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"Puente está muerto, pero hay que medir": el PP pide "usar la cabeza" ante la presión de los 'duros'
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LA RESPONSABILIDAD DE LA TRAGEDIA

"Puente está muerto, pero hay que medir": el PP pide "usar la cabeza" ante la presión de los 'duros'

Génova aguarda para desplegar todo el arsenal contra el Gobierno: "Hay que ser razonables en momentos de dolor". Feijóo hace equilibrios entre el modelo de Moreno, que pide "lealtad institucional", y el de Ayuso, que exige más contundencia

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. (Europa Press/Guillermo Morales)
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. (Europa Press/Guillermo Morales)
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Hace días que el Partido Popular prepara la artillería, pero sólo para desplegarla en el momento adecuado. El alcance del desastre de Adamuz (Córdoba), que ya se ha cobrado la vida de 43 personas, invitaba a la "mesura" y a propiciar un clima de consenso político casi inéditos. Al menos así lo entendían en el 13 de Génova. Feijóo ordenó a los suyos mantener un perfil "reducido", que se extendiese como mínimo durante todo el luto oficial —hasta la madrugada del jueves— y se completasen las tareas de rescate e identificación. Sin aspavientos. "Por respeto". Pero el PP ya ha abandonado esa tregua. Y lo ha hecho a distintas velocidades.

Génova decidió el martes por la noche convocar una rueda de prensa la mañana siguiente y levantar, de ese modo, la suspensión de su actividad política. No estaba previsto. Pero la evolución de los acontecimientos forzó el cambio. Para entonces, más de un dirigente se estaba mordiendo la lengua. Y otros, como Cayetana Álvarez de Toledo, directamente ya habían abierto fuego en X. "A todos nos dan ganas de responder, pero hay que medir por las víctimas", apunta un cargo popular cercano a Feijóo. La presión, interna y externa, había comenzado a escalar.

La investigación sobre el accidente no ha aportado todavía una causa clara del descarrilamiento. Esa circunstancia, unida a la conmoción social por la tragedia, llevó a Génova a no hacer responsable —aún—al Gobierno del accidente, aunque en este caso las competencias corresponden en exclusiva al Ejecutivo. Pero sí subió el tono. El giro en el discurso se produjo por la "indignación" que provocó en el partido la decisión de Adif, corregida en dos ocasiones, de limitar la velocidad en el tramo Madrid-Barcelona tras las quejas de los maquinistas; y por el accidente en Gelida (Barcelona), que se saldó con un fallecido y decenas de heridos.

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El PP delegó en Juan Bravo la reacción a la escalada de tensión en torno al Ministerio de Transportes, un perfil moderado dentro de la cúpula popular. El vicesecretario puso voz a la exigencia de "explicaciones" y denunció que "la falta de previsión" al ignorar las quejas de los expertos y las "respuestas contradictorias" del ministro están "agravando" la situación. Reclamó a un Gobierno "desbordado" más "transparencia" y aparcar el "relato político", y censuró la "alarma generalizada" en la población por la crisis del sistema ferroviario. Pero evitó pedir responsabilidades por el accidente. Tampoco exigió la comparecencia del ministro, como sí ha hecho ya Vox o Junts.

Fuentes de Génova deslizan que lo harán y que trabajarán "sin descanso" para que se conozcan las causas y se cese a los responsables, empezando por el titular de Transportes, una figura que no cuenta precisamente con el favor de los populares. Pero activarán esa "fase" cuando el foco deje de estar en las víctimas y se analice "el desastre en su conjunto". "En este momento hay gente que no ha recuperado a sus familiares y hay restos humanos por identificar. Tenemos la exigencia moral de hacerlo de una forma diferente. Estamos siendo razonables con un momento de dolor que supera la confrontación política", justifican en el equipo de Feijóo.

La tregua podría dinamitarse definitivamente en las próximas horas. Puente admitió ayer como "posibilidad innegable" del accidente un defecto en la vía, cuyo mantenimiento corresponde a Transportes. Y Ester Muñoz, de corte más combativo, comparecerá este jueves en el Congreso de los Diputados. El problema para el PP es que, ya en paralelo a la rueda de prensa de Juan Bravo, comenzaron a surgir voces disonantes con la estrategia de la prudencia. Todas las miradas volvieron a dirigirse a la Puerta del Sol. El portavoz del gobierno de Ayuso, Miguel Ángel García, en contra de la línea marcada por Génova, culpó directamente al Gobierno del accidente.

La declaración no dejaba espacio a la interpretación. "El caos en la gestión [del Gobierno] en el sistema ferroviario se ha llevado por delante la vida de, por el momento, 42 personas", aseguró. García relacionó la situación de la red ferroviaria con la corrupción de la trama que salpica al Ministerio de Transportes, con José Luis Ábalos ya en prisión, igual que hizo Álvarez de Toledo en X horas antes.

En este sector del partido, donde se sitúan las voces más 'duras' frente al Ejecutivo, sí piden a Génova más contundencia. "Hay que pedir explicaciones y responsabilidades. Como en cualquier democracia", señalan. Este jueves, de hecho, la presidenta de la Comunidad de Madrid señaló personalmente al Gobierno y reclamó "responsabilidades políticas". "Imponen la ley de silencio porque no tienen a quién culpar", lanzó Ayuso en una entrevista para Onda Madrid.

