¿Jornada partida? ¿Ratios bajas? Qué hace que los 'coles' (pobres) de España sean excelentes
Una nueva investigación realizada por EsadeEcPol muestra las características que comparten los centros que obtienen resultados muy superiores a lo esperado por sus condicionantes
Aula de un colegio logroñés. (EFE/Raquel Manzanares)
La educación española se encuentra en una encrucijada a la hora de garantizar su equidad y su calidad. Las tasas de pobreza infantil han aumentado, así como el alumnado de origen extranjero o la proporción de estudiantes con necesidades especiales. La segregación por origen ha provocado que estas desventajas se concentren en determinados colegios e institutos, y de forma más elevada en determinadas comunidades autónomas y ciudades.
Este es el punto de partida de Escuelas resilientes: Excelencia en centros educativos desafiados por la pobreza, un nuevo informe publicado por EsadeEcPol que defiende que a pesar de las dificultades, hay centros en España que pueden considerarse ejemplos de excelencia en contextos de pobreza al haber sido capaces de compensar sus desventajas de partida a través de determinadas prácticas.
El estudio, realizado junto a Save The Children y Fundación La Caixa, se centra en 202 centros de Primaria en Canarias y 318 de Secundaria en Cataluña, e identifica qué escuelas están alcanzando el éxito escolar (y por qué) a través de datos cuantitativos y la visita a 18 de esos centros. Nos introducimos en las claves para que estos centros se consideren resilientes de mano de la economista Lucía Cobreros, coautora de la investigación junto a Lucas Gortázar.
1. ¿Los colegios pobres están condenados al fracaso?
La respuesta, obviamente, es no. El informe impugna en cada una de sus páginas la teoría del determinismo social y recuerda que existen colegios cuyo alumnado progresa por encima de lo que cabría esperar dadas sus condiciones de partida y entorno. “Se ha observado que centros con perfiles de alumnado similares presentan diferencias significativas en los resultados, lo que sugiere que las prácticas adoptadas desempeñan un papel clave”, señala.
Los claustros saben que no tienen recursos pero trabajan unidos contra la adversidad
“En el trabajo tratamos que demostrar que en centros con unas condiciones socioeconómicas complejas, sus estudiantes no solo pueden progresar más que centros similares, sino también más que centros con condiciones socioeconómicas mucho mejores”, añade Cobreros. Entre estos factores, se encuentran la forma de trabajar, la manera de enseñar y el modo de organizarse.
2. ¿Cuál es la figura más importante del centro?
El primer pilar para el éxito de una escuela resiliente es un intangible fundamental: el liderazgo. Como explica el informe, se observa un fuerte liderazgo implícito y una asunción de responsabilidades por parte de los equipos directivos, que consiguen implicar a las familias. La necesidad es virtud: “Ello ocurre pese a la percepción de contar con recursos escasos: los claustros se unen y trabajan de forma coordinada para responder a la adversidad”.
Foto: Europa Press/Esther Lobato.
“Los centros que consiguen sobreponerse a los condicionantes y progresar mejor que el resto tienen un equipo directivo muy comprometido que trabaja de forma cohesionada y consigue comprometer a los claustros”, explica Cobreros. Los centros resilientes persiguen, ante todo, el bienestar emocional del alumnado y del profesorado, algo que no va en detrimento de su éxito educativo ya que son colegios que sacan muy buenos resultados en las pruebas externas.
3. ¿Los buenos profesores se marchan?
Otro de los pilares de los colegios resilientes son los docentes. “Atraer y retener a los mejores profesores es clave para que los alumnos progresen”, señala Cobreros. En los colegios vulnerables, la rotación anual de tutores es de un 50%, frente a un 22% en los centros no vulnerables. El huevo y la gallina. Un colegio resiliente retiene más a los profesores, y un colegio es resiliente si retiene más a los profesores.
Algo que no siempre es fácil, sobre todo en los públicos. A la concertada le resulta más fácil retener a su personal. Como señala el informe, los colegios combaten la alta rotación docente, “un problema endémico en centros de alta vulnerabilidad, en especial en zonas rurales de Canarias y Cataluña”, a través de estrategias como planes de acogida a los profesores noveles, tiempo de dedicación a los ‘profes’, espacios de trabajo compartido y otorgarles capacidad real de decisión en la vida del centro.
"El año pasado llevamos a cabo 477 atenciones individualizadas por orientadoras"
4. ¿Puede un 'cole' pobre tener atención personalizada?
Es lógico pensar que cuantos más recursos tiene un centro educativo, más fácil le resulta prestar atención individualizada a cada uno de sus estudiantes. El informe muestra que muchos de estos colegios desfavorecidos ofrecen atención personalizada a sus alumnos. “Casi todos estos centros la destacan como una de las claves de su éxito, tanto para las necesidades curriculares como para las socioemocionales”, recuerda Cobreros. “Son centros con mucha diversidad que requieren atención específica”.
En las escuelas resilientes la atención individualizada está sistematizada. “El año pasado, 477 atenciones individualizadas por orientadoras”, presume el equipo directivo de un centro de un centro público de Girona. “Conseguir esto entre ciclos, bachillerato y ESO… A nivel de orientación se hace mucho trabajo, y eso también ayuda mucho, a nivel emocional, a nivel de todo”.
5. ¿Funciona la docencia compartida?
A los investigadores no les sorprendió encontrarse con que en muchos de los colegios compartidos se realizase docencia compartida, es decir, juntar a dos docentes en una misma aula. Otras investigaciones previas ya habían mostrado sus probables efectos positivos, pero la mayoría de efectos directivos lo destacaban como una de las herramientas que mejor les funcionaban. Sobre todo en los centros canarios, donde nueve de cada diez se había adscrito al programa esTEla.
