Ortega Smith reta a Abascal y Vox le enseña el camino de salida relegándolo al 'gallinero'
El todavía portavoz del partido en el Ayuntamiento de Madrid se postula públicamente para la reelección, pero la dirección mantiene su particular purga contra él. Bambú tiene la última palabra sobre su futuro
Javier Ortega Smith, este martes, en el 'gallinero' del Congreso de los Diputados. (Europa Press/Eduardo Parra)
Javier Ortega Smith se agarra con uñas y dientes a su último cargo en Vox, aunque todo apunta a que Santiago Abascal hace tiempo que decidió su final. El todavía portavoz en el Ayuntamiento de Madrid lanzó esta semana un nuevo órdago a la dirección y se postuló para repetir como candidato en las elecciones municipales de 2027, pero la dirección del partido le ha enseñado la puerta de salida por enésima vez y le ha relegado a la última fila del Congreso. El fundador y exsecretario general de la formación ha acabado en el gallinero del hemiciclo.
Cada movimiento de Bambú es una sentencia para Ortega Smith, que desde el pasado mes de noviembre ha perdido la portavocía adjunta de la Cámara Baja, la portavocía en la comisión de Justicia, su condición de vocal en la ejecutiva del partido y hasta su asiento en la bancada de Vox. Una purga exprés que confirma su caída en desgracia. La formación, según informa Europa Press, comunicó a la Mesa del Congreso el cambio de escaño casi en paralelo a las palabras sobre sus planes.
Ortega Smith se aferra al último clavo ardiendo: el liderazgo en Cibeles. "Estoy en plena disposición para repetir. Tenemos un magnífico equipo con el que hemos demostrado haber trabajado mucho y bien. Nos hemos ganado el derecho a seguir peleando", subrayó este lunes respecto a su posible candidatura, y añadió: "La política depende de dos cosas, que uno quiera y que le dejen. A la segunda tendrán que responder otros".
Los "otros" son la dirección de Vox, que encabezan Santiago Abascal y su sucesor como secretario general, Ignacio Garriga, de quienes depende exclusivamente la elección de sus candidatos, tras eliminar las primarias hace poco más de tres años. En el entorno de Ortega Smith aseguran que el portavoz cuenta con el respaldo de todo el grupo municipal, compuesto por él y otros cuatro concejales, y reiteran que "la pelota está en el tejado" de la cúpula. Ortega Smith, no obstante, no ha trasladado ningún mensaje formal a sus compañeros, solo a través de declaraciones públicas.
Nada indica que Abascal vaya a cambiar ahora de pensamiento. El partido, aunque niega las divisiones y tensiones internas, lleva tiempo eliminando cualquier voz crítica de la cúpula y premiando a otras figuras como el asesor Kiko Méndez-Monasterio. Y quien no es apartado, dimite.
Los ejemplos son numerosos, como las salidas de Iván Espinosa de los Monteros, de los exdiputados Víctor Sánchez del Real y Juan Luis Steegmann o de Rocío Monasterio. La exportavoz en la Asamblea de Madrid, de hecho, abandonó Vox entre críticas a la falta de democracia interna, fulminada y sustituida por José Antonio Fúster. "El secretario y el presidente tienen la potestad de nombrar a dedo al siguiente comité ejecutivo de Vox Madrid gracias a las sucesivas enmiendas que se han ido presentando de nuestro estatuto", dijo tras su renuncia.
Purga por capítulos
Ortega Smith, el penúltimo superviviente del primer Vox, mantiene su cargo en Cibeles. Pero a nadie se les escapa que solo es cuestión de tiempo. El enfrentamiento es cada vez más indisimulado e incluso desafió a Bambú acudiendo a la presentación de Atenea, el think tank impulsado por Espinosa de los Monteros en septiembre. Desde entonces su caída y pérdida de foco se ha acelerado, aunque la ruptura viene de lejos.
Abascal le despojó en octubre de 2022 de la secretaría general y después fue confirmando la purga poco a poco, como una muerte política por capítulos. En la última reorganización del partido, en enero de 2024, pasó de vicepresidente a vocal, ya sin apenas peso en la toma de decisiones.
Acto seguido fue apartado de todas las portavocías y responsabilidades, incluyendo su asiento en la ejecutiva. En diciembre, con un escueto comunicado, Vox informó de su salida como vocal y de la entrada de Júlia Calvet, diputada en el Parlament de Cataluña, cercana a Garriga y considerada como uno de los valores al alza de la formación. En el Congreso, Ortega Smith solo conserva el escaño, desplazado por otra de las figuras emergentes, Carlos Hernández Quero.
Sánchez y Steegmann, encuadrados en el sector díscolo, valoraron en la red social X el destierro al gallinero de su excompañero de filas. El primero ironizó con la vista que proporciona para "observar con distancia a los que dan codazos y puñaladas por estar en primeras filas y recibir migajas de la política de toda la vida". Mientras que el segundo no fue menos y aseguró que es un "sitio excelente" porque tiene ventajas como la cercanía de los lavabos o la cafetería, pero reconoció que el cambio solo puede significar una cosa en política: "Que te pongan allí sin pedirlo, te está dando un mensaje muy claro: ahí tienes la puerta".
Javier Ortega Smith se agarra con uñas y dientes a su último cargo en Vox, aunque todo apunta a que Santiago Abascal hace tiempo que decidió su final. El todavía portavoz en el Ayuntamiento de Madrid lanzó esta semana un nuevo órdago a la dirección y se postuló para repetir como candidato en las elecciones municipales de 2027, pero la dirección del partido le ha enseñado la puerta de salida por enésima vez y le ha relegado a la última fila del Congreso. El fundador y exsecretario general de la formación ha acabado en el gallinero del hemiciclo.