Es noticia
Por qué a casi nadie en la izquierda le gusta la unidad de Rufián (y además es imposible)
  1. España
Un proyecto que nace sin futuro

Por qué a casi nadie en la izquierda le gusta la unidad de Rufián (y además es imposible)

La propuesta del portavoz de ERC choca con el rechazo del independentismo de izquierdas y también con la negativa de la izquierda federal, donde Podemos sigue muy lejos de cualquier reconciliación con Sumar e IU

Foto: Gabriel Rufián, en el Congreso de los Diputados. (EFE/JJ Guillén)
Gabriel Rufián, en el Congreso de los Diputados. (EFE/JJ Guillén)
EC EXCLUSIVO

El frente plurinacional que propone Gabriel Rufián tiene pocas posibilidades de pasar de los titulares al registro de coaliciones del Ministerio del Interior. El portavoz de ERC en el Congreso deslizó su idea en verano, cuando las urnas del nuevo ciclo electoral todavía quedaban lejos. Ya entonces fue recibido con frialdad entre aquellos a los que el catalán apela en su intento de armar una alianza que sea capaz de aglutinar el voto a la izquierda del PSOE. Varios meses después, y con la izquierda sufriendo los efectos de su fragmentación en las aragonesas, al tiempo que Vox logra datos de récord, la respuesta es la misma e incluso más contundente.

"Lo que viene no se para con siglas, se para con pueblos", publicó en X el dirigente republicano después de que las fuerzas de izquierdas y regionalistas lograran en torno a un 13% del voto en Aragón. Son solo tres puntos menos que el resultado de Vox, pero los de Santiago Abascal tienen 14 escaños en las Cortes de la región, mientras que la izquierda alcanzó los 7, a los que habría que sumar los dos de Aragón Existe. Ese escenario se repetirá probablemente en Castilla y León el 15 de marzo, después de que la izquierda fuera incapaz de alcanzar un acuerdo para reeditar la coalición que ahora funciona en las Cortes de Valladolid. Y también en Andalucía antes del próximo 19 de junio.

El tuit de Rufián es una suerte de llamada a la acción ante lo que el dirigente barcelonés considera inexorable, salvo que se produzca el milagro y la izquierda plurinacional acabe uniéndose. La propuesta, aunque todavía no ha explicado cómo funcionaría, pasaría por unificar a todos los socios del PSOE que viven a su izquierda. El objetivo es ser más eficientes en términos de voto, sobre todo en las circunscripciones más pequeñas donde el sistema electoral premia al partido ganador y, en menor medida, al que queda en segundo lugar.

El problema es que ninguno de los partidos apelados ha aceptado la idea. De un lado están las izquierdas independentistas —ERC, BNG y EH Bildu—, aliadas en Europa pero que no están por la labor de ir más allá de su terruño. Eso no significa que vayan a dejar de negociar con los socialistas medidas que se aplican en todo el país, pero no hay nadie con poder en esas fuerzas que se haya pronunciado públicamente a favor de la iniciativa de Rufián. Y lo más llamativo es cómo reciben en sus propias filas la idea del dirigente republicano.

Foto: sumar-mas-madrid-coalicion-izquierda-1tps

Fuentes de ERC aseguran que su formación nunca concurrirá de manera conjunta, ni para las españolas ni para las catalanas al lado de los comunes y con Podemos, con lo que el proyecto de Rufián de una confluencia de fuerzas a la izquierda del PSOE está muerto para los republicanos antes de empezar. Esas mismas fuentes aseguran que la insistencia de Rufián en algo en lo que la dirección de partido ya le ha dejado claro que no le acompañará incomoda en clave interna pero entienden que hay fuerzas que le respaldan.

En el entorno de ERC, el exportavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà, respalda la idea de Rufián. Lo mismo que el lobby del exfundador de Mediapro Jaume Roures, el Institut Sobiranies. En clave catalana es complejo: la dirección de los republicanos sabe que Rufián es su principal activo electoral, pero también que está defendiendo un proyecto que va en contra de lo que mantiene su actual partido.

Foto: gabriel-rufian-erc-candidatura-elecciones-1hms Opinión
TE PUEDE INTERESAR
Gabriel Rufián y los pueblos de España
Josep Martí Blanch

Del otro lado están las izquierdas estatales, enfrascadas en una bronca bizantina que pasa, quizás, por su peor momento con la excepción de la unidad que sí funcionó en Extremadura y con Podemos más lejos que nunca de la dupla IU-Sumar. Y también hay que atender a otras fuerzas como la Chunta Aragonesista (CHA), Compromís o Adelante Andalucía, que también están incluidas en el llamamiento de Rufián y que tampoco han despachado con gran alegría su propuesta.

