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Vox crece más entre las rentas bajas: la estrategia lepenista de Abascal, en datos
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Vox crece más entre las rentas bajas: la estrategia lepenista de Abascal, en datos

El análisis de las encuestas muestra que la extrema derecha avanza más rápido entre quienes se consideran de clase económica baja o pobre

Foto: El líder de Vox, Santiago Abascal, Carlos Hernández Quero y Javier Ortega Smith en el Congreso en noviembre de 2025. (EFE/Lizón)
El líder de Vox, Santiago Abascal, Carlos Hernández Quero y Javier Ortega Smith en el Congreso en noviembre de 2025. (EFE/Lizón)
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Hay algo en lo que todas las encuestas coinciden, incluidas las del CIS. Desde las últimas elecciones generales, las del 23-J, el partido que más crece en intención de voto es Vox. Y al margen de las estimaciones, la última confirmación empírica llegó con las elecciones extremeñas, en las que el partido de Abascal creció seis escaños frente al desplome del PSOE y un PP que mantuvo el tipo con solo un asiento más de los que consiguió en los comicios previos.

Entre los caladeros de voto de la formación ultra, los más asentados son los votantes descontentos con el PP y los abstencionistas. Sin embargo, estos nichos se van agotando mientras que Vox sigue creciendo mes a mes, según todos los sondeos. Uno de los más recientes, publicado por El País y realizado por 40dB, advierte una transferencia de voto del PSOE a Vox del 5%, mientras que en el año de las elecciones este viraje era tan solo del 0,5%. También hace poco, Pablo Pombo publicaba un resumen de los sondeos de enero del que destacaba que Vox está cerca de empatar o superar al PSOE en la mitad de España.

Este incremento de votantes es un reflejo del que ya se puede afirmar que es el nuevo flanco por el que Vox está creciendo: las clases más desfavorecidas. Un 12% de las personas que se consideran pobres afirman, a su vez, ser de extrema derecha. En 2020 la cifra era del 3,5%, lo que convierte a este grupo en el que más ha crecido entre los que se ubican en esa clase social.

Esta tendencia de crecimiento se da de forma generalizada en España, donde la proporción de personas que se ubican en el extremo de la derecha del eje ideológico es ya del 10%, pero el porcentaje más amplio se da, precisamente, entre los que sienten que son de clase baja o pobre.

Para Luis Miller, sociólogo e investigador del CSIC, utilizar datos del CIS hace que el análisis pueda quedar "enmascarado". El sesgo de sus muestras hace que se pierda precisión en la foto de la extrema derecha mientras que la izquierda estaría más sobrerrepresentada. Es decir, que quizás el crecimiento de la derecha es aún mayor del que se puede ver en los datos del gráfico anterior. Con todo, la evolución sostenida desde 2020 sí permite hablar de una tendencia consolidada.

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El CIS emplea, además, la etiqueta de clase "trabajadora u obrera", que contiene en sí misma una connotacion de izquierdas, por lo que en este grupo, cercano a lo que podría entenderse por clase pobre, el fenómeno de crecimiento de la derecha es muy limitado mientras que, por el contrario, lo que más crece es la población que se considera de extrema izquierda.

La imagen anterior cuadra también con los datos del barómetro de enero del CIS, en el que ya se ve que Vox es la segunda fuerza entre la clase baja o pobre, con un 20% de intención de voto de cara a las generales, solo por detrás del PSOE y a una amplia distancia de PP, Sumar y Podemos.

"Esta tendencia es nueva en España", dice Miller. Según el experto, el punto de inflexión fue el cambio de estrategia de verano de 2024, cuando Vox rompió con los cinco gobiernos del PP de los que formaba para pasar a la oposición. Carmen Lumbierres, doctora en Ciencias Políticas y profesora de la UNED, recuerda que, además, poco después de esa ruptura, Santiago Abascal fue elegido presidente de Patriotas, el movimiento internacional de la ultraderecha, lo cual impulsó también este giro en su estrategia.

"El Partido Popular puede crecer al mismo tiempo que Vox crece más aún, con lo cual están llegando a públicos distintos, que es lo que no pasaba antes", apunta Miller. "Vox se parecía mucho al PP en 2019, pero cada vez se parece menos, ¿no?", reflexiona.

Los datos refrendan también una tendencia que ya no resulta novedosa en un escenario de polarización avanzado, y es la caída de la población que se ubica en el centro ideológico. Aunque sigue siendo el grupo mayoritario, la suma de los extremos a izquierda y derecha ya incluye prácticamente al mismo número de personas que se ubican en el centro.

A por el voto obrero

En los últimos meses, Vox ha dado mayor protagonismo a su portavoz nacional de Vivienda, Carlos Hernández Quero, que desde noviembre es además el portavoz adjunto del grupo parlamentario en el Congreso, en sustitución de Javier Ortega Smith. Hernández Quero es ahora uno de los principales exponentes de la estrategia de la formación ultra para captar votos entre las clases sociales medias y bajas.

placeholder El diputado de Vox, Carlos Hernández Quero, durante una sesión del control al ejecutivo. (EFE/Lizón)
El diputado de Vox, Carlos Hernández Quero, durante una sesión del control al ejecutivo. (EFE/Lizón)

"Está copiando el lepenismo francés que tan bien le funcionó antes a Marine Le Pen y ahora a Bardella, que es captar voto de las zonas industriales", opina Lumbierres. Dirigirse a este electorado, que en España ha sido tradicionalmente de izquierdas, es "habitual en todos los movimientos de ultraderecha de Europa, porque si no es imposible ser primera o segunda fuerza política", advierte.

