de lejos y que nace en Izquierda Unida, pero que se está extendiendo entre las distintas organizaciones que conforman Sumar ante el desgaste de la vicepresidenta del Gobierno y de la que ha sido su marca electoral, que nunca llegó a consolidar su proceso de conversión en un partido político.

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