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En este pueblo andaluz uno de cada tres vecinos es extranjero, y quieren más
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"Vendí todo y vine con mi esposo"

En este pueblo andaluz uno de cada tres vecinos es extranjero, y quieren más

Galera solo tiene 1.139 habitantes y el 33% de ellos son extranjeros, de 32 nacionalidades distintas. Las autoridades están haciendo de todo para atraer a más inmigrantes

Foto: Los británicos Nikki Parker y su esposo Mark frente a una casa cueva. (Cedida)
Los británicos Nikki Parker y su esposo Mark frente a una casa cueva. (Cedida)
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En la comarca granadina de Huéscar hay un pueblo de 1.139 habitantes que ha aumentado su población en los últimos años gracias a la llegada de extranjeros. Mientras municipios colindantes como Orce sufren reducciones en el padrón, Galera presume de haber ganado 23 vecinos en 2025. La mayoría de los nuevos residentes viven en casas cueva. Hay más de 900 viviendas de ese tipo en el municipio, casi la mitad del parque inmobiliario que hoy promocionan dos agencias locales lideradas por británicos.

De los 384 extranjeros que viven en el pueblo, 218 provienen de Reino Unido. Son tantos que el Ayuntamiento creó un canal de difusión de WhatsApp para compartir en inglés información de interés público. Ellos han corrido la voz de este paraíso con cerros áridos y cada vez llegan más compatriotas para montar negocios o jubilarse con tranquilidad. Muchos se sienten muy atraídos por las casas cueva y por la oferta cultural del pueblo, que para ser tan pequeño tiene desde un festival de jazz hasta tres bodegas de vino, además de una de las momias más antiguas de Europa, varios yacimientos arqueológicos y un pequeño museo.

placeholder Momia expuesta en Galera. (Cedida)
Momia expuesta en Galera. (Cedida)

Las autoridades locales intentan poner en valor todo eso y el lunes 19 de enero lanzaron un programa para atraer a más foráneos. Crearon Move to Galera, una página web para “atraer y acompañar a los nuevos residentes” de “un rincón único de Granada donde se encuentran la historia, la naturaleza y la tranquilidad”. Resumen el cóctel de condiciones ofrecidas por el pueblo en “casas cueva sostenibles, paisajes impresionantes, aire puro y una comunidad acogedora”. El objetivo consiste en llegar a 2.500 habitantes y no hay muchas esperanzas de lograrlo con españoles, pues según los datos recopilados en el siguiente gráfico, la población nativa ha descendido considerablemente durante las últimas dos décadas.

“Nuestro pueblo tiene encanto y la vivienda de momento es asequible”, explica el alcalde, José Manuel Guillén. “Sin tener más nacimientos, llevamos cuatro o cinco años creciendo en población gracias a la llegada de extranjeros. Hay algunos que vienen a trabajar en el campo o a cuidar a personas mayores, muchos teletrabajan, otros han emprendido con negocios turísticos y el resto son jubilados”.

Extranjeros en busca de naturaleza, historia y eventos

El asentamiento de los británicos en Galera generó un efecto llamada para holandeses (21), franceses (11), alemanes (ocho), irlandeses (cinco), suizos (tres), austriacos (tres) y belgas (tres) que abandonaron sus respectivas ciudades para vivir en el altiplano granadino, pero este pueblo no atrae solo a europeos, como evidencia el siguiente gráfico.

Entre las 32 nacionalidades que engrosan el padrón de Galera también hay africanos (35 marroquíes y dos argelinos), americanos de 12 países diferentes [Colombia (19) y Bolivia (11) son los más representados], y hasta asiáticos (dos filipinos y un ruso). Solo el continente de Australia y Oceanía no tiene representación en el pueblo, pero las puertas se mantienen abiertas a todos.

Guillén asegura que los municipios cercanos no tienen un porcentaje de extranjeros tan alto como Galera (33%). “De hecho, en la comarca de Huéscar somos seis pueblos y solo hemos aumentado de población nosotros y Huéscar en siete habitantes. Tenemos un patrimonio arqueológico importante y organizamos muchas actividades como una feria de vino, una carrera de mountain bike o el festival Jazz en el desierto. Todo eso provoca cierto atractivo y por eso los visitantes se plantean vivir aquí”.

Así le ocurrió a Nikki Parker, una londinense que se instaló con su marido en Galera después de haber visitado a su hermana durante un fin de semana: “Pasamos la navidad de 2015 con mi hermana acá y nos animamos a venir. Luego vendimos nuestra casa en Inglaterra, compramos dos pisos allí y con el dinero que ganamos por alquilarlos vivimos a gusto aquí. Ya tenemos nuestra propia casa cueva, que no necesita ni calefacción ni aire acondicionado. El techo es raro, pero tiene cuatro dormitorios, dos baños, dos salones, una cocina y un comedor. Si la vendemos ahora ganaríamos 30.000 o 40.000 euros por la subida de precios”.

Actualmente en Galera es más fácil comprar una casa que alquilar, alerta Guillén. Una casa cueva no muy grande y en buen estado se puede encontrar por entre 50.000 y 60.000 euros. Esas son las viviendas que buscan la gran mayoría de los extranjeros y por eso han ido aumentando de precio en los últimos años. También influye que no se dan permisos para construir más viviendas de ese tipo.

