Mañueco contará con Ayuso y Feijóo para la campaña y pide evitar el "ruido" que infla a Vox
El presidente de Castilla y León priorizará un "gobierno en solitario", pero al igual que sus homólogos de Extremadura y Aragón no descarta una coalición con Vox en función del resultado
Alfonso Fernández Mañueco no tiene una papeleta fácil. El presidente de Castilla y León abrirá las urnas el próximo 15 de marzo. En su caso no ha sido un adelanto electoral, sino una cita ineludible ante el fin de la legislatura. Afronta una difícil carrera electoral por la dinámica que ya han confirmado Extremadura y Aragón, donde el PP sí optó por interrumpir su mandato ante el bloqueo presupuestario del que culpan a Vox. El PP sigue a la cabeza. Gana las elecciones pero ya no suma, sino que resiste. Ha encontrado su techo. Azcón perdió el domingo dos escaños. Nada comparable, eso sí, con el absoluto hundimiento protagonizado por el PSOE.
La tozuda realidad para el PP es que la ultraderecha no deja de crecer. Y esa circunstancia provoca que las elecciones del próximo 15 de marzo se vean con cierto pesimismo a la interna, provocado por el desánimo de las dos agridulces victorias autonómicas y por la frustración que genera a la interna no dar con la tecla para desgastar a Vox. Mañueco se desplazó este martes a Madrid para iniciar su precampaña y perfilar los primeros detalles de la carrera electoral. Abascal ya acudió ayer a Ávila para presentar a sus candidatos electorales.
Durante un desayuno organizado por La Razón, el presidente de Castilla y León anunció que su intención es contar tanto con Alberto Núñez Feijóo como "peso" de la campaña, así como con otros presidentes autonómicos. Citó de manera expresa a Isabel Díaz Ayuso para intentar utilizar su presencia como cortafuegos al auge de Vox, aunque nombró también al presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, que preside la única comunidad en la que los de Abascal no tienen representación.
Mañueco mencionó también que se volcarán en el territorio "miembros de la dirección nacional", con lo que, al igual que Azcón, enmienda también la campaña que protagonizó María Guardiola en Extremadura, en la que la dirigente extremeña cerró por completo las puertas a injerencias nacionales. El candidato del PP en Castilla y León sí fijó como condición a ese desembarco de cargos y barones a no nacionalizar la campaña y centrarla en "los problemas de Castilla y León".
"Hay partidos que están instalados en el enfrentamiento y en el ruido, que están alimentando la polarización (...) los ciudadanos están en una situación de tensión", apuntó Mañueco, que se comprometió a liderar una campaña "que sea justo lo contrario a ese ruido", centrándose "en los problemas reales" de la gente. "Este partido se juega exclusivamente en Castilla y León, y me propongo despejar la bronca y devolver a la política el sentido original", reiteró.
Preguntado por la posibilidad de gobernar en coalición con Vox —opción ya asumida por Guardiola, Azcón y también por el propio Feijóo— Mañueco reiteró su intención de "gobernar en solitario". Aunque el dirigente del PP no es ajeno a la realidad de su partido con Vox y no cerró la puerta a la posibilidad de pactar una coalición con el partido de Abascal, representado en estas elecciones por el hasta ahora presidente de las Cortes regionales, Carlos Pollán, con el que Mañueco tiene además una "buena relación". Todo dependerá, dijo, del resultado que arrojen las urnas el próximo 15 de marzo.
El candidato popular no evitó, sin embargo, lanzar algunos ataques a Vox por su decisión de "salir del gobierno a mitad de la legislatura" por un "Interés partidista", en alusión al a ruptura que ordenó Abascal en julio de 2024. "Ellos tuvieron responsabilidades reales. Sus políticas fueron un fracaso, a veces sonoro. Y cuando vinieron mal dadas con agricultores y ganaderos salieron corriendo", anotó. Pidió preguntar a Abascal si realmente quiere que sus candidatos "entren en los gobiernos" y cuestionó si "tienen personas preparadas", porque "tuitear lo hace cualquiera".
Alfonso Fernández Mañueco no tiene una papeleta fácil. El presidente de Castilla y León abrirá las urnas el próximo 15 de marzo. En su caso no ha sido un adelanto electoral, sino una cita ineludible ante el fin de la legislatura. Afronta una difícil carrera electoral por la dinámica que ya han confirmado Extremadura y Aragón, donde el PP sí optó por interrumpir su mandato ante el bloqueo presupuestario del que culpan a Vox. El PP sigue a la cabeza. Gana las elecciones pero ya no suma, sino que resiste. Ha encontrado su techo. Azcón perdió el domingo dos escaños. Nada comparable, eso sí, con el absoluto hundimiento protagonizado por el PSOE.