El fin del luto oficial reabre la tensión política: el PP estrecha el cerco al Gobierno por la crisis
Génova comienza a elevar el diapasón contra Sánchez y Puente tras días abonados a la contención política, mientras Moreno preserva la lealtad institucional con Moncloa. La crisis de Rodalies solivianta también a Junts y ERC
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Fernando Villar)
Con alguna excepción, Gobierno y PP aparcaron casi por completo el choque político durante varios días. Se trata de una estampa muy poco habitual en la polarizada política nacional, que ni siquiera tuvo reflejo en episodios tan difíciles y recientes como el de la catástrofe de la dana. El grave siniestro de Adamuz y el accidente en Gelida (Barcelona) forzó a los dos principales partidos a remar en la misma dirección. Por institucionalidad y por respeto al inmenso dolor que ha causado la tragedia. Pero las treguas políticas, como subraya un alto cargo del PP, "no duran eternamente".
El fin del luto oficial y el rescate de los últimos desaparecidos en Córdoba —que eleva a 45 el balance total de fallecidos— abre ahora una nueva fase. Muchas son las preguntas que siguen en el aire. Qué sucedió exactamente; qué motivó el gravísimo descarrilamiento; sobre quién o quiénes debe recaer la responsabilidad; o por qué se ignoraron los avisos de los maquinistas y se aplican ahora, tras el accidente, limitaciones de velocidad en varios tramos del AVE. Aunque Vox ya ha ido mucho más lejos, Génova comienza a perfilar su ofensiva. La contención con la que han reaccionado en los primeros compases de la crisis no tardará en desaparecer.
Como publicó El Confidencial, el PP respalda de forma generalizada la hoja de ruta que ha seguido Feijóo. No se entró en la habitual refriega política, y Génova limitó sus críticas a la exigencia de "explicaciones" y "transparencia". Ni siquiera lo hizo en primera instancia por los motivos del accidente, sino por el vaivén de las restricciones de velocidad anunciadas por Adif o por las quejas desatendidas de los maquinistas. En el partido son muchas las voces que entienden que, tras respetar el duelo, empieza otra etapa. Que la oposición debe afilarse para esclarecer las causas y señalar a los responsables. Y que la presión política comenzará a crecer.
Génova arrancó ayer, a pocas horas de que finalizase el luto, las tareas de "fiscalización". "Sin insultos", dijo Ester Muñoz. Pero sí con un tono cada vez más áspero. En primera instancia, el PP reclamó la convocatoria de un pleno extraordinario la próxima semana para que Pedro Sánchez dé explicaciones sobre Adamuz. Y tomó un papel activo comprometiéndose a llamar a todos los grupos para que se sumen a la propuesta. Necesitan mayoría absoluta, 176 votos.
Lo normal es que, una vez que el PP ha solicitado la comparecencia del presidente, sea el propio Sánchez quien la proponga a petición propia. Con esta fórmula, el Gobierno libra a sus socios de la presión de apoyar la reclamación de Feijóo y mantiene su promesa de "transparencia". A expensas de lo que depare la investigación de la tragedia de Adamuz, en esta crisis se solapa el accidente de Gelida y el funcionamiento de Rodalies, que también es objeto de una intensa crítica por parte de Junts y ERC. Los de Puigdemont ya exigieron citar a Puente en la Cámara Baja, mientras Junqueras presiona con el traspaso competencial y aprieta al Govern.
Sea o no de forma voluntaria, la sesión de la próxima semana se prevé de alta tensión. Ya hay un pleno extraordinario convocado para prorrogar el escudo social. La posible comparecencia de Sánchez y la evolución de la investigación coincidirá también con el arranque de la campaña electoral en Aragón. El PP compite con Vox, y tras demostrar, dicen, "altura de miras" en la respuesta a la crisis ferroviaria, toca apretar para no dejar la vía expedita a Abascal en la oposición al Gobierno. "La indignación es creciente", señalan fuentes territoriales.
El PP también se sumó a la petición de comparecencia de Óscar Puente —el ministro ya ha anunciado que dará explicaciones voluntariamente— y del presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña. Registró 65 preguntas parlamentarias dirigidas al Gobierno, solicitudes de información y proposiciones no de ley sobre las condiciones de seguridad de los trenes y el cumplimiento por parte del Gobierno de sus "obligaciones legales". Y reclamó una "auditoría completa e independiente" sobre el estado de la red ferroviaria.
La falta de inversión en el mantenimiento de las infraestructuras desde la liberalización del servicio será uno de los caballos de batalla del primer partido de la oposición, que unirán al hecho de que la "corrupción socialista" haya anidado en el seno del Ministerio de Transportes, con el extitular de ese departamento, José Luis Ábalos, en prisión. Génova se ha volcado primero en la recopilación de información para tejer la red discursiva que le llevará, previsiblemente, a exigir como mínimo la dimisión de Óscar Puente, una de las figuras políticas con la que los populares tienen más cuentas pendientes y que ha sido reprobado en varias ocasiones por el Congreso.
