Vox lleva al PP al límite y amaga con un bloqueo en todas las CCAA: "Que pacten con el PSOE"
Génova asume la dificultad de contener a un Vox crecido, que utiliza el choque con Feijóo como motor electoral. Azcón aspira a una victoria holgada, pero la fuerza de Abascal y el precedente de Extremadura pone en jaque la gobernabilidad
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Jorge Azcón planificó una campaña opuesta a la de María Guardiola, con la esperanza de intentar perimetrar la "irracional" crecida de Vox a través de una mayoría lo suficientemente amplia como para limitar su influencia. Pero con el paso de las semanas y con el vaivén de los trackings, la realidad que ha comenzado a abrirse paso a todos los niveles del PP es que el de Extremadura no será un caso aislado. Que las posibilidades de contener a Abascal son mínimas. Que el impulso de Vox limita su propio crecimiento. Y que, quizá, la estrategia de activar adelantos electorales por la ambición de defenestrar al PSOE en su peor momento tenía algunas grietas.
Vox llega a la cita de este 8 de febrero en la mejor forma posible. Nada parece pasarle factura. Los escándalos orgánicos resbalan por la pendiente de la polarización que impregna su discurso. Más del 15% de sus electores, según el CIS, aseguran no conocer al candidato regional, Alejandro Nolasco. Tampoco importa. Todas las encuestas apuntan a que están en condiciones de doblar prácticamente los escaños de 2023. Abascal ha entendido que una de las claves de su efervescencia no está solo en su radical oposición al PSOE, sino también en diferenciarse con claridad del PP. Y esa hoja de ruta dificulta cualquier tipo de pacto, al menos en el corto plazo.
Pese a que ninguno de los dos partidos retira la mano tendida para negociar, los enfrentamientos a cara de perro y los amagos de ruptura se han multiplicado con el paso de los días, muy especialmente en la recta final de la campaña del 8-F. Visibilizar un acercamiento con Guardiola antes de que las urnas se abriesen en Aragón hubiese resquebrajado el 'discurso duro' contra el PP sobre el que Vox ha sostenido gran parte de su campaña. Y nada indica tampoco que Abascal pueda alcanzar un acuerdo de gobernabilidad con Azcón antes de la siguiente cita, la de Castilla y León, que se celebrará el próximo 15 de marzo.
La incógnita es si ese bloqueo podría persistir incluso hasta las elecciones andaluzas, previstas para finales del primer semestre del año. Para entonces, Extremadura tendría que haber activado ya una repetición electoral. Es un escenario que en el PP no desean, pero que no descartan. Tampoco Vox. En el entorno de Guardiola aseguran no dar crédito al hecho de que los ultraconservadores aseguren que no hay pacto posible cuando están de acuerdo en "el 95%" del programa. Y les acusan de pedir condiciones orgánicas "imposibles", con una vicepresidencia y las áreas de Justicia, Industria y, por supuesto, Agricultura.
¿¡¡Le agradece a Pedro Sánchez una llamada?!!…
— Óscar Fernández Calle (@OscarFdezCalle) February 5, 2026
Después de las 230 víctimas en Valencia?…
Después de la corrupción del gobierno que ha causado 47 muertos en los trenes?…
Todavía no se han enterado.
Pues que pacte con el Psoe y así se agradecen mutuamente sus políticas basura… https://t.co/FFUnWT4I10
En la formación de Abascal, por contra, acusan al PP de tropezar con la misma piedra una y otra vez. Apuntan con fuego de francotirador al caso de la presidenta de Extremadura —territorio en que su líder regional, Óscar Fernández, ya ha anunciado que no apoyará el primer intento para investir a Guardiola, previsto como máximo para el 3 de marzo— y trazan similitudes con lo que pasará en Aragón y, probablemente, en Castilla y León: "A Azcón se le está poniendo cara de Guardiola 2.0. No van a poder gobernar en solitario, por mucho que quiera el señor Alberto Núñez Feijóo", señalan voces de la cúpula.
