El estratega asesor ascendido por Sánchez: la economía "puede dar nueva vida a Gobiernos corruptos"
El nuevo director del Departamento de Estudios Estratégicos del Gabinete de Sánchez escribió que "un buen desempeño económico puede moderar el efecto negativo de la corrupción entre los votantes"
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Óscar Puente, ministro de Transportes, en el Congreso de los Diputados. (EFE/Borja-Sánchez Trillo).
Tiempo de cambios en Moncloa. La traumática salida de Francisco Salazar, un hombre que era fundamental en la estructura del presidente del Gobierno, por el escándalo de acoso sexual sigue generando réplicas en el cuartel general de Pedro Sánchez. Los movimientos para sustituir al personal fiel a Salazar han concluido con el ascenso de Xavier Romero Vidal, un politólogo que llevaba desde 2024 ejerciendo como consejero en el Departamento de Políticas Públicas y que desde el martes ejerce como director del Departamento de Estudios Estratégicos del Gabinete del presidente del Gobierno.
Romero es un perfil muy del gusto de Diego Rubio, jefe de gabinete de Sánchez. Perfil académico, licenciado en Periodismo, doctor en Ciencias Políticas por la Leuphana Universität Lüneburg (Alemania), con experiencia en investigación y postdoctorado en la Universidad de Cambridge. El nuevo gabinetero de Sánchez ha escrito numerosos papers sobre temas como la ultraderecha, la aprobación del sistema democrático por parte de los jóvenes y la corrupción.
Sobre este último asunto publicó junto a Cristian Márquez Romo un artículo en la destacada revista académica, Legislative Studies Quarterly (LSQ), donde se explica que la buena marcha de la economía puede hacer a los ciudadanos más tolerantes con la corrupción. "Mientras un desempeño económico deficiente a menudo reduce las perspectivas electorales de los gobiernos, un buen desempeño económico puede dar nueva vida a gobiernos corruptos", apunta en dicho escrito, que fue publicado un año antes de su fichaje por Moncloa.
Romero argumenta que "investigaciones previas revelan que los ciudadanos tienden a reaccionar negativamente ante la corrupción cuando la economía es precaria, pero la consideran menos importante cuando la economía crece, especialmente en países con altos niveles de corrupción". El área que dirige ha sido creada en sustitución del Departamento de Coordinación Política, que dirigía Antonio Hernández, mano derecha de Francisco Salazar.
"Además, investigaciones experimentales muestran que un buen desempeño económico puede moderar el efecto negativo de la corrupción entre los votantes. Por lo tanto, considerando que los ciudadanos son más tolerantes con la corrupción cuando la economía marcha bien y, por lo tanto, sus niveles de apoyo se ven menos afectados por las percepciones de corrupción, los legisladores podrían percibir la corrupción como un problema menos importante en períodos de buen desempeño económico", continúa el artículo de Romero Vidal.
En los últimos tiempos, hemos visto cómo Sánchez, precisamente, ha tratado de escudarse en los buenos datos macroeconómicos del país para intentar sacar del debate público los escándalos de corrupción que afectan a su Ejecutivo y entorno más cercano. El Gobierno confía en que la reducción de la tasa de desempleo o el aumento del PIB sirvan para enfriar el rechazo público al caso Koldo, los presuntos amaños de Santos Cerdán, las andanzas de José Luis Ábalos, o las investigaciones en curso contra Begoña Gómez y el hermano del presidente, David Sánchez.
La investigación del nuevo alfil del presidente también fue publicada de manera resumida en el blog del Departamento de Políticas y Estudios Internacionales de la Universidad de Cambridge. En dicho artículo, los autores esgrimían que "los ciudadanos no siempre castigan a los políticos corruptos electoralmente, e incluso a menudo están dispuestos a apoyarlos". Sostienen que la población suele reaccionar de manera menos crítica cuando los casos de corrupción afectan al partido con el que sienten mayores lazos.
"La corrupción puede considerarse menos problemática cuando afecta al partido que apoyamos que cuando involucra a otros partidos. Una de las razones de esto es nuestra tendencia natural a buscar información que respalde nuestras predisposiciones, descartando la información que contradice nuestras creencias previas. 'No me confundas con hechos', dice la cita popular. Esto se conoce como razonamiento motivado: un tipo de sesgo que nos afecta a todos, incluidos políticos y legisladores", explican.
Lo cierto es que los casos de corrupción han tardado en hacer mella en el resultado electoral del Partido Socialista, que apenas perdía apoyo entre sus votantes antes de que estallara el caso Cerdán.
La investigación de Romero se centra también en la percepción de los políticos de los niveles de corrupción, y en qué circunstancias se tienen que producir para que aprueben medidas para combatirlas. Concluye que los gobernantes percibirán mayores niveles de corrupción durante períodos de crisis económica, pero que en momentos de bonanza, cuando "el comportamiento electoral de los ciudadanos se ve menos influenciado por ella" es más difícil que la perciban. Por tanto, las medidas para prevenir la corrupción solo se impulsan cuando se conjugan con crisis económica y, por tanto, afecta al resultado en las urnas.
A lo largo del texto, Romero destaca que las medidas anticorrupción se han llevado a cabo durante crisis económicas. Menciona el caso de México, que hasta su crisis de 1994 la élite política no impulsó medidas contra la corrupción. También pone el ejemplo de Brasil, que tras un tiempo de crecimiento económico, los ciudadanos salieron a manifestarse en la calle en un período de recesión y escándalos de corrupción bajo el mandato de Dilma Rousseff.
La potenciación de perfiles como el de Romero demuestra la apuesta de Sánchez por rodearse de figuras menos artificiosas que en la época de Iván Redondo, aunque Diego Rubio se forjó en su Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia. Son académicos de alta formación que aunque también estén preocupados por el relato, el marketing no predomina sobre el fondo de las ideas. En el último recuento de personal que realiza el Ministerio de Función Pública, Pedro Sánchez y Félix Bolaños ya acumulan para ellos solos un total de 500 asesores. Un ejército en La Moncloa para intentar salvar al soldado Sánchez en el peor momento de la tormenta.
Tiempo de cambios en Moncloa. La traumática salida de Francisco Salazar, un hombre que era fundamental en la estructura del presidente del Gobierno, por el escándalo de acoso sexual sigue generando réplicas en el cuartel general de Pedro Sánchez. Los movimientos para sustituir al personal fiel a Salazar han concluido con el ascenso de Xavier Romero Vidal, un politólogo que llevaba desde 2024 ejerciendo como consejero en el Departamento de Políticas Públicas y que desde el martes ejerce como director del Departamento de Estudios Estratégicos del Gabinete del presidente del Gobierno.