Es noticia
PP y Vox confían en que Alvise no logre escaño en Aragón: "El suflé de SALF ha bajado"
  1. España
ELECCIONES EL 8 DE FEBRERO

PP y Vox confían en que Alvise no logre escaño en Aragón: "El suflé de SALF ha bajado"

La candidatura del agitador ultra cogió por sorpresa a los dos partidos de la derecha. Algunos 'trackings' apuntaban que podía conseguir representación por Zaragoza, pero su fuerza se ha diluido con el avance de la campaña

Foto: Alvise Pérez, durante la presentación del "movimiento civil" de Se Acabó la Fiesta (SALF) en Madrid. (EFE/Rodrigo Jiménez)
Alvise Pérez, durante la presentación del "movimiento civil" de Se Acabó la Fiesta (SALF) en Madrid. (EFE/Rodrigo Jiménez)
EC EXCLUSIVO

Han pasado dos años desde que un Feijóo alarmado preguntase en privado a sus barones por qué "un tipo con un teléfono móvil" había "sacado 800.000 votos" en las elecciones europeas. Era junio de 2024. No daba crédito a la legión de seguidores convertidos en votantes que había logrado Alvise Pérez en su primera incursión electoral con Se Acabó La Fiesta (SALF). Abascal se puso también en guardia. Ejecutó un giro estratégico para capitalizar el 'voto protesta' que alimentaba a las ardillitas. Y se lanzó a 'romper' con el sistema. Abandonó los gobiernos que compartía con el PP y puso distancia con instituciones tradicionales como la Corona o la Iglesia.

El fenómeno de Alvise revolucionó durante varios meses el espectro de la derecha. Pero con el paso del tiempo, las únicas noticias que llegaban de la formación del agitador ultra tenían que ver con escándalos judiciales, incluyendo una causa abierta por presunta financiación ilegal. PP y Vox ya respiraban tranquilos ante la "flor de un día" en que se había quedado la formación antisistema cuando SALF presentó in extremis candidatura para las elecciones de Aragón, su primer test electoral y su primera prueba en unos comicios autonómicos tras la gesta que protagonizó en Europa, donde su fuerza se diluyó tras la deserción de sus dos eurodiputados, que denunciaron a Alvise por acoso.

La noticia sorprendió en los cuarteles generales de PP y Vox y amenazó con trastocar los ya de por sí difíciles equilibrios en el tablero de la derecha, en una pugna constante por capitalizar el voto del espectro que comparten. Las dos formaciones se pusieron en guardia. En primera instancia, en las filas del PP veían la entrada de Alvise en la campaña como una "oportunidad" para frenar a un Vox en plena expansión, porque el movimiento antisistema bebía mayoritariamente de electores procedentes del partido de Abascal. "Es su punto débil. Quizá el único", admitían en el equipo de campaña del PP de Aragón.

Pero los análisis más sosegados que también hacían en el PP lo veían en realidad como un problema para sus intereses por el factor de inestabilidad que implicaría que una candidatura de estas características lograse representación, por no hablar de la mayor fragmentación política en una región en la que concurren 11 candidaturas y donde un puñado de votos puede decantar escaños decisivos en las tres provincias. "Dos tercios de los votantes de Alvise proceden de Vox y un tercio del PP", apuntan en la sala de máquinas de Génova. El CIS también apuntaló en su último sondeo preelectoral que SALF le quitaba un 6,2% del voto a Vox y un 1,9% al PP.

Foto: retiro-inmunidad-luis-alvise-parlamento-1tps

Hacia el ecuador de la campaña, algunos trackings internos hicieron encender las alarmas. Porque Alvise, cuya candidatura representa la anónima Cristina Falcón, se ubicaba a tan sólo unas décimas de la barrera del 3%, mínimo para conseguir representación, en Zaragoza. Dirigentes del PP consultados por El Confidencial corroboran que 'celebrar' la irrupción de Alvise por perjudicar más a Vox es un análisis equivocado y, sobre todo, prematuro: la candidatura volvería a cobrar protagonismo, le daría alas en el resto del ciclo autonómico... y podría impactar en las próximas elecciones generales, un escenario a evitar, según trasladan en algunos sectores del partido.

Los sondeos internos del PP apuntan a que esa aparente fuerza de Alvise se ha disipado en los últimos días de campaña, en la que PP y Vox han acerado su propia pugna. "Menos mal", respiran, aliviados, en las filas de los conservadores, aunque habrá que esperar al domingo para comprobar si los datos que arrojan sus cálculos internos están en lo cierto. En Vox también miraban de reojo la evolución de SALF y confían, lógicamente, en que el agitador ultra no logre representación. Sería una piedra en su camino demoscópico, que amenaza con volver a poner en aprietos al PP.

Foto: pp-tensionlrecta-final-aragon-subida-vox

En el partido de Abascal van un paso más allá y creen que "el suflé" de Se Acabó la Fiesta "ha bajado" en comparación con el furor que suscitaba la candidatura hace dos años, porque la gente "sabe que es un delincuente", a colación de las múltiples causas pendientes con la Justicia, especialmente la relativa a la presunta financiación irregular de su campaña en las europeas por los 100.000 euros que le entregó en efectivo el empresario Álvaro Romillo, alias CryptoSpain, y que está procesado por la Audiencia Nacional por presunta estafa de más de 185 millones de euros.

Las palabras gruesas con las que Vox se refiere a Alvise no sólo beben de una rivalidad política, sino casi personal. En septiembre de 2024, meses después de las elecciones europeas, la formación se querelló contra el dirigente ultra por sugerir que Santiago Abascal cobró también dinero negro de un empresario de criptomonedas. La denuncia por injurias y calumnias terminó archivada por el Tribunal Supremo en marzo del año pasado.

En Bambú viven a día de hoy una auténtica luna de miel demoscópica. En Extremadura, Vox demostró que las encuestas fueron incapaces de medir su empuje, y Aragón se entiende como una meta clave para clarificar si el éxito de Abascal es circunstancial o generalizado. En la dirección de Vox apuntan a que la "ilusión" de los electores hacia la formación de Abascal "anula" cualquier tipo de movimiento a su derecha, y apuntan incluso a que Alvise ya no roba como antes a Vox, con una de las bases electorales más fieles, sino que se alimenta de "abstencionistas" e incluso de otras fuerzas políticas. "A nosotros nos va bien, y seguiremos en esa curva", señalan.

Han pasado dos años desde que un Feijóo alarmado preguntase en privado a sus barones por qué "un tipo con un teléfono móvil" había "sacado 800.000 votos" en las elecciones europeas. Era junio de 2024. No daba crédito a la legión de seguidores convertidos en votantes que había logrado Alvise Pérez en su primera incursión electoral con Se Acabó La Fiesta (SALF). Abascal se puso también en guardia. Ejecutó un giro estratégico para capitalizar el 'voto protesta' que alimentaba a las ardillitas. Y se lanzó a 'romper' con el sistema. Abandonó los gobiernos que compartía con el PP y puso distancia con instituciones tradicionales como la Corona o la Iglesia.

Partido Popular (PP) Vox Alvise Pérez
El redactor recomienda