Otro frente para el Gobierno en Exteriores: los sindicatos también se rebelan contra Albares
CCOO, CSIF y FEDECA denuncian la situación "precaria" del personal en el extranjero y reclaman ayudas escolares y la recuperación del billete de arraigo. Exteriores argumenta que depende de "otros ministerios"
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, atiende a los medios en Nueva Delhi. (EFE/Lucía Goñi)
Al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se le abre otro frente, en este caso no vinculado a la política exterior, sino al personal dependiente del ministerio, incluido el cuerpo diplomático y demás funcionarios residentes fuera de España. En concreto, hay dos cuestiones que para los sindicatos requieren "solución urgente": las ayudas escolares a los hijos de los funcionarios de todas las categorías y la recuperación del billete de arraigo. Ambas reivindicaciones suponen, según explican a este periódico, un agravio no sólo en comparación con el resto de funcionarios de la Administración General del Estado (AGE), sino con el resto de servicios exteriores de países homologables.
En una carta remitida el pasado 15 de enero, y que una semana después no ha obtenido respuesta, los sindicatos CCOO, CSIF y la Federación de Asociaciones de los Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado (FEDECA) explican al ministro que las indemnizaciones por la escolarización de los hijos llevan ya más de 24 años sin ninguna renovación y cubren tan sólo "una parte ínfima del coste real" de la escolarización obligatoria de esos menores. "Este marco regulatorio obsoleto no sólo no contempla situaciones especialmente gravosas como la educación de hijos con necesidades especiales, sino que supone una discriminación del derecho fundamental a la educación", subrayan.
Por otro lado, los firmantes de la misiva se refieren a la suspensión desde hace más de 12 años del viaje de arraigo para los funcionarios destinados en el extranjero, "tan importante para mantener los vínculos y lazos afectivos con España, especialmente para los hijos menores de edad, y tan necesaria para los funcionarios que se encuentran en países mal comunicados".
Para la Junta de Personal se trata de dos cuestiones "especialmente reveladoras del estado cada vez más precario" del Servicio Exterior, y que se suman "a muchas otras cuestiones que a los sindicatos existentes en este Ministerio nos preocupan colectivamente". Entre ellas figura la precariedad y la forma en la que se gestionan los recursos humanos, o la escasez de recursos materiales del Servicio Exterior, que impiden prestar a los ciudadanos españoles en el extranjero el servicio de calidad que merecen.
"Comprendemos que algunas de esas cuestiones no son sencillas de resolver y que implican el concurso y voluntad de otros departamentos ministeriales, pero otras sólo le corresponde a usted adoptarlas", escriben al ministro Albares, por lo que le reclaman que asuma su defensa en primera persona.
"Queremos pedirle tanto a usted como al equipo que dirige el Ministerio mayor interlocución con esta Junta de Personal y con los sindicatos a los que representamos, y sobre todo información concreta sobre las medidas que se van a tomar para hallar soluciones que puedan resolver esta situación de manera satisfactoria para el conjunto del personal", concluyen.
Fuentes de Exteriores explican que el encargado de la gestión de los asuntos de personal es el subsecretario, y que "se ha reunido con ellos regularmente para analizar sus planteamientos". Es más, aseguran que la semana pasada se reunió con ellos para explicarles que los asuntos que plantean "no tienen decisión final" por el Ministerio de Asuntos Exteriores y responder a sus preguntas. "Este diálogo y escucha constante que es la norma en el Ministerio seguirá manteniéndose en el futuro. En esa línea el ministro se ha reunido en varias ocasiones, la última hace pocas semanas, con los secretarios generales de UGT y CC.OO.".
Más allá de estas exigencias sindicales, la gestión que Albares hace del ministerio desde el punto de vista de los recursos humanos y de la legislación del personal no gusta a la Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE). Hace unas semanas, esta organización remitió una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que se implicara en una reforma del reglamento de la carrera diplomática: "Habiéndose retirado de los inmuebles del Ministerio de Asuntos Exteriores todos aquellos elementos que pudieran evocar el pasado dictatorial, de conformidad con la Ley de Memoria Democrática, nos resulta muy difícil comprender que en este Ministerio debamos convivir no ya con un símbolo, sino con una norma franquista”, explican en una carta no carente de ironía.
Estas polémicas surge en un momento en que el Ministerio de Exteriores está inmerso en varias polémicas que generan tensión entre los diplomáticos: el reconocimiento por parte de la ONU de la soberanía marroquí del Sáhara tras el acuerdo nunca del todo explicado entre España y Marruecos; el desconocido acuerdo con Reino Unido sobre Gibraltar; o el reconocimiento por parte del ministro de las "injusticias" cometidos en la Conquista de América, lo que dio alas al discurso antiespañol de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se le abre otro frente, en este caso no vinculado a la política exterior, sino al personal dependiente del ministerio, incluido el cuerpo diplomático y demás funcionarios residentes fuera de España. En concreto, hay dos cuestiones que para los sindicatos requieren "solución urgente": las ayudas escolares a los hijos de los funcionarios de todas las categorías y la recuperación del billete de arraigo. Ambas reivindicaciones suponen, según explican a este periódico, un agravio no sólo en comparación con el resto de funcionarios de la Administración General del Estado (AGE), sino con el resto de servicios exteriores de países homologables.