La dirección del PP comienza ya a elevar el diapasón, tono que midieron días atrás pese a la presión del 'sector duro' del partido, que pedía mayor contundencia. Algunos dirigentes, como Cayetana Álvarez de Toledo, ya habían abierto fuego en X contra el Ejecutivo, pero fue Isabel Díaz Ayuso la que se saltó por completo la estrategia de la mesura. El portavoz de su gobierno, Miguel Ángel García, vinculó el miércoles el "caos en la gestión" del Gobierno con las muertes, y la propia presidenta cuestionó seguir "la ley del silencio" impuesta por el Gobierno para no hablar de "responsabilidades políticas".
Génova todavía no ha saltado a la pantalla del reparto de culpas, y tampoco se ha sumado a la ofensiva de Vox, que ya transita la vía judicial al querellarse por un delito de homicidio imprudente contra la expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, y el actual responsable de la compañía. Pero sí preparan el cambio de rasante del que no formará parte el presidente de la Junta de Andalucía. Un Juanma Moreno roto por la tragedia evitó secundar anoche las declaraciones de Ayuso y abogó, una vez más, por la lealtad institucional con el Ejecutivo.
"No soy una persona de polémicas. Tiempo habrá para que se investigue y se sepa lo que ha sucedido (...). Hoy me voy a dedicar a lo importante, las víctimas", aseguró. Recalcó además que "en estos momentos de crisis lo importante es trabajar de manera coordinada. Se llega más lejos y más rápido si trabajamos juntos", zanjó, desmarcándose por completo de la contienda política a la que sí comienzan a abrazarse en Madrid y poniendo negro sobre blanco los distintos modelos que conviven en el PP. El barón andaluz ha mantenido una interlocución fluida con Moncloa a lo largo de toda la crisis.
Mientras Moreno comparecía desde Adamuz, Feijóo y Ayuso intervinieron juntos en la capital con motivo del acto homenaje a Gregorio Ordoñez. Allí, el líder popular verbalizó que "ante la barbarie y ante la tragedia, el silencio nunca es la respuesta, sino la verdad", aproximándose al discurso de la presidenta regional. En el PP de Madrid niegan tensión con la cúpula nacional, pero creen también que es hora de pasar al ataque pese a "respetar", dicen, el papel diferencial de Morenocomo cara visible de la emergencia. Algunos dirigentes admiten que estos días han tenido que morderse la lengua para respetar el luto.
En Moncloa y en el Ministerio de Transportes siguen agradecidos por el tono mantenido estos días por el PP, y fundamentalmente por el presidente de la Junta. No se abonan todavía al giro discursivo de Génova una vez que concluyan los tres días de luto oficial. Basta con atender, apuntan, a las palabras del dirigente andaluz. "Si se escucha a Moreno Bonilla, tiene muy claro que ante una catástrofe lo que esperan los ciudadanos de nosotros es que todo el mundo esté a la altura", aseguran en el Gobierno.
El horizonte a corto plazo, entienden, sólo puede ser de cordialidad porque aún queda por delante el funeral del Estado en Huelva, que se celebrará el 31 de enero. Una fecha pactada este miércoles tras una llamada entre Sánchez y Moreno. En algunos sectores del PP advierten que al Ejecutivo le interesa extender ese relato de "unidad", porque en este caso las competencias de la tragedia son exclusivamente nacionales.
En señal de respeto a las víctimas, el Gobierno ha cancelado la cumbre hispano-portuguesa que se iba a realizar el 29, precisamente en Huelva. La Moncloa ya anticipa la preceptiva invitación al funeral de Feijóo, como sucedió con el que se organizó en el primer aniversario de la dana en Valencia. Ayuso, de nuevo, siguió su propia vía y activó los trámites para celebrar un funeral católico en La Almudena por las víctimas. Y hay que recordar que Sánchez y Feijóo tienen pendiente también una reunión en Moncloa para abordar el envío de tropas a Ucrania. Fuentes de Génova dejan ahora en el aire su asistencia. Las circunstancias, dicen, pueden haber cambiado.
Con alguna excepción, Gobierno y PP aparcaron casi por completo el choque político durante varios días. Se trata de una estampa muy poco habitual en la polarizada política nacional, que ni siquiera tuvo reflejo en episodios tan difíciles y recientes como el de la catástrofe de la dana. El grave siniestro de Adamuz y el accidente en Gelida (Barcelona) forzó a los dos principales partidos a remar en la misma dirección. Por institucionalidad y por respeto al inmenso dolor que ha causado la tragedia. Pero las treguas políticas, como subraya un alto cargo del PP, "no duran eternamente".