"Los votantes están hartos de fulanismos y de las telenovelas de la izquierda", expresó Antonio Maíllo este lunes, cuestionado sobre el llamado de Rufián a la acción. Yolanda Díaz, en un acto en Mataró, apeló a una "alianza democrática" con un programa de mínimos, algo que puede sonar parecido a la idea del portavoz de ERC, aunque la vicepresidenta segunda eludió apoyar al político de Santa Coloma de Gramanet. Pablo Fernández, portavoz nacional de Podemos, minimizó el acto del próximo 18 de febrero, donde Rufián debatirá sobre la situación de la izquierda con el dirigente de Más Madrid Emilio Delgado.

La frialdad con la que las tres fuerzas de la izquierda federal responden a la iniciativa del dirigente de ERC tiene varios motivos, pero sobre todo tiene que ver con la disputa que arrastran desde hace años y el proceso de reconfiguración del espacio. La llamada de Rufián, que se ha puesto en contacto con varios de los líderes del resto de fuerzas, llega mientras que IU, Sumar, Más Madrid y los comunes están a punto de lanzar una nueva alianza que vendrá a sustituir a la coalición que se presentó en 2023.

Foto: iu-mas-madrid-comunes-sumar-acuerdo-nueva-izquierda

Maíllo, en su último informe ante la coordinadora federal de su organización, dio por fracasado el proyecto que en su momento lideró Yolanda Díaz, convertido ahora en un partido al uso y con una fuerza muy menor en comparación con otros actores del espacio. Las conversaciones de estas cuatro fuerzas avanzan con la idea de construir un proyecto desde abajo, pegado al territorio. Los resultados de las dos últimas elecciones autonómicas dan pistas que indican que ese camino puede ser el correcto. En Extremadura funcionó la alianza que lleva años trabajando sobre el terreno y que no dependió de los designios de las direcciones estatales de IU ni Podemos. En Aragón, IU logró mantenerse gracias a una base municipal con cierto arraigo y la Chunta logró su mejor resultado en dos décadas.

Esas pistas son las que conducen a fuerzas como IU a pensar que el objetivo pasa por reforzar ese arraigo. El mal resultado de Podemos en Aragón provoca que los morados sólo tengan presencia territorial en Cantabria, Asturias, Extremadura, Castilla y León y Andalucía. El 15 de marzo es posible que toda la izquierda radical se quede fuera de las Cortes de Valladolid y en Andalucía está por ver qué ocurre si Podemos va en solitario. La aspiración de la cúpula morada de situar a su partido como fuerza nodriza de la izquierda queda tocada tras Aragón y sus expectativas no son muy halagüeñas. Esto refuerza a IU, que no es optimista en Castilla y León, pero sí en Andalucía, lo que les permite negociar en pie de igualdad con sus socios de Más Madrid y los comunes.

En Moncloa la iniciativa de Rufián no suena mal. Hay quien lo ve como la única solución para que a su izquierda exista una candidatura capaz de aglutinar los tres millones de votos que Pedro Sánchez necesitaría para ser reelegido en el actual contexto. La aparición del político barcelonés como el líder de la izquierda mejor posicionado para ser presidente alimenta esta tesis. Y también el éxito del dirigente catalán entre un electorado más joven, influenciado por las redes sociales. Un electorado que ha salido ya del marco del proceso independentista. No es casualidad que en los últimos meses los discursos de Rufián desde la tribuna de la Carrera de San Jerónimo suenen igual de bien para la izquierda catalana que para la de Jaén o Asturias.

El frente plurinacional que propone Gabriel Rufián tiene pocas posibilidades de pasar de los titulares al registro de coaliciones del Ministerio del Interior. El portavoz de ERC en el Congreso deslizó su idea en verano, cuando las urnas del nuevo ciclo electoral todavía quedaban lejos. Ya entonces fue recibido con frialdad entre aquellos a los que el catalán apela en su intento de armar una alianza que sea capaz de aglutinar el voto a la izquierda del PSOE. Varios meses después, y con la izquierda sufriendo los efectos de su fragmentación en las aragonesas, al tiempo que Vox logra datos de récord, la respuesta es la misma e incluso más contundente.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Gabriel Rufián Yolanda Díaz Unidas Podemos Izquierda Unida
El redactor recomienda