La semana se inició monopolizada por los trenes, pero la conversación giró hacia asuntos más favorables para el gobierno. Sin embargo, también aparecen nuevos escollos para el presidente del Gobierno
La semana se inició con una conversación pública monopolizada por los trenes y las infraestructuras, pero el debate giró pronto gracias a dos acontecimientos: la regularización de los inmigrantes que lleven residiendo al menos cinco meses en España y la cancelación del acto organizado por Pérez Reverte, La guerra que perdimos todos. Inmigrantes y guerra civil, dos temas idóneos para el marco ideológico y electoral que Sánchez ha fijado, y que puede reforzarse si el PP termina dependiendo de Vox para gobernar en las autonomías en las que se han convocado elecciones. A finales de semana, Pedro Sánchez respondió en X a un tuit de Elon Musk: más refuerzo del marco. Los medios de comunicación nacionales están muy pendientes de Minnesota.
Son polémicas que no solo le resultan funcionales al PSOE; también Vox, y en cierta medida Aliança, salen beneficiados. El revuelo desatado por la renuncia de David Uclés a acudir al acto organizado por Pérez Reverte fue aumentando de intensidad, otros ponentes se cayeron del cartel y los organizadores decidieron suspenderlo. Se celebrará en otoño, tras la correspondiente reorganización. Más allá de sus protagonistas, y de las distintas opiniones que se barajen sobre el asunto, lo cierto es que la sucesión de acontecimientos deja a los de Abascal en una posición de ventaja si la saben aprovechar. El argumentario es el siguiente: hay un acto sobre la guerra civil, los progresistas no quieren debatir porque no permiten que haya posturas distintas a las suyas, los organizadores se asustan con la polémica y no son capaces de seguir adelante. Es una sucesión de hechos que constituye un marco idóneo no tanto para las derechas como para las derechas antiestablishment. Transmite la idea de que determinadas posiciones no pueden ser defendidas en el espacio público y que el sistema se acobarda. Perfecto para esas opciones.
La regularización da alas a Vox y a Aliança Catalana, los dos partidos que han puesto su foco en la inmigración
El segundo asunto, el de la inmigración, favorece a los socialistas porque demuestra que es capaz todavía de tejer lazos con el bloque de investidura. Ha dejado que Podemos se haya atribuido el mérito de la regularización y ha incitado a que los de Iglesias den el visto bueno al traspaso de competencias que Junts pedía, lo que sienta bases para pasos posteriores. Es cierto que el gobierno trabaja semana a semana y que busca ganar tiempo y cambiar la conversación, pero hay un propósito de fondo. La cercanía con Podemos y el guiño a Junts, las dos piezas más díscolas de la mayoría de investidura, así como la concesión de competencias que reclamaba el PNV, implican que Moncloa está trabajando para hacer posible lo que parece imposible, los presupuestos. Nadie cree en ellos, pero los socialistas insisten en que los presentarán.
Al mismo tiempo, la regularización da alas a Vox y a Aliança Catalana, los dos partidos que han puesto su foco en la inmigración, lo que, polémicas incluidas con partes de la Iglesia, por un lado y otro del espectro ideológico, contribuye a reforzar ese marco de bloques con el que se está dibujando la confrontación electoral nacional.
Cataluña y la gestión
Sin embargo, esta semana se han colado dos nuevas piedras en el zapato del PSOE. La primera es Cataluña. La crisis de los trenes afecta muy directamente a Rodalies, un ámbito muy sensible por el hartazgo acumulado. Las primeras manifestaciones independentistas tuvieron a Rodalies en el centro. El PSC, encabezado por SalvadorIlla, llegó al poder con la oferta de realizar una gestión eficiente, lo que le granjeó la confianza de la sociedad catalana. No es asunto menor en tiempos agitados. El mal funcionamiento de la red de cercanías ataca de frente esa oferta. Al mismo tiempo, el malestar ciudadano se va acumulando al sufrir inconvenientes serios en su vida cotidiana. Por un lado y por otro, la idea del Illa gestor comienza a verse erosionada.
