Batiburrillo en el Congreso: más parálisis, más enfado de Junts y la trampa saducea
El Parlamento tumba el decreto ómnibus con el voto de PP, Vox y Puigdemont, mientras el Gobierno se presenta como el defensor de los desfavorecidos y la oposición, PNV y Podemos le acusan de populista y propagandista
La portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, pasa por delante de Félix Bolaños tras su intervención en el Congreso. (Europa Press/Eduardo Parra)
Los saduceos eran una tribu judía con una peculiar forma de preguntar: si respondes que sí, malo; y si respondes que no, peor. Lo que viene a ser una pregunta capciosa, versión Antiguo Testamento. Algo parecido ha sido el pleno extraordinario celebrado este martes en el Congreso, diseñado por el Gobierno para salir victorioso tanto si la oposición votaba sí como si la oposición votaba no al llamado decreto ómnibus. Un auténtico pleno saduceo en los tiempos de la inteligencia artificial.
Vaya por delante que la palabra "ómnibus" no está en el diccionario, salvo si un peruano quiere referirse a un autobús o un español a un "tren que para en todas las estaciones". Es una trágica coincidencia terminológica que, nueve días después del accidente de Adamuz (45 muertos), el Gobierno se suba a un latinajo para llevar al Congreso un decreto que mezcla medidas tan dispares como la revalorización de las pensiones, los desahucios y okupaciones, la jubilación de los bomberos o las ayudas por la dana y los incendios. El ministro Félix Bolaños lo llama "ómnibus", Juan Bravo (PP) dice que es "trufado" y el españolito medio lo entiende mejor si se admite que es un decreto escoba o de arrastre, un cajón de sastre o un batiburrillo.
Más allá de referencias bíblicas y debates terminológicos, la noticia es que el Congreso de los Diputados ha tumbado el intento del Gobierno de salir de su parálisis parlamentaria sometiendo a votación una iniciativa que incluye tres decenas de medidas que, según el diputado al que preguntes, son buenas, malas o mediopensionistas. Y probablemente todos tengan razón, porque de eso iba el pleno extraordinario de este 27 de enero, de mezclarlo todo en lugar de presentar las medidas de una en una.
Si hubiera sido así, como le han reclamado unánimemente la mayoría de derechas (sí, también el PNV, aunque vote a favor), la revalorización de las pensiones habría salido adelante con 316 votos a favor y 33 en contra, los de Vox, pero al añadirle otras medidas que no cuentan con apoyo suficiente, los pensionistas tendrán que esperar. El voto que falta, el 350, es el del diputado preso, José Luis Ábalos, ajeno al mundanal ruido en su celda de Soto del Real.
Sea lo que sea, hasta que el Congreso reinicie en febrero su actividad ordinaria, el titular de esta sesión parlamentaria suena a canción de Julio Iglesias: la vida sigue igual, porque en diciembre el Ejecutivo se fue de vacaciones con una doble derrota parlamentaria a cuenta de la senda de déficit y reinicia el curso parlamentario con otro varapalo. Más allá del PP y Vox, lo relevante es que Junts sigue dispuesto a hacer la vida imposible al Gobierno.
Miriam Nogueras fue contundente para describir el "colapso" de Cataluña en plena crisis de Rodalies. "No hay tanta propaganda para tapar tanta incompetencia", "cada vez que los socialistas y sus socios gobiernan en Cataluña, Cataluña cae en decadencia", "¿ustedes creen que los catalanes nos chupamos el dedo? Nadie se lo cree" y "los datos son claros: ustedes no pagan, ustedes engañan, ustedes solo saben prometer".
El relato por encima de todo
No obstante, el Gobierno tiene asumido que el Parlamento es territorio enemigo y su prioridad ya no es ganar votaciones, sino construir un relato según el cual la izquierda quiere mejorar la vida de la gente y la derecha perjudicar a los desfavorecidos. "Van ahacer daño a millones de ciudadanos que les votaron para que fueran ustedes representantes en este Congreso", ha advertido el ministro Bolaños, cuyo discurso pivotó sobre la idea de que la economía española es un éxito y la prioridad del Ejecutivo es no dejar atrás a los más desfavorecidos. Más relato.
Él ha sido el encargado de defender los dos decretos que este martes se sometían a votación, y lo ha hecho abandonado por sus colegas del Consejo de Ministros. Nadie más en el banco azul para arropar a un ministro de la Presidencia que es un buen encajador, salvo cuando quien le ataca es Cayetana Álvarez de Toledo, que le tiene pillada la medida. En las sesiones de control, mientras ella le mira displicente, él responde a las críticas con dos palabras: marquesa y 11-M.
Y aunque este martes la diputada del PP no estuvo presente, Bolaños tuvo que asumir una buena retahíla de reproches, y no sólo de la derecha desalmada que dibuja el Gobierno. "Esto es un chantaje" (UPN); "priorizan la política de titulares" (Podemos); "ustedes no pagan, ustedes engañan" (Junts); "son ustedes un puto (sic) desastre" (Vox); "basta ya de populismo" (PNV). Y, cómo no, el PP: "Queda un día menos para que los españoles vuelvan a tener un Gobierno". Estamos en campaña, no sólo de Aragón, sino de las elecciones generales, sean cuando sean.
Los saduceos eran una tribu judía con una peculiar forma de preguntar: si respondes que sí, malo; y si respondes que no, peor. Lo que viene a ser una pregunta capciosa, versión Antiguo Testamento. Algo parecido ha sido el pleno extraordinario celebrado este martes en el Congreso, diseñado por el Gobierno para salir victorioso tanto si la oposición votaba sí como si la oposición votaba no al llamado decreto ómnibus. Un auténtico pleno saduceo en los tiempos de la inteligencia artificial.