Las guerras civiles de Vox: sus peleas con la Iglesia y Hazte Oír enseñan su nuevo rumbo
El partido ha priorizado en los últimos tiempos el discurso antimigratorio y obrerista frente a temas como la prohibición del aborto o contra las políticas LGTBI, pero sigue subiendo en los sondeos
Con la Iglesia hemos topado, Santiago Abascal. Vox recrudece su enfrentamiento con la institución católica y la guerra civil se extiende a Hazte Oír (HO). Curiosamente, el partido está culminando sus mejores resultados demoscópicos en un momento de máximo enfrentamiento contra viejos aliados como HO o contra una de sus principales fuentes de votantes. Según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) cerca del 75% de su electorado se declara católico. De momento, estas cuitas parece que no están afectando las expectativas de Vox en las urnas, pero sí enseñan cuál es el rumbo que el partido ha decidido votar.
Esta semana, Hazte Oír disparó con más contundencia que nunca contra Santiago Abascal fletando un autobús en Aragón con un mensaje: "¿Es Vox un PP verde? ¿Nueva derechita cobarde?". La asociación acusa a Vox de pepear con la agenda ideológica que comparte con la formación: la prohibición del aborto, la desarticulación de las políticas de género y la defensa de la familia.
🤔 ¿Por qué hacemos esta campaña?
— HazteOir.org (@hazteoir) January 27, 2026
Porque queremos que VOX pase de las palabras a los hechos. 👇 pic.twitter.com/DGPkPOo4Dz
"Si votan como el PP y callan como el PP, acabarán siendo el PP", afirma la organización. Ignacio Arsuaga, presidente de HO, acusa a Vox de no haber introducido ninguna de las medidas antiabortistas que defienden, como el protocolo del latido fetal, en los 22 presupuestos pactados con el Partido Popular en distintas comunidades autonómicas.
Fuentes próximas a Vox explican que HO tiene su propia agenda, pero reconocen que su colaboración fue muy estrecha cuando el partido de Abascal inició su andadura política. "Fueron muy generosos al principio, nos enseñaron técnicas de fundraising, bases de datos... Pero empezó a haber discrepancias y dificultades. Creamos nosotros una base de datos y se la quedaron ellos. Tuvimos gente suya en las listas y no se portaron bien", añaden.
Estas divergencias personales se sumaron a que las luchas ideológicas que defiende HO han pasado a un segundo plano en el Vox post-2023. El único mandatario de Vox que quiso instaurar el protocolo del latido fetal, el exvicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, dejó su cargo tras discrepancias con la cúpula. También salió de la formación una de sus voces más antiabortistas, el exvicepresidente económico Vicente González Coello de Portugal.
El partido de Abascal ha priorizado en los últimos tiempos el discurso antimigratorio y obrerista, llegando a impulsar su propio sindicato, Solidaridad. También se impulsan perfiles jóvenes más alejados de una perspectiva económica libertaria, como Carlos Hernández Quero, que ha sustituido a Javier Ortega-Smith como portavoz adjunto en el Congreso de los Diputados.
El choque entre Hazte Oír y Vox no hay que leerlo solo como un conflicto entre instituciones que aglutinan seguidores comunes, sino también como una muestra del camino que el partido de Abascal ha deseado andar. Un camino que, de momento, está cosechando buenos resultados en las encuestas y en las urnas, como demuestra su resultado en los comicios de Extremadura, donde alcanzaron 11 escaños.
Vox contra la Iglesia
Del mismo modo que el aborto, el matrimonio homosexual o las políticas trans están cada vez más desaparecidos del discurso de Vox, la formación también esquilmó a sus perfiles más liberales en lo económico, como Iván Espinosa de los Monteros, Rubén Manso o Víctor Sánchez del Real. Mantiene un programa económico donde la reducción de impuestos juega un papel importante, pero sin nombres propios para defender estas propuestas.
Toda la visibilidad se la lleva el discurso antimigratorio. Vox cree que su gran apuesta está en ese nicho de votantes, y hasta el CIS les da la razón situándolo en los sucesivos barómetros como uno de los cinco principales problemas de los españoles. Esta defensa encendida de la expulsión de los inmigrantes irregulares ha llevado su enfrentamiento con la Iglesia a las cotas más altas.
El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, aplaudió la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de regularizar a medio millón de inmigrantes en situación irregular. "Constituye un paso positivo y necesario para garantizar los derechos y la dignidad de las personas migrantes", apuntó la CEE en un comunicado. Las entidades católicas impulsaron una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en estos términos que PP y PSOE aprobaron para que fuese tomada en consideración en el Congreso de los Diputados, donde ha permanecido desde entonces sin que se siguiera con su tramitación.
Este gesto de los obispos ha sido respondido por Carlos H. Quero: "La oligarquía al completo odia al pueblo español", dijo en X mencionando el vídeo con las declaraciones de Argüello. Ya saltaron chispas entre la Iglesia y Vox por la moción de Jumilla (Murcia) para prohibir la celebración del rito musulmán en lugares públicos.
"Estoy perplejo y entristecido ante una parte de la jerarquía eclesiástica. Porque no es solo su posición en materia migratoria o frente al islamismo extremista que avanza, sino su silencio ante muchas de las políticas de este Gobierno. De las políticas de género se habla poquito, ante el derecho a la vida de los no nacidos, de los ancianos al final de su vida... Yo soy católico, pero me dedico a la política y tengo una responsabilidad y la voy a ejercer. Si otros no ejercen su responsabilidad, tendrán que hacer cuentas ante otras personas o en otras instancias", dijo entonces el líder de Vox en una entrevista en YouTube para el canal 'Bipartidismo'.
Llegó a deslizar que la postura eclesiástica alineada con el Gobierno en el tema migratorio quizá respondía a los "ingresos públicos que obtiene la Iglesia". En las fechas en que se elegía nuevo Papa, una de las manos derechas de Abascal, Gabriel Ariza, estuvo en el Vaticano y mantuvo contactos con el cardenal Robert Sarah, del ala dura, y el trumpista Raymond Burke. La elección de Robert Prevost como nuevo Papa no fue muy bien recibida en la sede del partido en la Calle Bambú de Madrid. En cualquier caso, Vox ha sopesado el coste electoral de su enfrentamiento eclesial y pintan copas.
Con la Iglesia hemos topado, Santiago Abascal. Vox recrudece su enfrentamiento con la institución católica y la guerra civil se extiende a Hazte Oír (HO). Curiosamente, el partido está culminando sus mejores resultados demoscópicos en un momento de máximo enfrentamiento contra viejos aliados como HO o contra una de sus principales fuentes de votantes. Según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) cerca del 75% de su electorado se declara católico. De momento, estas cuitas parece que no están afectando las expectativas de Vox en las urnas, pero sí enseñan cuál es el rumbo que el partido ha decidido votar.