El aplaudido monólogo de Alsina sobre Sánchez y la gestión de la tragedia de Adamuz: "Tiene mucho que ver con el interés electoral"
El periodista ha puesto el foco en las decisiones políticas del Gobierno en plena crisis ferroviaria, cuestionando el tono elegido por Pedro Sánchez para abordar tanto el caos en ferroviario de la última semana
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Carlos Alsina ha dedicado su monólogo matinal a una doble crisis que incomoda al Gobierno: el colapso reiterado de Rodalies en Cataluña y la gestión política de la tragedia ferroviaria de Adamuz, con 45 fallecidos. Dos escenarios distintos, pero unidos —según el periodista— por una misma lógica: la prioridad electoral del Ejecutivo y, en particular, de Pedro Sánchez.
Alsina ha arrancado su análisis poniendo el foco en el Ministerio de Transportes, tradicionalmente una cartera de máxima confianza del presidente. El locutor ha recordado que no es casualidad que haya estado en manos de figuras muy ligadas al líder del PSOE, desde Francisco Álvarez-Cascos hasta José Luis Ábalos u Óscar Puente. “Su gestión incide directamente sobre la vida cotidiana de millones de viajeros”, ha subrayado. Y por eso cualquier fisura, por pequeña que sea, puede acabar convirtiéndose en un problema político mayor.
El periodista ha situado el epicentro del desgaste no en el conjunto del país, sino en Cataluña. El parón casi total de Cercanías durante varios días —jueves sin servicio, viernes con cortes, sábado y domingo de nuevo suspendido— ha desatado el hartazgo de los usuarios. Y ese enfado, tal y como ha explicado Alsina, no apunta solo al Ministerio, sino también al PSC, a Salvador Illa y a los socios parlamentarios del Gobierno en Cataluña. “Es lo que de verdad inquieta en la Moncloa”, apuntó.
En ese contexto, Alsina ha criticado la decisión de Sánchez de aprovechar un mitin en Huesca para “colgarse la medalla” de estar trabajando para restablecer el servicio y elogiar públicamente a Puente. A su juicio, ese gesto evidencia que incluso los políticos más expertos en táctica “hay días que se tambalean”. Tras casi ocho años en la Moncloa, con Cataluña como eje central de su estrategia, el presidente sigue prometiendo un Cercanías “digno y seguro”.
“Sánchez se esfuerza en contentar a los políticos de Junts y Esquerra, pero debería pensar más en los ciudadanos de a pie que están hasta la coronilla de Rodalies”, ha recogido Alsina, interpretándolo como una señal de alarma desde un medio poco dado a la crítica frontal.
La otra gran cuestión abordada fue el accidente de Adamuz. Alsina ha reprochado al presidente haber elegido el “estilo mitinero” para referirse a una tragedia que exigía un tono institucional. En este sentido, ha recordado que Sánchez estuvo en la zona del siniestro el lunes y prometió que se conocería “toda la verdad”, pero después apenas volvió a pronunciarse, más allá de unas breves respuestas en Bruselas y el citado acto electoral. “Un mitin es el peor de los foros para un asunto como este”, sentenció.
Eso sí, ha reconocido que Óscar Puente “ha dado la cara” desde el primer momento: atendiendo a los medios la misma noche del accidente, concediendo entrevistas y ofreciendo ruedas de prensa. Precisamente por eso, tal y como ha añadido Alsina, sus explicaciones pueden y deben ser fiscalizadas. En los últimos días, se ha sabido que la soldadura bajo sospecha unía un tramo de raíl renovado recientemente con otro mucho más antiguo, y que la rotura se produjo antes de que pasara el tren.
Quedan, sin embargo, muchas preguntas abiertas: si la fisura pudo detectarse antes, si los sistemas de inspección son suficientes o si los controles se aplicaron correctamente. Para Alsina, ahí está el núcleo del debate. Informar y dar explicaciones es una obligación, pero no la única. “Las responsabilidades de un ministro no acaban cuando ocurre un accidente”, ha advertido.
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