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María Guardiola y Vox cronifican su hostilidad y se asoman a una primera investidura fallida
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TRAS REUNIRSE LA SEMANA PASADA

María Guardiola y Vox cronifican su hostilidad y se asoman a una primera investidura fallida

La desconfianza entre PP y Vox en Extremadura aleja las opciones de un acuerdo antes del 3 de marzo y amenaza con salpicar la negociación en Aragón y Castilla y León. Los de Abascal no se conformarán sólo con el área de Agricultura

Foto: La presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola (EFE/Jero Morales)
La presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola (EFE/Jero Morales)
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PP y Vox tenían claro que no habría un acuerdo exprés en Extremadura, pero la búsqueda de un acercamiento que allane la investidura de María Guardiola está hoy más lejos que nunca. De poco o nada sirvieron las tres reuniones presenciales que la presidenta regional en funciones ha mantenido con el representante de Vox, Óscar Fernández, y la 'enviada' de Bambú, Montserrat Lluís. Ambas partes culpan al contrario de dinamitar cualquier entendimiento y trasladan que la hostilidad podría cronificarse durante meses, sin descartar incluso una repetición electoral. "Si siguen tensando la cuerda, se romperá", advierten los populares.

Las dos formaciones mantuvieron un encuentro presencial a finales de la semana pasada a petición de la propia Guardiola, que buscó, sin éxito, un pacto rápido que también deseaban en Génova para evitar efectos indeseados en el resto de territorios que abrirán las urnas este primer semestre de 2026. Vox, sin embargo, se inclinaba por no resolver la incógnita de la gobernabilidad en Extremadura hasta superar como mínimo el test electoral de Aragón. Un acercamiento prematuro en Extremadura hubiese diluido el choque frontal sobre el que Vox basa su campaña contra Azcón, y cuyo guion seguirán también en Castilla y León.

Pero no hace falta disimular la falta de sintonía para blindar la estrategia electoral. Entre Guardiola y Abascal no existe aprecio alguno, ni tampoco voluntad de ceder más de la cuenta. El PP sabía de antemano que Vox haría "sudar sangre" a la presidenta de Extremadura por una cuestión de animadversión personal que no encuentra reflejo en otros territorios. Y en este momento, en las filas de los conservadores comienza a cundir la convicción de que no habrá acuerdo posible para la primera sesión de investidura, que debe celebrarse, como máximo, el próximo 3 de marzo.

Como advirtió la propia Guardiola este martes, "el calendario va apretando". Y la tensión no da una tregua a pesar de que dentro de 24 horas el nuevo presidente de la Asamblea, el popular Manuel Naharro, arrancará la ronda de contactos para proponer candidato o candidata a la presidencia regional, el paso que activa definitivamente la cuenta atrás para resolver la gobernabilidad... o precipitar a la región a una nueva convocatoria electoral. Es un escenario al que ambas formaciones han hecho referencia en las últimas horas.

Foto: guerra-pp-vox-extremadura-salpica-aragon

El secretario general del PP de Extremadura, Abel Bautista, estalló ayer contra las "condiciones desproporcionadas" que Vox ha puesto encima de la mesa para truncar el acuerdo, y les culpó directamente de que el posible bloqueo finalice con una nueva llamada a las urnas. Guardiola también se pronunció públicamente y pidió a los de Abascal "responsabilidad" para no abocar a Extremadura "a unas segundas elecciones". Y Vox se defendió de los "engaños" del PP: "No vendemos a nuestros votantes ni a los extremeños. Ellos han hablado claro: quieren más del doble de Vox", insistió Óscar Fernández.

La difícil situación por la que atraviesa Extremadura sólo pone palos en las ruedas a la negociación que, salvo sorpresa mayor, Jorge Azcón tendrá que afrontar a partir de este domingo también en Aragón. Todas las encuestas corroboran su victoria, pero con una exigua e insuficiente mejora frente al subidón de Vox. Y, probablemente, Alfonso Fernández Mañueco se enfrentará a la misma tesitura. Fuentes del PP dan por hecho hoy por hoy que la incógnita de la gobernabilidad en Extremadura no se resolverá tampoco antes de que Castilla y León abra las urnas, previstas para el próximo 15 de marzo.

Vox quiere más que en 2023

Guardiola ganó las elecciones con rotundidad, pero sólo arañó un escaño más —obtuvo 29, a cuatro de la mayoría absoluta— frente a los seis que logró sumar Vox —de cinco a 11 representantes—. En el PP hablan de "proporcionalidad", y los ultraconservadores se abonan a las posiciones de máximos que Abascal definió hace días: acuerdo programático y áreas de gobierno. Fuentes al tanto de las negociaciones apuntan a que la posible cesión a Vox de competencias en Agricultura no es un escollo, y que están incluso bastante cerca en las cuestiones programáticas e ideológicas.

Entonces, ¿qué es lo que falla? Que Vox quiere más. Y no sólo por el resultado que obtuvieron en las urnas el pasado 22 de diciembre, sino también por la "desconfianza" en Guardiola, que les ha llevado a exigir carteras al menos en Extremadura. En el equipo de Abascal censuran que la presidenta en funciones de Extremadura se haya enrocado en ofrecer "lo mismo" que en 2023, cuando la dirigente popular aceptó a regañadientes incluir a Vox en su gobierno cediéndole una consejería menor, la de Gestión Forestal y Mundo Rural, separada de la de Agricultura.

Foto: vox-aceptara-oferta-guardiola-pp-asume-programa

Los de Abascal quieren en esta ocasión que sus áreas estén definidas para poner en marcha su programa. Y no aceptarán el mismo acuerdo que hace dos años. El líder de Vox ya reclamó públicamente una vicepresidencia y varias consejerías, exigencia que el PP ve desmesurada. Al margen de Agricultura, apuntan a Industria y a Justicia como áreas prioritarias. "El problema es que sólo quieren darnos lo mismo que cuando gobernábamos. Y los electores quieren el doble de Vox", se quejan en la dirección de Bambú. "Agricultura era lo que teníamos antes. Cualquiera entiende que eso ya es poco. Y [Guardiola] de ahí no se mueve", censuran. "Queremos más áreas para cambiar las cosas".

Por uno u otro obstáculo, ambas partes coinciden en que "no hay avances" en la negociación y que la desconfianza mutua continúa al alza. El primer pleno de investidura deberá celebrarse, como máximo, el próximo 3 de marzo, una vez se hayan consumido los 15 días hábiles desde que el presidente de la Asamblea proponga la candidatura a la presidencia. Si decaen las dos primeras votaciones, que deben celebrarse con un intervalo de 48 horas. Y si en dos meses desde ese primer pleno ningún candidato obtiene la confianza mayoritaria de la Asamblea, ésta se disolverá automáticamente y se irá a elecciones. La fecha límite, por tanto, es el 3 de mayo.

PP y Vox tenían claro que no habría un acuerdo exprés en Extremadura, pero la búsqueda de un acercamiento que allane la investidura de María Guardiola está hoy más lejos que nunca. De poco o nada sirvieron las tres reuniones presenciales que la presidenta regional en funciones ha mantenido con el representante de Vox, Óscar Fernández, y la 'enviada' de Bambú, Montserrat Lluís. Ambas partes culpan al contrario de dinamitar cualquier entendimiento y trasladan que la hostilidad podría cronificarse durante meses, sin descartar incluso una repetición electoral. "Si siguen tensando la cuerda, se romperá", advierten los populares.

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