Carlos Herrera ha puesto voz este miércoles a la indignación que recorre el sector ferroviario y a buena parte de la opinión pública tras una sucesión de accidentes que han dejado decenas de víctimas en apenas dos días. En su editorial matinal en COPE, el comunicador ha señalado sin rodeos a un sistema que, a su juicio, llevaba tiempo acumulando avisos sin atender: “Todo lo que se ha querido guardar debajo de la alfombra, todas las advertencias de los maquinistas y pasajeros, se han ignorado”.
El detonante de su reflexión ha sido la llamada del maquinista del tren Iryo siniestrado en Adamuz (Córdoba) al centro de mando de Adif, conocida 48 horas después del choque que se ha saldado con 42 fallecidos y más de un centenar de heridos. En esa comunicación, el conductor alertaba de un “enganchón” y, en una segunda llamada, confirmaba el descarrilamiento del tren y la invasión de la vía contigua, pidiendo que se detuviera el tráfico “urgentemente”.
Herrera ha relatado cómo esa conversación, grabada en lo que definió como la “caja negra” de la alta velocidad en España, deja numerosas incógnitas abiertas. En el intercambio, ni el maquinista ni el responsable del centro de mando parecen ser plenamente conscientes de la magnitud de lo ocurrido en ese momento. Para el periodista, la filtración de la llamada tampoco es inocente y llega cuando ya se empieza a dibujar un relato para deslindar responsabilidades.
El editorialista ha situado el accidente de Adamuz en un contexto más amplio de deterioro y tensión en la red ferroviaria. Apenas unas horas después, otro siniestro en Gelida (Barcelona) causaba un muerto y 37 heridos, cinco de ellos graves, tras el impacto de un tren de Cercanías contra un muro de contención que se desplomó por el temporal. A ello se suma la suspensión del servicio de Rodalies en toda Cataluña y las restricciones de velocidad impuestas —y levantadas— en la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona por problemas detectados en la vía.
En ese clima de alarma, el sindicato de maquinistas Semaf ha convocado una huelga para exigir garantías reales de seguridad y fiabilidad en la red, después de que tres conductores hayan perdido la vida en los últimos accidentes. Herrera ha subrayado que los avisos sobre vibraciones, soldaduras o irregularidades en la vía no son algo excepcional, sino parte del trabajo diario de los maquinistas, y ha cuestionado que no se haya actuado antes con la contundencia necesaria.
El comunicador también ha puesto el foco en la investigación abierta sobre Adamuz, donde se barajan hipótesis que van desde un posible defecto en la soldadura de la vía hasta un problema en el bogie del tren que habría desencadenado el descarrilamiento. Un pulso técnico y legal en el que, según apuntó, tanto Adif como la operadora tienen intereses claros en el desenlace.
Carlos Herrera ha puesto voz este miércoles a la indignación que recorre el sector ferroviario y a buena parte de la opinión pública tras una sucesión de accidentes que han dejado decenas de víctimas en apenas dos días. En su editorial matinal en COPE, el comunicador ha señalado sin rodeos a un sistema que, a su juicio, llevaba tiempo acumulando avisos sin atender: “Todo lo que se ha querido guardar debajo de la alfombra, todas las advertencias de los maquinistas y pasajeros, se han ignorado”.