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El club siglo XXI celebra sus 50 años en los tiempos de Uclés: "No podemos volver a las dos Españas"
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ENTREVISTA CON LAS SEGRELLES

El club siglo XXI celebra sus 50 años en los tiempos de Uclés: "No podemos volver a las dos Españas"

El foro de debate público más antiguo de Madrid conmemora esta semana medio siglo organizando conferencias y mesas redondas sin censuras: "Pensé que tras la Transición ya no sería necesario, pero viendo cómo estamos, sí lo es"

Foto: Paloma Segrelles, madre e hija, en el Club SXXI. (Jon Imanol Reino)
Paloma Segrelles, madre e hija, en el Club SXXI. (Jon Imanol Reino)
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"Fue increíble: Fraga le dijo todo lo que tenía que decirle a Carrillo, incluido Paracuellos. Y Carrillo le dijo todo lo que tenía que decirle a Fraga. Con una educación, con un respeto, con un diálogo de altura que fue espectacular. Y después se dieron un abrazo". La fuerza simbólica del encuentro entre el exministro de Franco y el líder del Partido Comunista atravesó la Transición y todavía se mantiene viva en el imaginario colectivo. Tanto, que esta semana ha sido mil y una veces recordado para contrarrestar el efecto divisivo generado por un escritor de reciente éxito y de apellido Uclés, que es partidario de hablar solo con gente que piensa como él y que se ha convertido en símbolo cultureta de los nostálgicos de 1936. Aquel abrazo se produjo el 27 de octubre de 1977 en el Club Siglo XXI de Madrid, un foro que celebra 50 años ejerciendo el diálogo, el respeto y la tolerancia.

El Confidencial ha reunido a las dos Paloma Segrelles, madre e hija, para repasar su historia y escuchar sus reflexiones sobre cómo ha evolucionado el espíritu fundacional del Club Siglo XXI: juntar a los diferentes y dar la voz a todo el mundo. Un espíritu que nació de la forma de ser y de pensar de la madre, que todavía en el franquismo se significaba invitando a su casa a izquierdas y derechas. Lo hacía cuando no era fácil. El azar ha querido que, cincuenta años después de la muerte de Franco y casi 90 del inicio de la Guerra Civil, la embestida de Uclés se haya convertido en la mejor campaña de reivindicación de los valores que siempre ha representado su Club. Como recuerda Segrelles, el encuentro de Fraga y Carrillo representó "el final de las dos Españas", la prueba de que era posible "hablar sin pegarse tiros".

"A lo largo de estos 50 años, por aquí han pasado miles de personas de todo tipo de procedencia, de todo tipo de forma de pensar, de todo tipo de profesión. Aquí se ha respetado siempre la palabra y se ha respetado a las personas. Yo creo que ese es el espíritu de la Constitución. Y yo creo que es lo que debemos de seguir todos los españoles si no queremos volver a 1936, porque nadie tenemos ganas de que pase eso, ¿verdad?", afirma la fundadora y presidenta de honor del club. "No podemos entender que ese espíritu no se siga, cuando nos ha ido tan bien durante 50 años: que se pueda dialogar, que todo el mundo pueda estar junto, porque hay que escuchar a todo el mundo. Lo que no podemos volver a las dos Españas, a la época de los rojos, como se decía en aquella época, o en los franquistas. España es una y nos tenemos que entender cada uno con nuestras ideas, respetarlas. Y creo que eso es muy importante para la sociedad".

placeholder Dibujos de los expresidentes del Gobierno, José María Aznar (d) y José Luis Rodríguez Zapatero (i). (Jon Imanol Reino)
Dibujos de los expresidentes del Gobierno, José María Aznar (d) y José Luis Rodríguez Zapatero (i). (Jon Imanol Reino)

En las paredes del Siglo XXI, en el Hotel Euribuilding de Madrid, cuelgan 242 fotografías. Dedicar unos minutos a repasarlas es realizar un viaje en el tiempo a través de los últimos cincuenta años de la vida política, social y cultural española: presidentes de Gobierno y líderes de la oposición, reyes y presidentes de repúblicas, ministros, líderes autonómicos, sindicalistas y empresarios, novelistas y catedráticos, directores de cine y cantantes, filántropos, mecenas, artistas, exiliados, deportistas, pintores, humoristas, toreros, periodistas, jueces y fiscales generales, columnistas, filósofos, obispos y hasta el Dalai Lama. Toda persona que haya tenido algo que decir en España en el último medio siglo lo ha dicho en la codiciada tribuna del foro de conferencias y debate con más señorío de cuantos se organizan en Madrid."El Siglo XXI es la casa de todos, aquí todo el mundo tiene su sitio, y eso creo que los hemos conseguido".

"Había ganas de conocerse"

Echando la vista atrás, la fundadora del Siglo XXI considera que transcurridos cincuenta años del comienzo de la Transición, hay que reivindicar aquel espíritu. "Hubo una época en que esto se comprendió, en los primeros diez años después de la Constitución. La gente tenía ganas de conocerse, de hablar, de intercambiar, pero poco a poco se ha ido deteriorando y en este momento estamos en una situación que se necesita".

