El llamamiento del programa 'Vacaciones en paz': 4.000 niños saharauis buscan hogar este verano
El objetivo de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, CEAS-Sáhara, es acoger durante este verano a 4.000 niños y niñas saharauis, de entre 8 y 12 años, procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia
49 niños saharauis pasaron el verano pasado con familias de Las Palmas de Gran Canarias gracias al programa 'Vacaciones en paz'. (EFE)
Desde 1979, los niños y niñas saharauis tienen la oportunidad de escapar durante el verano de las duras condiciones del desierto del Sáhara, una de las zonas más inhóspitas del mundo, con un calor abrasador, donde las temperaturas alcanzan los 60 grados, como sucede en elcampamento de refugiados de Tinduf, situado en Argelia.
4.000 niños saharauis buscan familia de acogida
Con el objetivo de proporcionarles un entorno seguro, la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara Occidental, CEAS-SÁHARA, une fuerzas con entidades y familias de acogida de España para que los niños y niñas que viven en condiciones extremas puedan "distanciarse temporalmente de su realidad" y de las carencias sanitarias, educativas y alimenticias que sufren a diario. Todo ello se articula a través de Vacaciones en paz, un programa de sensibilización política y social que permite a los niños y niñas, con edades comprendidas entre 8 y 12 años, convivir en hogares españoles, durante los meses de julio y agosto. Para 2026, la previsión es incrementar un 33% el número de menores acogidos, hasta alcanzar los 4.000 participantes, reforzando así una iniciativa solidaria que se ha consolidado como un salvavidas humanitario desde hace más de cuatro décadas.
Así nació Vacaciones en paz
La dimensión humana de este programa queda reflejada en el mensaje que la propia CEAS-SÁHARA recoge en su página web, donde advierte de las consecuencias que los conflictos prolongados tienen sobre la infancia. "Millones de niños en todo el mundo quedan marcados desde muy temprana edad por la guerra, el hambre o el éxodo; palabras que no distinguen a inocentes de culpables y que siempre que se imponen lo hacen para negar el futuro, la solidaridad y la libertad a quienes más lo necesitan", subraya la organización.
El primer germen del proyecto solidario nació en 1979 gracias a la colaboración entre Frente Polisario y el PCE, cuando llegaron a España los primeros 100 niños y niñas saharauis que fueron repartidos en Andalucía, Valencia y Cataluña. Los buenos resultados de estas primeras experiencias llevaron, a mediados de los 80, a la creación de Vacaciones en paz, un programa que con el tiempo se ha erigido en el eje central del trabajo que desarrollan las Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui en España, y en la iniciativa solidaria con mayor impacto y continuidad dentro de este movimiento.
Las condiciones en Tinduf son extremadamente precarias. Las familias de los campamentos de refugiados viven en tiendas de campaña o casas construidas con adobe, que sufren constantemente las inclemencias del clima como lluvias o tormentas de arena. Además, el acceso a los medicamentos es precario y depende de la ayuda humanitaria que ofrecen ONG como Médicos del Mundo, por lo que la iniciativa de Vacaciones en paz es una gran oportunidad para reforzar su bienestar físico y emocional y acceder, aunque sea de forma temporal, a unas condiciones de vida dignas. Las familias se comprometen a realizarles reconocimientos médicos, proporcionarles los nutrientes necesarios (allí solo comen lo que incluye la canasta básica humanitaria) y fomentar el aprendizaje del castellano, el segundo idioma oficial de la República Árabe Saharaui Democrática.
En cuanto al perfil de las familias de acogida, el programa, en el que participan comunidades como Extremadura o País Vasco está abierto a realidades muy diversas, desde hogares unipersonales hasta familias con hijos. Para poder participar, los interesados deben superar un proceso de valoración y entrevistas, además de presentar la documentación requerida, entre ella los certificados que acrediten la inexistencia de antecedentes penales y de delitos de carácter sexual, requisitos imprescindibles para garantizar la seguridad y el bienestar de los menores.
Desde 1979, los niños y niñas saharauis tienen la oportunidad de escapar durante el verano de las duras condiciones del desierto del Sáhara, una de las zonas más inhóspitas del mundo, con un calor abrasador, donde las temperaturas alcanzan los 60 grados, como sucede en elcampamento de refugiados de Tinduf, situado en Argelia.