Jorge Azcón aumenta su dependencia de Vox tras una victoria agridulce en Aragón
Las expectativas en el PP eran comedidas, pero nadie en el partido esperaba perder dos escaños respecto a 2023. Abascal rentabiliza el adelanto electoral ejecutado por Azcón y Feijóo: pasa de 7 a 14 diputados y roza el 18% del voto
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo; junto al presidente de Aragón, Jorge Azcón. (Europa Press/Ramón Comet)
Aviso al PP, castigo al PSOE y más aliento para Vox. Las urnas de Aragón han servido para ratificar la tendencia que ya habían dibujado las elecciones en Extremadura y que servirán de ensayo para unas futuras elecciones generales. Sin embargo, el golpe de realidad es en esta ocasión mucho más severo para el Partido Popular. Guardiola no creció lo esperado, pero al menos mejoró un escaño pese a la subida de Vox. Jorge Azcón no solo no ha mejorado su resultado de 2023, sino que retrocede dos diputados y aumenta, con ello, la dependencia de un Vox completamente desbordado.
El descalabro socialista de Extremadura ha tenido idéntico reflejo en Aragón. Pero Azcón no consiguió capitalizar el pronunciado hundimiento del Pilar Alegría, que igualó su peor resultado histórico en la región. Y Génova certifica que la estrategia de ejecutar adelantos electorales con el fin de distanciarse de Vox ha tenido el resultado opuesto. El PP finalizó la noche con solo 26 escaños, dos menos que en las últimas elecciones autonómicas. Acabó el recuento con un porcentaje de voto del 34,27%, más de un punto por debajo de su anterior marca —Guardiola consiguió el 43%— y se dejaron más de 13.000 papeletas.
Vox, por su parte, consolidó su tendencia al alza: pasó de 7 a 14 escaños en Aragón y rozó el 18% del voto. El PP es el ganador, pero Abascal es, de nuevo, el gran triunfador. Azcón afronta ahora una difícil negociación con un Abascal crecido y dispuesto a bloquear las comunidades gobernadas por el PP si estos no aceptan condiciones de máximos. Tras finalizar el recuento, el presidente popular anunció que este mismo lunes comenzaría a trabajar y a dialogar con "todas las fuerzas políticas". "Nos hubiera gustado no haber perdido un diputado por Huesca y otro por Zaragoza", admitió en una agridulce noche electoral.
El problema para el PP de Jorge Azcón es que Vox puede hacerles sudar para sacar adelante la investidura. Y además de forma justificada. En Extremadura, el PPde Guardiola sumó más que toda la izquierda junta. Y aunque sólo necesita su abstención, Guardiola y Abascal se han enfrascado en una negociación a cara de perro, sin descartar incluso la posibilidad de ir a una repetición electoral.
Pese a la indiscutible victoria, el PP no ha logrado sumar en Aragón más que el resto de la izquierda junta (PSOE, Chunta, Aragón Existe e IU), por lo que Azcón necesitaría obligatoriamente el 'sí' de Vox salvo que llegase a un acuerdo previo con la formación de Tomás Guitarte. "Si el PP quiere cambiar de políticas, pueden contar con nosotros. Pero si quieren mantener las mismas políticas, tienen al PSOE", lanzó un Santiago Abascal exultante desde la sede nacional del partido. No reclamó su entrada en el gobierno de Aragón, pero habrá que esperar a que arranquen las negociaciones para sacar las primeras conclusiones.
Los populares intentan reivindicar su fortaleza, pero en la trastienda de la formación la sensación es de desánimo, de frustración e incluso de indignación. "Para este viaje no hacían falta tantas alforjas", apuntan voces a la interna. Ni los más pesimistas pensaban que podrían dejarse dos escaños en este experimento electoral. En el PP culpan a Sánchez del subidón de la ultraderecha, y acusan al PSOE de intentar dañar al PP "aunque sea a costa de hinchar a Vox", comentan en el entorno de Azcón. Achacan también el buen resultado de Vox a los "ataques del Gobierno con Mercosur" o al anuncio para la regularización masiva de inmigrantes, que "han costado más de lo que nos decían las encuestas", lamentan.
Ana Belén RamosBorja NegreteGráficos: Unidad de DatosGráficos: EC Diseño
Por debajo de las expectativas
Al igual que sucedió en Extremadura y con el visto bueno de Feijóo, Jorge Azcón decidió abrir las urnas antes de tiempo con el fin de desgastar por goteo a un PSOE bajo mínimos, pero sobre todo con la ambición de frenar el crecimiento de Vox ante el doble bloqueo presupuestario que acumulaba ya la legislatura. El PP ha conseguido el primer objetivo, pero se queda muy lejos del segundo. Aragón confirma que la pujanza del partido de Santiago Abascal no es anecdótica, sino que está ya completamente arraigada.