"Vox se parecía mucho al PP en 2019, pero cada vez se parece menos"

En palabras de Lumbierres, el lenguaje "antisistema" de los discursos de Hernández Quero se basa en la distinción entre ellos/nosotros. "Lo vimos con Podemos y lo volvemos a ver ahora", explica. Pero la experta diferencia entre las propuestas de los primeros, que ofrecían mejores condiciones de vida para esas clases, frente a las de Vox, cuyo principal mensaje se resume en "apuntar al que viene de fuera como una amenaza". "No es nada nuevo, es el mismo discurso que en el resto de Europa".

Para Miller, no sería difícil pensar que pueda haber cerca de medio millón de personas pasando de ámbitos de la izquierda a Vox. Lumbierres, en cambio, no cree que este trasvase entre bloques sea tan amplio. "No somos tan transversales en España", considera.

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El sociólogo del CSIC recuerda que el fenómeno del 15-M, liderado por la izquierda y del que nació Podemos, no se dio en otros países de Europa. Por el contrario, pone a Francia como ejemplo de lugar en el que la extrema derecha bebió desde el principio de la caída de los partidos socialistas. "España, simplemente, ha llegado más tarde", opina.

Miller apunta que ya en una encuesta del CIS de 2023 sobre identidades culturales Vox destacaba entre las ocupaciones de "cuello azul", más obreras, los militares o los desempleados, en comparación con el Partido Popular, que tenía mejores resultados entre las de "cuello blanco", de administración o finanzas. "Todo el crecimiento de Vox desde entonces, que ha sido mucho, puede haber venido en buena medida por ahí, porque si no el PP estaría cayendo, pero está cayendo poco", insiste Miller.

Más pobreza entre los jóvenes

Lumbierres apunta que este giro hacia la población de rentas más bajas puede permitir también a la formación captar voto entre las mujeres. Una vez copados los nichos antiindependentista, antifeminista o el de los hombres jóvenes, para crecer, "necesitan voto de mujeres". "Por eso, les están diciendo a mujeres trabajadoras que les han engañado: ‘no puedes tener una casa ni una familia’", explica la experta.

Escribía hace unos días Ignacio Varela que el eje ideológico ya no sirve como antes para aproximar la preferencia por un partido u otro. La brecha generacional, por ejemplo, explica mejor ahora la división política que el hecho de considerarse de izquierdas o de derechas.

Así, Vox es la tercera fuerza en intención de voto a nivel nacional, pero es la primera opción entre la población de 18 a 24 años y la de 35 a 44, y la segunda entre los de 25 a 34. A partir de los 45 años, sus resultados son peores conforme el grupo de edad es mayor. El último barómetro del CIS confirma esta preferencia entre la población más joven, aunque el orden de preferencia por Vox cambia en algunos grupos de edad.

La doctora en Ciencias Políticas apunta que las generaciones más jóvenes tienen la sensación de que la democracia "no les es útil" para tener un buen trabajo, una vivienda o unos buenos servicios públicos, por ejemplo. "Cuando esto sucede, cae el voto a partidos tradicionales, y eso es lo que creo que está pasando", apunta en relación a la preferencia de los jóvenes por Vox.

En este sentido, Lumbierres explica que son generaciones que se han educado socialmente en valores más individualistas, en los que las organizaciones colectivas "no sirven". "Es ese pensamiento neoliberal norteamericano de ‘hazte a ti mismo’ en el que están los ‘criptobros’ o las ‘influencers’". Para ella, esta realidad ha ido marcando a una generación que cree que puede hacer más cosas por sí misma que organizándose colectivamente.

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Hoy, la edad no deja de ser una aproximación a la clase social, de forma más pronunciada que años atrás, según datos del Banco de España. Si hablamos de riqueza, los más jóvenes copan en mayor medida las clases más desfavorecidas. Así, una parte de ese incremento del voto entre las clases más bajas se explica, precisamente, por la mayor presencia de menores de 45 años en situación de dificultad económica y menor confianza en el sistema y el futuro.

Metodología

Para el análisis de datos, se ha utilizado la herramienta del Fichero Integrado de Datos (FID) del CIS, que permite descargar para todos los barómetros de un periodo concreto las variables seleccionadas. En este caso, se han escogido las de autoubicación ideológica, ubicación subjetiva de clase, edad, sexo, tamaño del municipio y ponderación (disponible desde 2021). A partir de las fechas de publicación de los barómetros, se han agregado los datos de cada año para calcular las tendencias. Las respuestas de la ubicación subjetiva de clase y de autoubicación ideológica han sido recodificadas.

 

Hay algo en lo que todas las encuestas coinciden, incluidas las del CIS. Desde las últimas elecciones generales, las del 23-J, el partido que más crece en intención de voto es Vox. Y al margen de las estimaciones, la última confirmación empírica llegó con las elecciones extremeñas, en las que el partido de Abascal creció seis escaños frente al desplome del PSOE y un PP que mantuvo el tipo con solo un asiento más de los que consiguió en los comicios previos.

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