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Adiós al único parque eólico de Baleares: en tierra no hay sitio y ahora todos los ojos se han puesto en el mar
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Adiós al único parque eólico de Baleares: en tierra no hay sitio y ahora todos los ojos se han puesto en el mar

El 12 de enero comenzaron a desmantelarse los únicos aerogeneradores del archipiélago. Ahora el debate se centra en volver a dar vida a ese parque o cerrarlo totalmente, mientras que las islas tienen una gran dependencia de la península

Foto: Desmontaje del parque eólico de Milà, único en Baleares (Consell de Menorca)
Desmontaje del parque eólico de Milà, único en Baleares (Consell de Menorca)

El pasado 12 de enero comenzaron los trabajos para desmantelar el parque eólico de Milà, situado en el sureste de Menorca, a cuatro kilómetros de la costa. La central, que se construyó en 2003, estaba formada por cuatro grandes aerogeneradores que abastecían parcialmente a la isla. Era, hasta ese día, el único parque de todo el archipiélago. En 2022, uno de los molinos comenzó a mostrar la cara real de la eólica menorquina: unos daños estructurales provocaron que tuviese que ser desmantelado antes de lo previsto. El parque encara ahora su fin, pero los tres aerogeneradores restantes llevaban también un año parados al alcanzar el final de su vida útil. El debate ha surgido rápidamente en la isla: ¿debe continuar viva la eólica?

Además de los fallos funcionales, tampoco era viable económicamente estirar más el chicle en Milà. Décadas después, la tecnología existente es muy distinta a la que se empleó a principios de los 2000: más económica en términos de costes y con menos fallos. "Principalmente, ha cambiado el control, que antes era muchísimo más básico. También la electrónica de potencia y el tamaño. Ahora son mucho más grandes y eficientes. Esos cuatro aerogeneradores ahora podrían ser uno solo por dimensiones", explica José Ignacio Rapha, miembro del Colegio de Ingenieros Industriales de las Islas Baleares y especialista en energía eólica.

Actualmente, la isla se abastece de la central termoeléctrica de Mahón, que utiliza diésel y gasóleo como combustible, de la energía fotovoltaica, y de las interconexiones con Mallorca y la península. De hecho, el 25% de la energía que llega al archipiélago lo hace a través del cable que lo conecta con la España peninsular. "Aquí hay capacidad, pero es más barato traerla porque el problema principal es de espacio. En Mallorca y Menorca la eólica puede funcionar porque hay viento, pero en el resto de islas no. Aun así, traerla es la mejor opción económicamente", explica Rapha. La mayor de las islas tiene, de momento, unos terrenos autorizados de 24.000 hectáreas para construir un parque.

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¿Qué puede hacer ahora mismo Menorca con la eólica? El debate está servido y los partidos políticos no han tardado en tirarse los trastos a la cabeza. Pero la realidad es que hay dos opciones: o repotenciar Milà o cerrarlo completamente. El Consell (PP) ha movido las primeras fichas. En el mismo espacio donde se ubicaba el parque Milà, han planteado un nuevo proyecto. Pero no será a corto plazo. Primero, la administración insular estudiará durante al menos dos años la velocidad e intensidad del viento mediante una antena nemométrica que aún está por instalar. Con los datos obtenidos, se escogerán los aerogeneradores más óptimos, según informan fuentes del Consell. Pero la prioridad es hacerlo con el consenso ciudadano. "Llevaremos la propuesta a Consejo Social de la Reserva de Biosfera para que se decida un futuro proyecto de manera consensuada entre la ciudadanía menorquina", inciden.

José Ignacio Rapha, por su parte, sostiene que repotenciar el parque es la mejor opción, aunque reconoce que el rechazo ciudadano existe. Entre los inconvenientes, las molestias que generan las palas cuando el sol les incide directamente y los daños que podrían provocar a las aves. "En general, es falta de costumbre. Todo el mundo quiere energía renovable, pero nadie quiere tenerla a la vista. Los ciudadanos tienen que tener en cuenta que no hacer nada tiene una repercusión en el medio ambiente", subraya el ingeniero.

placeholder Un parque eólico marino en Alemania (EFE/ Christian Charisius)
Un parque eólico marino en Alemania (EFE/ Christian Charisius)

El de Milà no es el único debate sobre la energía eólica abierto en la isla. Actualmente, hay dos propuestas de empresas planteadas en el Ministerio de Transición Ecológica (Miteco). Uno es el de la compañía francesa Qair, con 12 aerogeneradores flotantes que se ubicarían en el norte insular y tendrían una potencia total estimada de 180 MW. El otro es el de Tramuntana Wind Menorca, con 12 molinos cada uno de 325 metros de altura y una capacidad de 20 MW por unidad. Desde la organización ambiental Gob criticaron que los proyectos planteados podrían "desestabilizar el sistema eléctrico" de Menorca y generar un impacto mecánico y acústico tanto en el Parque Natural de la Albufera des Grau como en el fondo marino.

Ante el rechazo ciudadano, ambos proyectos han recibido el rechazo del Govern balear, que los considera "desproporcionados". "Genera un debate técnico, ético y social", zanjó el presidente del Consell, Alejandro Sáenz de San Pedro. Pero la pelota está en el tejado del departamento de Sara Aagesen. Sin embargo, tampoco se prevé que puedan materializarse, en caso de obtener el permiso, a corto plazo. "Mientras no salga a subasta, ese espacio no podrá ser", finaliza José Ignacio Rapha.

El pasado 12 de enero comenzaron los trabajos para desmantelar el parque eólico de Milà, situado en el sureste de Menorca, a cuatro kilómetros de la costa. La central, que se construyó en 2003, estaba formada por cuatro grandes aerogeneradores que abastecían parcialmente a la isla. Era, hasta ese día, el único parque de todo el archipiélago. En 2022, uno de los molinos comenzó a mostrar la cara real de la eólica menorquina: unos daños estructurales provocaron que tuviese que ser desmantelado antes de lo previsto. El parque encara ahora su fin, pero los tres aerogeneradores restantes llevaban también un año parados al alcanzar el final de su vida útil. El debate ha surgido rápidamente en la isla: ¿debe continuar viva la eólica?

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