Las expectativas siempre fueron comedidas, pero en ningún caso esperaban en el PP perder tanto fuelle. La mayoría absoluta nunca fue una opción, pero al principio sí aspiraban a pactar con formaciones regionalistas —Aragón Existe o el PAR, que ha desaparecido— y no depender de Vox, al menos no de forma exclusiva. Con el paso de las semanas fue diluyéndose la posibilidad incluso de mejorar el resultado de 2023 a pesar de la "buena campaña" que a juicio de la mayoría del partido había hecho Azcón, a excepción de las dudas que suscitaron los coletazos finales. La fuga de voto hacia Vox y su "irracional" fuerza les estaba cortando las alas.
"Hemos hecho lo posible, pero la realidad es la que es", apuntaban en el equipo de campaña del PP de Aragón sólo unas horas antes de la apertura de los colegios electorales. En Génova también optaban por la mesura antes del recuento. Lo fiaban todo a la foto finish de "varios escaños" que podían jugar a favor o en contra de sus intereses, y que finalmente se les han resistido. "El resultado era impredecible", dicen en Génova.
Pese a la implacable crecida de Vox, en Génova sí se frotaban las manos por la situación del PSOE. Defendían su apuesta por los adelantos electorales, que "merece la pena" sólo por "arrastrar" a los socialistas "por su suelo electoral". Pilar Alegría llevaba un cartel electoral más competitivo que el del procesado Miguel Ángel Gallardo en Extremadura, pero su hundimiento era casi inevitable. En el primer partido de la oposición celebran que en Aragón han asestado el primer gran golpe directo a la Moncloa por "tumbar" a una exministra. "Hoy se presentaba el PSOE a unas elecciones, sino el Gobierno de España", reiteraban.
Dudas por el final de la campaña
El presidente de Aragón, ahora en funciones, basó gran parte de su campaña en la captación del voto descontento del PSOE, con un discurso propositivo basado eminentemente en la experiencia de gestión. Pero el PP detectó que esa estrategia no era suficiente. Que su capacidad de captar electores en la bolsa de votos de Pilar Alegría no compensaba la fuga que tenían por su flanco derecho. La imparable subida de Vox era un vector de nerviosismo en las filas de los populares. Y tanto Azcón como Feijóo dieron un giro radical a su estrategia en los últimos días de campaña con la atención puesta casi en exclusiva en la disputa con Vox.
El PP comenzó la última semana de campaña pidiendo "no votar desde el enfado" porque "es un voto perdido", y la acabó 'fichando' para el cierre de campaña al agitador ultra Vito Quiles. Feijóo volvió a enfrentarse a la eterna teoría de la 'manta corta': si tira de un lado, se destapa por el otro. Quería el PP convencer a la juventud de derechas en el compás final de la campaña, al que sumó la actuación del controvertido grupo musical de 'Los Meconios', vinculado en el pasado a Vox. Pero descuidó de ese modo a la cantera del centro.
El fichaje del activista fue una estrategia cuestionada tanto dentro como fuera de la formación popular. Los de Feijóo pretendían competir de tú a tú con un Vox al alza, que sigue sin tocar techo. De hecho, pese a que la orden era la de no entrar al choque con Abascal tras la bronca campaña en Extremadura, todo volvió a saltar por los aires el pasado jueves, cuando las dos formaciones se enfrentaron a manotazo limpio en redes sociales, decisión también cuestionada a la interna porque "sólo les da más protagonismo".
Hoy por hoy, y ya con los resultados de Aragón en la mano, en Génova admiten no haber encontrado la fórmula para frenar a Vox, que ha rentabilizado por completo los dos adelantos electorales ejecutados por el PP. "El estado anímico de la población es el de la venganza (...). Mientras haya cabreo [con Sánchez] o corrupción, no se puede hablar de gestión", admiten. En cualquier caso, en la dirección del PP tratan de hacer de tripas corazón y se contentan con el hundimiento del PSOE y con la hegemonía récord del bloque de la derecha. Aunque sea a costa del subidón de Santiago Abascal.
Aviso al PP, castigo al PSOE y más aliento para Vox. Las urnas de Aragón han servido para ratificar la tendencia que ya habían dibujado las elecciones en Extremadura y que servirán de ensayo para unas futuras elecciones generales. Sin embargo, el golpe de realidad es en esta ocasión mucho más severo para el Partido Popular. Guardiola no creció lo esperado, pero al menos mejoró un escaño pese a la subida de Vox. Jorge Azcón no solo no ha mejorado su resultado de 2023, sino que retrocede dos diputados y aumenta, con ello, la dependencia de un Vox completamente desbordado.