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Trabajo contrarreloj bajo el aguacero: "Habrá que ver si esto se puede reabrir el día 2"
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El objetivo es reabrir el 2 de febrero

Trabajo contrarreloj bajo el aguacero: "Habrá que ver si esto se puede reabrir el día 2"

Tras dos días buscando posibles víctimas, este miércoles finalmente entró la maquinaria pesada a las vías de tren. Aunque los trabajos van deprisa, los plazos no están claros

Foto: Grúas levantan los vagones del Iryo que no pueden circular de las vías, este miércoles en Adamuz. (P. P.)
Grúas levantan los vagones del Iryo que no pueden circular de las vías, este miércoles en Adamuz. (P. P.)
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Son cerca de las tres de la tarde y por la puerta del mesón Los Monteros de Adamuz aparece una pareja de operarios con el traje de Iryo. Piden algo para comer caliente porque, fuera, un aguacero cae sin parar desde la mañana de este miércoles. Sus uniformes empiezan a cambiar el aspecto del pueblo. El número de fuerzas de seguridad empieza a menguar a la vez que aparecen otros trajes fosforitos de estos operarios ferroviarios. Sus empresas han comenzado una cuenta atrás para intentar poner a punto la desgraciada vía cuanto antes. Aunque el clima les ha dejado claro que no va a ser fácil.

Desde primera hora de este miércoles, el paisaje del pequeño Adamuz ha dado un gran vuelco. Ahora los protagonistas son decenas de camiones de gran tonelaje, grúas de aun más envergadura preparadas para poder llevar en su lomo los accidentados vagones y retroexcavadoras pensadas para hacerles hueco por los caminos. Los medios, los pocos que quedan, han dejado ya el centro del municipio y se agolpan en una pequeña elevación que da de lleno a la zona de las vías. Tras ellos, aparecen ahora algunos de los vagones del Iryo, aparcados en la dehesa antes de ser trasladados.

"La verdad es que esto va a llevar mucho trabajo. Hay que reparar toda la infraestructura antes de poder circular", narra uno de los trabajadores, que viene de las vías. "Se dice que la idea es que para el día 2 de febrero se pueda reabrir. Pero eso habrá que verlo". Un vistazo desde una zona elevada sobre las vías basta para ver que de conseguir llegar en perfectas condiciones a esa fecha será toda una proeza. Faltan vías, la catenaria está tocada y hay que rehacer toda la plataforma en muchos puntos. El balasto ha saltado por todas partes y en el talud sigue posado parte del Alvia. "Están todas las compañías trabajando, pero esto necesita tiempo", cuenta el trabajador.

placeholder Trabajadores de Iryo vacían el interior del octavo coche durante la mañana de ayer. (P. P.)
Trabajadores de Iryo vacían el interior del octavo coche durante la mañana de ayer. (P. P.)

Tras días buscando víctimas, investigando sobre el terreno e intentando hallar una explicación clara para tan terrible desgracia, la aparición de esta gran maquinaria es la imagen perfecta de que el suceso ha pasado a otra fase. Aún ni siquiera están identificados todos los fallecidos y la Guardia Civil dice buscar incluso a dos desaparecidos más, pero la vida ha de seguir y lo cierto es que este accidente ha dejado a todo el sur del país en una situación de transporte bastante precaria. La línea Madrid-Andalucía se convirtió en la joya de la corona de la alta velocidad española desde que la inauguró en los 90 y lo cierto es que hace tiempo que entregó a estas vías buena parte de su sistema.

Con la línea cortada se ha visto lo difícil que es llegar hasta ciudades principales como Málaga, Sevilla o Córdoba sin ella. El autobús está en colapso, el ferrocarril solo ofrece alternativas por rutas larguísimas que obligan a dar la vuelta a medio país antes de llegar a destino y solo queda disponible para muchos el coche privado.

Ni siquiera esta opción está fuera de riesgos, pues la A-4, que es una de las autovías con peor situación del país, sobrevive llena de obras que buscan mejorar su trazado tras años de abandono. Sin ir más lejos, en el entorno de Córdoba hay un gran proyecto de más de 500 millones de euros para mejorar un tortuoso trazado que trae de cabeza a sus vecinos.

placeholder Situación del Alvia este miércoles, todavía en las vías a su paso por Adamuz. (P. P.)
Situación del Alvia este miércoles, todavía en las vías a su paso por Adamuz. (P. P.)

Queda la opción del avión, pero tampoco es algo sostenible a largo plazo. Las conexiones con Sevilla o Málaga son pocas y dejan al descubierto multitud de poblaciones importantes que también han entregado gran parte de su futuro al tren de alta velocidad. Por ello, en Adamuz no hay tiempo que perder. Pese a la lluvia, que cae como una cascada y no para día y noche, aquí no se para.

Un entorno que no da tregua ni a Boro

En las horas que pasa este medio junto a las vías, entran y salen varios camiones llenos de restos de tren sin parar y accede a las mismas todo tipo de maquinaria para seguir trabajando. En un lado más ancho del camino esperan desde el martes unos camiones especiales preparados para poder llevar vagones enteros sin tener que tocarlos ni trocearlos. Pero las operaciones sobre el Alvia van a costar terminarlas.

Al sonido de las grúas ya solo se suman unos dedicados voluntarios. Son los que durante estos cuatro días han estado buscando a Boro, el perro de Raquel y Ana, que finalmente ha aparecido este jueves. Según han informado desde INFOCA (el plan contra los incendios de la Junta de Andalucía), y ha podido confirmar El Confidencial, han hallado a Boro, que se ha reencontrado con su familia. El partido PACMA consiguió permiso para entrar a las vías y seguir su rastro y tanto equipos especiales de cuerpos como Seprona o el INFOCA, así como numerosos paseantes, se lanzaron al campo para encontrarlo.

Es el gran símbolo que queda en un entorno verde y húmedo que no da tregua en pleno temporal. Aunque la tarde ha dado una buena noticia en la misión de dar con el perro perdido tras el accidente. Los trabajadores del INFOCA han dado con él, o eso creen. Y pese a que no han podido atraparlo, la esperanza ha vuelto a la zona. Incluso la propia dueña ha aparecido en el lugar para poder llevarlo a casa y al cierre de este artículo, siguen las labores.

Los voluntarios continuarán al pie del cañón hasta la confirmación final. Al igual que siguen aquí los trabajadores, los vecinos y los familiares que, tras casi tres días de shock y sufrimiento, buscan fuerzas para superar el trauma. En Adamuz, tierra natal de la malograda rapera Gata Cattana, saben bien de qué va la resiliencia. "Si he de decir algo, diré que no solo estuve, que di lo mejor de mí y busqué el Nirvana donde pude", escribía en uno de sus poemas.

Son cerca de las tres de la tarde y por la puerta del mesón Los Monteros de Adamuz aparece una pareja de operarios con el traje de Iryo. Piden algo para comer caliente porque, fuera, un aguacero cae sin parar desde la mañana de este miércoles. Sus uniformes empiezan a cambiar el aspecto del pueblo. El número de fuerzas de seguridad empieza a menguar a la vez que aparecen otros trajes fosforitos de estos operarios ferroviarios. Sus empresas han comenzado una cuenta atrás para intentar poner a punto la desgraciada vía cuanto antes. Aunque el clima les ha dejado claro que no va a ser fácil.

Accidente tren Adamuz
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