Javier Gil, investigador y miembro del Grupo de Estudios Críticos Urbanos de la UNED, alerta de que mientras la inversión sea residencial, los efectos de la llegada de extranjeros pueden ser positivos, pero “si la demanda no es residencial y se invierte mucho en segundas residencias o alojamientos turísticos, se desconectan los precios de la realidad económica del municipio y termina complejizándose el acceso a la vivienda”.

placeholder Extranjeros residentes en Galera durante un festival de jazz local. (Cedida)
Extranjeros residentes en Galera durante un festival de jazz local. (Cedida)

Para Parker la inversión realizada sí ha valido la pena, pues se siente “enamorada de Galera y de su gente”. Distribuye su tiempo entre paseos por el campo, rutas en bicicleta, montañismo, yoga y clases de español, de baile o de castañuelas. Solo el gimnasio lo tiene fuera del pueblo y va en coche junto a su marido. Al narrar su rutina promedio y las festividades que disfruta cada mes, Parker brota de entusiasmo cuando habla de la Feria chica, la fiesta popular que se celebra en mayo y le ha mostrado a todos sus familiares y amigos cuando la visitan desde Londres.

“Los británicos cada día somos más aquí, pero siempre andamos con españoles porque queremos integrarnos y hablar el idioma local”, explica la mujer de 56 años. “No ha sido fácil adaptarnos al idioma, sobre todo a la hora de hacer trámites. Para hacer la declaración de la renta teníamos dificultades, por ejemplo”.

Negocios de extranjeros impulsan la economía local

Una de las familias holandesas asentadas en Galera tiene un exitoso emprendimiento, que deviene en síntoma del impulso económico que representa la llegada de estas personas a un pueblo tan pequeño. Se trata de Casa Lua, un alojamiento turístico ubicado a las afueras de la localidad que ya recibe reservas para 2027. Lo gestiona Christel Middelhoff y su esposo Martin, quienes se animaron a invertir después de que otro holandés los asesorara.

“Compramos un terreno que tenía la casa en ruinas y nos propusimos levantarla casi desde cero”, explica la mujer de 41 años, madre de dos niños pequeños nacidos en Galera. “Hay muchas cosas interesantes de aquí que se le pueden mostrar al mundo. Mis hijos tienen menos cosas para hacer, pero creo que aquí son más libres. Al final quedarte acá implica probar otra forma de vivir. Además de llevar el alojamiento también teletrabajo desde mi casa cueva, que me gusta mucho. Obtuvimos ayudas del Grupo de Desarrollo Rural y eso nos permitió construir el alojamiento con muchas más comodidades. También hicimos una inversión personal junto a otros vecinos para mejorar la red de suministro de agua”.

placeholder Vecinos de Galera disfrutando del festival Jazz en el desierto. (Cedida)
Vecinos de Galera disfrutando del festival Jazz en el desierto. (Cedida)

En Galera hay un hotel y otros alojamientos turísticos, pero Middelhoff a veces no logra atender todas las solicitudes de clientes. Recuerda cómo le dieron una cálida bienvenida los españoles y compatriotas que la guiaron al llegar, porque todos estaban muy contentos de que invirtiera en el pueblo. Lo mismo le ocurrió a Dionisio Da Silva, un portugués que llegó a Galera para abrir un bar junto a su novio murciano Juan. Ellos mantienen cierta cautela en cuanto al entusiasmo porque apenas llevan dos meses instalados, pero las primeras sensaciones son buenas.

Cerré mi bar en Murcia porque queríamos un cambio y me vine a Galera”, cuenta Da Silva. “De momento solo abrimos los fines de semana, pero vemos que hay movimiento gracias a los cuatro o cinco restaurantes que hay en el pueblo. La acogida no ha sido mala, pero también he notado un poco de xenofobia”.

No todo es color de rosa en Galera, reconoce Guillén, el alcalde: “Uno de nuestras desventajas es el transporte público, pues estamos muy mal conectados y no podemos hacer mucho al respecto. Estamos peleando por obtener mejoras, pero ampliar el transporte se escapa de nuestras competencias”.

placeholder Cerros desiertos que rodean Galera. (Cedida)
Cerros desiertos que rodean Galera. (Cedida)

Guillén y los alcaldes de otros tres municipios de la zona denunciaron en noviembre de 2025 los problemas que enfrentaban para hallar personal de salud. También están las clásicas tramas delictivas que se repiten en entornos rurales debido a su aislamiento. La Policía Nacional incautó 7,5 kilogramos de cocaína y 600.000 euros en una nave del pueblo a comienzos de 2025.

Amén de los problemas que pueda presentar Galera, los extranjeros consolidan su apego a la comunidad y disfrutan sus viviendas cavadas en roca. Martina Riquelme, una francesa de padres españoles, reivindica su estancia en el pueblo y dice que lo ha escogido para pasar el resto de su vida. “Galera tiene algo que te hechiza y en cuanto lo visité me puse en contacto con los ingleses que llevan las inmobiliarias para comprarme una casa aquí. Hace seis meses vendimos en Francia para venirnos y ahora tengo una casa cueva que me encanta. Pagué 100.000 euros por ella y tiene cuatro dormitorios y 170 metros cuadrados. Estamos cerca del centro y lo hacemos todo andando. Los vecinos son como familia y nos juntamos en Navidad, por ejemplo. Los españoles nos han dado una acogida increíble”.

En la comarca granadina de Huéscar hay un pueblo de 1.139 habitantes que ha aumentado su población en los últimos años gracias a la llegada de extranjeros. Mientras municipios colindantes como Orce sufren reducciones en el padrón, Galera presume de haber ganado 23 vecinos en 2025. La mayoría de los nuevos residentes viven en casas cueva. Hay más de 900 viviendas de ese tipo en el municipio, casi la mitad del parque inmobiliario que hoy promocionan dos agencias locales lideradas por británicos.

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