Tanto en Extremadura como en Aragón se convocaron elecciones anticipadas con el objetivo de deshacer el bloqueo presupuestario y reducir la dependencia de Vox, que ya avanza que si su crecimiento se mantiene no pondrán precisamente las cosas fáciles. Si no hay acuerdo, repiten, será "culpa del PP", que "no asume que hemos venido para quedarnos, que cada vez tenemos más apoyos y que, por tanto, los gobiernos autonómicos deben tener más Vox", reiteran en Bambú. Si no aceptan sus condiciones, aunque sean altas, el mensaje es claro y público: "Que pacten con el PSOE"... o que vuelvan a abrir las urnas.
La pomposidad de los órdagos que ya lanza Vox dependerá de ratificar su tendencia al alza en la cita de este domingo. Trackings internos les sitúan entre los 12 y los 13 escaños —parten de siete—, pero ellos intentan contener el optimismo. Aseguran no querer cometer el error del PP con las generales de 2023, cuando se veían ganadores y Pedro Sánchez dio la sorpresa. Se muestran cautos a la hora de afirmar un posible sorpasso al PSOE en grandes ciudades como Zaragoza o Teruel. Aunque sí admiten que el anuncio de Sánchez de regularizar a medio millón de inmigrantes por decreto ha jugado a su favor.
Opinión En la calle Bambú son conscientes de que el resultado electoral será decisivo para valorar su entrada en los gobiernos de Aragón y Castilla y León, como ha ocurrido en el caso extremeño. En aquel caso fue Guardiola la que ofreció sillones a Abascal con el fin de desgastarles, por la convicción interna de que Vox no aceptaría para evitar la erosión del poder... pero nada más lejos de la realidad. Los ultraconservadores vieron el desafío y subieron la apuesta, hasta el punto de llevar a la región a un bloqueo total.
Azcón no quiere un gobierno de coalición, pero tampoco descarta tener que ponerse en esa tesitura. Su relación con Vox es afable, "correcta", a diferencia de lo que sucede en Extremadura. Porque es cierto que en las negociaciones con Guardiola se incumple esa máxima popularizada por Al Pacino en ‘El Padrino’: "No es personal, solo negocios". Aún así, en el PP de Aragón creen también que Vox lo pondrá "muy difícil" y asumen que no querrán deshojar la margarita hasta después de que Mañueco se enfrente también a las urnas. "A ellos les da igual que nos queden cinco para la mayoría absoluta o que nos quedemos a uno. Si les necesitamos, nos harán sudar. Eso es lo que les da votos", reflexionan en el círculo de confianza de Jorge Azcón.
El PP mira al recuento electoral con la tranquilidad de una victoria holgada, pero con el amargo regusto de unas cifras comedidas. Porque cabe la posibilidad, y así lo aseguran en la dirección nacional y regional, de que se queden con los mismos 28 escaños que en las autonómicas de 2023. Aspiran a mejorar, como mínimo, un diputado y sueñan con cruzar la barrera psicológica de los 30, el récord absoluto del partido en la región que logró la veterana Luisa Fernanda Rudi en 2011.
Aún así estarían a cuatro de la mayoría absoluta y la suma, según los sondeos, no saldría solo con Aragón Existe, contra los que Vox también ha cargado duramente en el sprint final de la campaña, anticipando de forma velada que no participará en un 'triángulo' con la formación de Tomás Guitarte para investir a Azcón. Pese a los problemas en el lado derecho del tablero, al PP le quedará la satisfacción, eso sí, del previsible hundimiento del PSOE, que amenaza con caer por debajo de su suelo histórico en Aragón y bajar de los 18 escaños. Será la primera 'estocada' directa a la Moncloa, con la caída de una exministra.