Junts sabe que Orriols es una amenaza y tendrá que salir a cerrarle el paso, lo que puede variar su posición en Madrid
El otro factor importante en Cataluña es la inmigración. La regularización, aunque algunos partidos trataran de distanciarse con críticas procedimentales, ha sido bien vista por todas las formaciones, salvo por Vox y Aliança Catalana. La inmigración es el centro de la acción de Silvia Orriols y un factor importante para que Vox pueda crecer en las periferias urbanas. Si las encuestas se acercan a la realidad, Aliança puede trastocar seriamente el reparto de poder catalán y configurar un bloque de derechas diferente. La regularización favorece que, en determinadas regiones catalanas, el voto pueda marcharse a espuertas desde Junts (y, en algunas comarcas, de ERC) hacia Orriols. Junts sabe que Orriols es una amenaza y tendrá que salir a cerrarle el paso. Y eso también significa que su posición respecto del gobierno de España, así como las exigencias que le formulan, pueda variar. Más inestabilidad.
Aragón y la remontada
La campaña aragonesa del PSOE es decepcionante: apela a la cercanía y la empatía, pero carece de pegada. En los debates, tanto el cara a cara entre Jorge Azcón y Pilar Alegría como el celebrado a ocho, ha dejado una impresión negativa de la candidata socialista. Azcón ha insistido en el buen momento aragonés y en los miles de millones de inversión que atraerá, lo que no deja de ser una mera promesa, y en atacar al PSOE, ya sea por sus acciones en el gobierno nacional o por las llevadas a cabo en la anterior legislatura aragonesa. Alegría no ha sabido contrarrestar ni la exhibición de cifras económicas ni los ataques a los socialistas, y se ha limitado a poner el foco en los problemas de la sanidad y, a veces, la vivienda. Lo que demuestra Alegría, y es probable que se repita en el resto del ciclo autonómico, es que los socialistas no tienen ni el programa ni la energía ni el pulso social para recuperar terreno cuando van por detrás. Detrás de Sánchez solo hay un núcleo tecnocrático, que puede servir para manejar el día a día, pero que carece de los conocimientos necesarios, ya sea por la falta de viveza, o por desconocer el pulso de los tiempos para recuperar posiciones.
Aragón mostrará cuál es la validez de esa opción que mezcla rostros populares, aliento tecnocrático y combate a la extrema derecha
Aragón es, en ese sentido, un símbolo. Los socialistas van por detrás en las encuestas y el bloque progresista suma bastante menos que el conservador, lo que obliga a una reacción. Cuando lleguen las generales, el PSOE comparecerá como gobierno, pero también como partido que debe remontar. Sánchez permanece en la posición de resistencia, lo que puede servir para manejarse en el gobierno, pero no parece suficiente de cara a las elecciones generales. Aragón mostrará cuál es la validez de esa opción que mezcla rostros populares, aliento tecnocrático y combate a la extrema derecha.
El factor Trump
El factor catalán es importante a medio plazo. Los cambios en el nordeste suelen tener repercusión política en el resto de España. Cataluña es manejable, porque falta mucho para las elecciones, e Illa tiene margen para recomponer la situación, aunque cada vez esté más complicada. Las señales en Aragón son preocupantes, y parecen tener menos arreglo. La tecnocracia es útil para gobernar, y solo en los momentos en que el viento internacional la empuja, pero es mucho más complicado que gane elecciones. Sánchez confía en el factor Trump: la resistencia a la extrema derecha, la UE del realismo basado en valores son sus bazas. A veces, resistir es ganar; en otras ocasiones, resistir es solo resistir.
La semana se inició con una conversación pública monopolizada por los trenes y las infraestructuras, pero el debate giró pronto gracias a dos acontecimientos: la regularización de los inmigrantes que lleven residiendo al menos cinco meses en España y la cancelación del acto organizado por Pérez Reverte, La guerra que perdimos todos. Inmigrantes y guerra civil, dos temas idóneos para el marco ideológico y electoral que Sánchez ha fijado, y que puede reforzarse si el PP termina dependiendo de Vox para gobernar en las autonomías en las que se han convocado elecciones. A finales de semana, Pedro Sánchez respondió en X a un tuit de Elon Musk: más refuerzo del marco. Los medios de comunicación nacionales están muy pendientes de Minnesota.