En líneas generales, el resto del partido comparte la hoja de ruta de Génova: primero explicaciones, después responsabilidades. Sin precipitación. Diversos dirigentes y líderes autonómicos consultados creen que era necesario romper el silencio, como se hizo ya este miércoles, pero sin subir el diapasón al nivel de Vox porque "no somos ellos". "Cuando pasan estas catástrofes, hay que ser especialmente prudentes", apunta un barón. "Puente está muerto políticamente, y cuando se determine la causa le llegará la hora H", ilustra.

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"Feijóo ha mantenido una posición de exigencia desde la prudencia", apunta otro líder territorial, que niega desgaste pese a la presión de Abascal y las voces internas discordantes. "Nuestro electorado entiende que estas cosas se llevan con mesura, somos gente de orden. No podemos emular lo que hubiese hecho el PSOE si nosotros hubiésemos estado en el Gobierno, ni tampoco a Vox. El PP es otra cosa", reflexiona.

Las fuentes consultadas admiten que "determinadas pulsiones", en alusión a Ayuso, "se expresan con más espontaneidad". Pero apoyan que Feijóo haya preservado el "respeto al dolor" de los familiares sin enfangar antes de tiempo el debate público. "Está bien pedir explicaciones ahora, esperar a enterrar a las víctimas y luego exigir responsabilidades", apunta un alto cargo, que pide no dejarse llevar "por las vísceras" y usar "la cabeza". "Hace mucha falta en la política actual", señala. "Es bueno ser prudente: primero, apoyo a las víctimas y recuperar la normalidad", agrega otro dirigente. "Hay que ir paso a paso", respalda un diputado.

En lo que también hay consenso, no obstante, es en que las treguas "deben durar pocos días" para no dar excesivo oxígeno al Gobierno. Algunas fuentes opinan que al Ejecutivo le interesa mantener el relato de la "unidad" porque las competencias de la tragedia son exclusivamente nacionales. En Génova ya se sienten legitimados para dar más pasos y superar el cese de hostilidades. "De momento han pedido comparecencias Vox en el Congreso y el PSOE en Andalucía. Conviene que quede clara la actuación de unos y otros", señalan. Los socialistas andaluces han solicitado la comparecencia del responsable de Emergencias de la Junta, Antonio Sanz.

Moreno y la vía moderada

La indignación con el Gobierno, más o menos medida, que comienza a crecer en el Partido Popular no encuentra su reflejo dentro de Andalucía. Juanma Moreno personifica más que nunca la vía moderada en las filas de su propio partido, que comienza a afilar los cuchillos o, en el caso de Madrid, a lanzarlos. El presidente de la Junta, que irá a elecciones en junio, ha escenificado voluntad de colaboración desde el primer minuto, y mantendrá esa estrategia comunicativa. "Gestión, gestión, gestión y lealtad institucional", mantienen en el gobierno andaluz, informa Carlos Rocha.

La distancia entre el modelo de Moreno, que huye de la confrontación a la que ya se aproxima Génova, tuvo un ejemplo visible este miércoles. Tras varios días de silencio, el secretario general, Miguel Tellado, publicó un mensaje en X en el que cuestionaba que "ante la peor tragedia que tiene que gestionar el actual Gobierno, siendo de su exclusiva competencia, Sánchez lleva desaparecido desde el lunes". "No es politizar, es un dato", añadió. Menos de una hora después, Moncloa y la Junta de Andalucía enviaron un comunicado conjunto para fijar el funeral de Estado por las víctimas de Adamuz el próximo 31 de enero en Huelva.

Sánchez y Moreno mantuvieron una conversación telefónica en la tarde del miércoles para "intercambiar información sobre la asistencia a las víctimas y la evolución de los trabajos en la zona", y acordaron "auspiciar juntos" el mencionado homenaje. Es un tono que dista mucho del ruido de la capital. La Junta de Andalucía no tiene competencias directas en la tragedia, pero se ha volcado en la coordinación de los rescates y de la atención. La interlocución con el Ejecutivo es continua, y ambas partes han ensalzado la actuación del contrario. En el PP no escama esa reacción del barón andaluz, aunque no sigan sus pasos. "Juanma tiene un papel distinto", justifican.

Hace días que el Partido Popular prepara la artillería, pero sólo para desplegarla en el momento adecuado. El alcance del desastre de Adamuz (Córdoba), que ya se ha cobrado la vida de 43 personas, invitaba a la "mesura" y a propiciar un clima de consenso político casi inéditos. Al menos así lo entendían en el 13 de Génova. Feijóo ordenó a los suyos mantener un perfil "reducido", que se extendiese como mínimo durante todo el luto oficial —hasta la madrugada del jueves— y se completasen las tareas de rescate e identificación. Sin aspavientos. "Por respeto". Pero el PP ya ha abandonado esa tregua. Y lo ha hecho a distintas velocidades.

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