La profesora Ana Hernández, una de las 10 finalistas al Global Teacher Prize por su proyecto de codocencia en el IES Julio Verne en Leganés. (EFE/Rodrigo Jiménez)
“La docencia compartida puede implementarse de distintas maneras”, desarrolla Cobreros. “O con dos docentes dando clase en el mismo aula; o con clases magistrales más grandes y varios docentes en el aula; o simplemente con que los docentes se pongan de acuerdo para, por ejemplo, explicar el mismo período histórico en todas las materias a la vez”.
6. ¿Es de verdad tan importante bajar las ratios?
Una de las reclamaciones más repetidas durante los últimos años por parte del profesorado ha sido la reducción de ratios en el aula. Es decir, que haya menos alumnos por profesor. Algunos de ellos han conseguido que la proporción descienda a menos de 20 alumnos por aula. Cinco de los seis colegios de Cataluña analizados crean una línea adicional por curso para conseguirlo, aun a costa de un uso menos intensivo de la docencia compartida.
“Los centros educativos destacan mucho la importancia de la ratio, aunque la evidencia no es tan fuerte como se cree”, explica Cobreros. La clave se encuentra en disponer de más personal, no solo docente. Es decir, auxiliares, integradores sociales, apoyos de servicios sociales y de salud. Y, sobre todo, orientadores, uno de los grandes debes del sistema educativo español.
"Cuanto más tiempo pasen en la escuela, mejor"
7. ¿Jornada partida o jornada continua?
El informe también aborda uno de los debates más acuciantes en la educación española y concluye que en estos colegios hay una mayor presencia de jornada partida. “En realidad, lo importante es el tiempo que pasen en la escuela, sobre todo para el alumnado socioeconómicamente vulnerable”, añade la investigadora. En secundaria, la probabilidad de que los centros con jornada partida sean resilientes es 20 puntos porcentuales mayorque los de jornada continua.
Un resultado en la línea de otro trabajo previo publicado también por EsadeEcPol, que señalaba que la jornada continua cuesta una gran cantidad de dinero a los padres. Además, el trabajo mostraba que pasar más tiempo en el centro supone un impacto positivo en los alumnos en términos académicos y socioemocionales.
Otra cuestión es qué colegios adoptan la continua y cuáles la partida. Como explica Cobreros, los concertados de Cataluña analizados tienen más facilidades para imponer jornadas partidas, porque disfrutan de mayor libertad a la hora de formar sus claustros. Una de las claves en los colegios de primaria canarios, donde prima la jornada continua, son las extraescolares, por lo que el informe solicita su ampliación.
Foto: EFE/Jesús Diges.
8. ¿Qué metodologías funcionan mejor?
La comunidad educativa parece obsesionada por encontrar la piedra filosofal metodológica (que, de paso, siempre funciona muy bien a nivel de marketing), pero lo importante no es tanto elegir una u otra como no dar bandazos. “Lo que más destaca es que tienen una metodología común, pero no aparece ninguna que podamos afirmar que es una metodología estrella”, explica la investigadora. “Lo más importante es que sean coherentes y consistentes”.
Es más, algunos colegios advierten una innovación metodológica excesiva. De destacar alguna, explica Cobreros, serían las metodologías manipulativas y activas, especialmente en matemáticas con los proyectos Newton o la metodología OAOA (Otros Algoritmos para las Operaciones Aritméticas). Es decir, enfoques pedagógicos que utilizan materiales físicos concretos como bloques, fichas o reglas para que los alumnos entiendan conceptos abstractos.
9. ¿Funciona mejor la concertada que la pública?
La respuesta corta es sí. La larga es mucho más complicada, detalla Cobreros. De entrada, los centros concertados de Cataluña tienen una mayor posibilidad de ser resilientes que los públicos, pero se debe a que tienen un perfil organizativo distinto donde, como ya hemos explicado, hay más jornada partida y la rotación de profesores es menor.
En matemáticas, los concertados tienen un 23% más de posibilidades de ser resilientes
Sin embargo, si se analiza a través de otro modelo de regresión logística, el efecto de la titularidad se diluye. “Menos en matemáticas”, añade la investigadora. En esa asignatura, los concertados tienen un 23% más de posibilidades de ser resilientes.
10. ¿Qué sabemos que no sabemos?
Es difícil analizar la complejidad de la realidad educativa a partir de un puñado de variables, por lo que los autores advierten que puede haber “inobservables” que puedan estar influyendo. ¿Por ejemplo? En el caso anteriormente citado, autonomía de los centros, proyectos de centro, motivación de las familias o dinámicas de claustro. Variables difíciles de medir y lugares donde los investigadores no pueden entrar.
Al final, se trata de una cuestión de calidad y cantidad de datos. Los de Cataluña son administrativos, de buena calidad, pero no reflejan demasiadas variables. Por el contrario, los de los colegios canarios tienen muchísimas variantes, pero al provenir de una encuesta, son de peor calidad. “De verdad que nos gustaría saber cuáles son los factores que hacen que en la concertada de Cataluña haya tanta diferencia en matemáticas, pero no podemos”, explica Cobreros. La mejor prueba de rigor es reconocer tus propias limitaciones.
La educación española se encuentra en una encrucijada a la hora de garantizar su equidad y su calidad. Las tasas de pobreza infantil han aumentado, así como el alumnado de origen extranjero o la proporción de estudiantes con necesidades especiales. La segregación por origen ha provocado que estas desventajas se concentren en determinados colegios e institutos, y de forma más elevada en determinadas comunidades autónomas y ciudades.