La paciencia de Génova, bajo mínimos
La agresiva estrategia de Vox en Aragón ha llevado al PP al límite. Azcón se propuso no seguir la dinámica de Guardiola y mantener a raya el choque descarnado con Abascal, sin caer en "provocaciones" que, entienden, solo benefician y dan foco a los ultraconservadores. Pero esa hoja de ruta saltó por los aires en las últimas horas de la campaña. Y el PP se lanzó a degüello a por Vox. A Génova se le agotó la paciencia. Estalló en redes sociales después de que el líder de Vox culpase a los de Feijóo de filtrar en este caso a ABC unos audios en que varios dirigentes aragoneses, entre ellos Nolasco, criticaban con dureza a Abascal tras abandonar los gobiernos autonómicos en 2024.
"Hasta aquí hemos llegado", publicó el Partido Popular en su cuenta oficial de X. "No es Génova quien llama inútil o 'puto basto' al presidente nacional de Vox (...). Que no focalice las miserias de su partido en el PP", lanzó. Y por supuesto, Vox entró al trapo con una dentellada aún mayor. "Tenéis un presidente que llegó por las guerras sucias que lleváis a la prensa", en referencia a la batalla campal de la sucesión de Pablo Casado. "Tenéis tantos casos de corrupción en los tribunales como el PSOE. Votáis en Europa juntos la invasión, el fanatismo verde y la basura de género", lanzaron.
Pero si no sabéis hacer otra cosa que guerritas sucias y gestionar las políticas del PSOE.
— VOX 🇪🇸 (@vox_es) February 5, 2026
Si tenéis un presidente que llegó por las guerras sucias que lleváis a la prensa. Si seguís en eso, y en cada planta de Génova se filtran noticias contra líderes regionales o contra… https://t.co/D1cFm5EW3E
"Todo eso se va a terminar. Y si no queréis pactad con el PSOE, que es lo que os pide el cuerpo y la poltrona. Porque sois lo mismo", zanjó la cuenta oficial de Vox. El fuerte enfrentamiento se produjo el pasado jueves, a apenas tres días para votar y bajo la práctica certeza de que tendrán que volver a sentarse en una mesa de negociación. Lo harán en un clima de máxima tensión, sin que ninguno quiera, por ahora, deponer las armas.
Los dardos volvieron a cruzarse en el cierre de la campaña electoral del pasado viernes. Abascal acusó a Feijóo de estar "en misa y repicando", le pidió "aclararse" y le volvió a culpar de una "guerra sucia" para "atacar a Vox". Azcón, entregado ya por completo al enfrentamiento para intentar frenar la sangría de voto hacia Vox, llamó "populista" a Abascal y tildó sus papeletas como "voto inútil", mientras que el líder del PP agitó el temor a la inestabilidad para "concentrar el voto" en su formación. "Aragón no puede permitirse el bloqueo", avisó.
La evidente fractura entre PP y Vox llevó también a los populares a apretar en los últimos días de campaña, dirigir sus esfuerzos en "retener" votantes y convencer a conservadores indecisos para que este domingo escojan la papeleta azul. Los gestos hablaron por sí solos. Al margen del recurrente mensaje de que "el cabreo no cambia nada", Azcón contó con 'Los Meconios', un controvertido grupo musical en el pasado vinculado a Vox, para el cierre de campaña. Y no solo eso. También llamó al agitador Vito Quiles para movilizar al electorado joven y atraer el voto protesta. Habrá que esperar a esta noche para comprobar si la estrategia de unos y otros da resultado.
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Jorge Azcón planificó una campaña opuesta a la de María Guardiola, con la esperanza de intentar perimetrar la "irracional" crecida de Vox a través de una mayoría lo suficientemente amplia como para limitar su influencia. Pero con el paso de las semanas y con el vaivén de los trackings, la realidad que ha comenzado a abrirse paso a todos los niveles del PP es que el de Extremadura no será un caso aislado. Que las posibilidades de contener a Abascal son mínimas. Que el impulso de Vox limita su propio crecimiento. Y que, quizá, la estrategia de activar adelantos electorales por la ambición de defenestrar al PSOE en su peor momento tenía algunas grietas.