Todo comenzó antes de la muerte de Franco. Un grupo de personas, entre los que se encontraban Francisco Umbral, Cándido o Raúl del Pozo, se dirigieron a Segrelles, porque sabían que en su casa recibía a todo el mundo, a izquierdas y derechas, artistas e intelectuales, etc. Con la única condición de que fuera independiente y solo viviera de las cuotas de sus socios, Segrelles se sumó al club con la idea de organizar debates con todas las sensibilidades. "En eso he sido una pionera, porque yo tenía muy interiorizado que la derecha y la izquierda tenían que conocerse para terminar con ese odio fruto de la guerra. En las tertulias en mi casa siempre he ejercido ese espíritu, que después fue el de la Transición. En eso he sido una adelantada", asegura.

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Paloma Segrelles (hija). (Jon Imanol Reino)

El recorrido no ha estado exento de sustos, amenazas y bajas. Al principio, cuando empezaron a concurrir los comunistas, después cuando el dirigente de HB Iñaki Esnaola rechazó el terrorismo y habló de "lucha armada", o más tarde cuando la Embajada China los amenazó por invitar al Dalai Lama. "Me invitaron a comer para amenazarme. Me levanté sin tomarme el postre y les dije 'Señores, lo siento mucho pero el Dalai Lama va a venir y ustedes están convidados en representación de su país. Y por supuesto que vino".

Jóvenes triunfadores

Transcurrido el tiempo, la Junta directiva del Club le pidió a Segrelles que incorporara a su hija a la presentación de los eventos. Madre e hija comparten lo que aquello supuso para ambas. "Yo pensé 'qué horror', pero me acabaron convenciendo", dice la madre mirando a su hija: "Para mí el club es muy importante, tú también eres muy importante, pero no todo el mundo sirve para estas cosas. Sin embargo, ahora estoy encantada". "Me costó mucho arrancar", admite Paloma hija, que asumió el reto como una gran responsabilidad. "Me centré más en la sociedad civil para intentar involucrar a los jóvenes en la cultura, ya sea el teatro, la literatura, la música o el deporte. Hicimos coloquios con jóvenes que habían triunfado antes de los 35. Así es como tuvimos desde Rafa Nadal hasta Iker Casillas en el fútbol, Ainhoa Arteta en ópera, Estrella Morente, El Juli, o en literatura unos jóvenes llamados Juan Manuel de Prada o Espido Freire...".

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Paloma Arenaza de Segrelles. (Jon Imanol Reino)

Solo en el último año, Segrelles hija ha sentado a la mesa del club a, entre otros, los ministros Félix Bolaños, José Manuel Albares, Sira Rego u Óscar Puente, los populares Miguel Tellado, Cuca Gamarra, Esteban González Pons o María Guardiola, o los diputados Gabriel Rufián o Irene Montero. También se ha organizado un ciclo sobre la Transición dando protagonismo a las revistas de la época, como Triunfo, Cuadernos para el Diálogo o Cambio 16. "Lo importante para mí es que este legado sigue creciendo, el club está vivo, activo y en constante renovación", subraya Segrelles hija tras escuchar a su madre recordar que "la columna vertebral del club es su independencia. Su ideología es que no tiene ideología, con los límites de la Constitución".

Medio siglo después, la fundadora del foro de debate público más antiguo de Madrid echa la vista atrás y cree, humildemente, que puso su "granito de arena" para la Transición. "Yo pensé que después de la Transición ya no sería necesario, pero viendo la situación y cómo estamos, sí lo es, porque hace falta un sitio donde se pueda dialogar sin presiones y en el que todos se sientan en su casa". Desgraciadamente, la actualidad le ha dado la razón esta misma semana y ha recordado de nuevo que hacen falta más voces que apliquen una máxima de Felipe González: "Prefiero ser hijo de la Transición que nieto de la Guerra Civil". Por algo el símbolo de la Transición, al que el siglo XXI ha contribuido semanalmente durante cincuenta años, es un abrazo entre distintos.

"Fue increíble: Fraga le dijo todo lo que tenía que decirle a Carrillo, incluido Paracuellos. Y Carrillo le dijo todo lo que tenía que decirle a Fraga. Con una educación, con un respeto, con un diálogo de altura que fue espectacular. Y después se dieron un abrazo". La fuerza simbólica del encuentro entre el exministro de Franco y el líder del Partido Comunista atravesó la Transición y todavía se mantiene viva en el imaginario colectivo. Tanto, que esta semana ha sido mil y una veces recordado para contrarrestar el efecto divisivo generado por un escritor de reciente éxito y de apellido Uclés, que es partidario de hablar solo con gente que piensa como él y que se ha convertido en símbolo cultureta de los nostálgicos de 1936. Aquel abrazo se produjo el 27 de octubre de 1977 en el Club Siglo XXI de Madrid, un foro que celebra 50 años ejerciendo el diálogo, el respeto y la tolerancia.

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