Bronca por el "empeño" progresista de aupar a una exasesora de Sánchez a la Sala clave del TS
El apoyo del sector más cercano a la izquierda a la catedrática de Derecho Penal en la Universidad Autónoma de Madrid Silvina Bacigalupo divide, de nuevo, al CGPJ
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con su equipo de sabios en 2015. entre ellos, Silvina Bacigalupo (2-i). (EFE/Ballesteros)
Bronca y patada para adelante. El "empeño" del sector progresista del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) de promover la elección de la catedrática de Derecho Penal en la Universidad Autónoma de Madrid Silvina Bacigalupo para ocupar un puesto en la Sala Segunda del Tribunal Supremo, la más sensible en la actualidad para el Ejecutivo, ha provocado esta semana un primer enfrentamiento entre los dos sectores del órgano de gobierno de los jueces. Es evidente que este primer pulso no será aislado y que la cobertura de la plaza ha entrado en un bloqueo que se mantendrá por tiempo indefinido.
La Comisión de Calificación debía elegir a la terna de candidatos más apoyados para el puesto perteneciente al turno de juristas, libre tras la jubilación de Miguel Colmenero. La decisión ha sido la de no decidir. De los 14 aspirantes iniciales, 12 han sobrevivido a la criba con la exclusiva intención de retrasar al máximo una decisión final al respecto.
Para empezar, los conservadores consideran que Bacigalupo Sagesse ni siquiera debería estar en la terna. Pedro Sánchez la fichó en 2015 para que formara parte del consejo de sabios que acompañaron al dirigente socialista en las elecciones generales de aquel año. Su cometido fue el de coordinar las áreas relacionadas con la transparencia del programa electoral de los socialistas. Además, la candidata preferida por el PSOE está emparentada con la exvicepresidenta y exministra Teresa Ribera, casada con un hermano de Silvina, Mariano Bacigalupo, actual consejero de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Para este bloque, permitir la entrada en la Sala de lo Penal del Supremo de un perfil de estas características equivaldría a abrir la puerta a una jurista "con línea directa" con Moncloa y obviar, además, que demostró su cercanía con un puesto de evidente sentido político que aleja la imagen de independencia. Su lectura es que el respaldo de los más cercanos a la izquierda responde a una imposición del Ejecutivo, a través del ministro de Justicia, Félix Bolaños.
Para el bloque contrario, Bacigalupo cuenta con méritos suficientes y una dilatada experiencia. Hija de Enrique Bacigalupo, magistrado hispanoargentino que integró la Sala Segunda de 1987 a 2011 y cercano también a los socialistas. Destacan su experiencia en materia de políticas públicas relacionadas con la prevención de la corrupción. Actualmente, ocupa la presidencia de Transparency International-España y es miembro de la junta directiva de Transparency International.
Elección paralizada
De momento, la elección quedará paralizada, aparcada hasta que alguno de los dos sectores ceda. Además de esta candidata, continúan en la carrera por el puesto otros 11 juristas. Paz Lloria, Julio Banacloche, Mar Carrasco, Norberto de la Mata, Alicia Gil, Manuel Ollé, Jesús Santos, Luis Uriarte, Carlos Pérez del Valle, Carmen Juanatey y Guillermo García Panasco.
Como ya ha dejado en evidencia la existencia de otros bloqueos en el Consejo, la solución suele ser la búsqueda de un candidato alternativo que sume el apoyo de ambos sectores. Sucedió con la presidencia del Supremo, que se desatascó con la elección de Isabel Perelló después de que quedara patente que ningún otro candidato recabaría los votos necesarios. En el caso de la presidencia de esa misma Sala, el bloqueo se rompió con el abandono de la aspirante progresista.
Bronca y patada para adelante. El "empeño" del sector progresista del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) de promover la elección de la catedrática de Derecho Penal en la Universidad Autónoma de Madrid Silvina Bacigalupo para ocupar un puesto en la Sala Segunda del Tribunal Supremo, la más sensible en la actualidad para el Ejecutivo, ha provocado esta semana un primer enfrentamiento entre los dos sectores del órgano de gobierno de los jueces. Es evidente que este primer pulso no será aislado y que la cobertura de la plaza ha entrado en un bloqueo que se mantendrá por tiempo indefinido.