La guerra entre PP y Vox en Extremadura salpica a Aragón: "No habrá acuerdo antes del 8-F"
Los de Abascal mantienen posiciones de máximos y apuntan a que Guardiola no tiene "voluntad de acuerdo" tras asumir la presidencia de la Asamblea y cuestionar sus exigencias programáticas: "Mientras no rectifiquen, no hay nada que hacer"
La presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola, saluda al diputado de Vox, Ángel Pelayo. (Europa Press/Jorge Armestar)
Desde que finalizó el recuento electoral en Extremadura el pasado 21 de diciembre, el Partido Popular sabía que tenía por delante una dura negociación. Guardiola —animada por Feijóo— quería un pacto rápido, un "acuerdo global" que estuviese al menos mínimamente cerrado antes de este 20 de enero, fecha tope para la sesión constitutiva de la Asamblea. Pero las opciones de acelerar las conversaciones se diluyeron tan pronto como comenzaron los órdagos, los ataques y los amagos de ruptura. La negociación se ha estancado y la tensión salpicará con toda seguridad al proceso electoral en Aragón, que abre las urnas el próximo 8 de febrero.
La desconfianza entre PP y Vox ha escalado con el paso de las semanas y estalló definitivamente en las últimas horas, aunque ninguno quiere aparecer como culpable de cara a la opinión pública. Y esa pretensión mutua bloquea todavía más la situación. Los de Abascal ven "infinitamente lejos" las opciones de que las conversaciones lleguen a buen puerto, y en las filas de los populares dan por seguro que "no habrá acuerdo hasta después de las elecciones en Aragón". Creen, además, que el choque exhibido el pasado lunes responde a una estrategia de Vox para aplazar un pacto incómodo en plena antesala electoral.
Los dos partidos mantuvieron contactos y encuentros a lo largo de la semana pasada. Por parte del PP, los interlocutores son la propia María Guardiola y el consejero de Presidencia, Abel Bautista, mientras que Vox delega en la secretaria general adjunta, Montserrat Lluís —una habitual en la interlocución territorial— y el líder regional, Óscar Fernández. Se acordó una negociación discreta, y aunque apenas trascendieron detalles ambas partes destacaron el carácer cordial y la "buena disposición para seguir trabajando". Pero el fin de semana todo se torció.
El pasado sábado, Vox remitió a Guardiola un documento en el que dejaba por escrito sus exigencias para ceder sus votos en la investidura. Los de Abascal ya han dicho por activa y por pasiva que no facilitarán la gobernabilidad con una abstención. Será sí o no. Todo o nada. Más que cargos, el escrito incluía "cuestiones transversales", políticas irrenunciables de su programa electoral y "garantías para poder ejercer esas políticas" a través de ejecución presupuestaria, según trasladan fuentes al tanto de las conversaciones.
Al margen de la inmigración irregular y del recorte de subvenciones a lo que denomina "chiringuitos" —entre los que sitúa áreas de Igualdad—, Vox ve como un pilar fundamental las competencias de Agricultura para articular su rechazo al Pacto Verde, una cuestión con mucho peso no sólo en Extremadura, sino también en las CCAA que irán a las urnas en 2026. Abascal aceptó el órdago de Guardiola, que le ofreció entrar de nuevo en el ejecutivo autonómico... por la convicción interna de que lo rechazaría para evitar la erosión del poder. La formación quiere ahora una vicepresidencia y varias consejerías, pero insisten en que los sillones no son la prioridad.
Guardiola devolvió el documento a Vox "corregido", con una serie de "anotaciones propias". Fue en ese momento cuando los ultraconservadores tiraron del freno de mano. En el entorno de la presidenta en funciones de Extremadura aseguran que conocieron la "ruptura" a través de los medios de comunicación, término que rechazan en el partido de Abascal. Éste sí trasladó en la reunión del Comité de Acción Política (CAP) del partido, que se reunió el lunes por la mañana en Madrid, la decisión de detener los contactos. La formación envió un correo "de una línea" al PP de Extremadura para informar de que la negociación "quedaba paralizada".
Uno y otro partido se sacudieron de responsabilidad. Vox aclaró en un comunicado posterior que no ha "roto" las negociaciones y acusó a Guardiola de buscar "excusas y culpables externos". "No le damos un portazo, es ella quien da un portazo al cambio y de paso lo hace riéndose de nuestros votantes", aseguró Óscar Fernández en X. Y el PP, por su parte, recogió el guante y pidió continuar el diálogo "con discreción".
Hemos repetido una y otra vez que vamos a hacer valer hasta el último voto a VOX. Que sólo nos importa un cambio de políticas y el respeto a nuestros votantes.
No damos un portazo a Guardiola; es Guardiola quién da un portazo al cambio y de paso lo hace riéndose de nuestros…
El alto en el camino se ha producido a sólo cuatro días del arranque de la campaña en Aragón. Y todo apunta a que, hasta que no se conozca el resultado, no se reanudarán las conversaciones. Si Jorge Azcón obtiene un resultado similar al de Guardiola y Vox sube, podrán emplear la baza de una negociación paralela con el presidente aragonés, con el que tienen mejor relación, para presionar al PP en Extremadura. Precipitar un acercamiento a Guardiola podría haber contaminado también el 'discurso duro' que los de Abascal desplegarán contra los populares, en el que basan gran parte de su campaña.
Tensión por el reparto de la Asamblea
PP y Vox llegaron en posiciones enfrentadas a la primera fecha clave para desatascar la gobernabilidad en Extremadura. Este 20 de enero se celebró la sesión constitutiva de la Asamblea. El reparto de los puestos de la Mesa sirve siempre de termómetro al estado actual de las relaciones. Y la sensación fue fría. Ante la falta de acuerdo, el PP decidió asumir la presidencia de la Asamblea, a pesar de que era un puesto que los de Guardiola habían puesto encima de la mesa y que estaban dispuestos a ceder a la formación de Abascal para allanar la negociación. No fue así.
Los populares asumieron, además, la primera vicepresidencia —la segunda fue a parar al PSOE—. Y decidieron tener un guiño con los de Abascal para no dinamitar del todo la negociación dejándoles fuera del órgano de gobierno de la cámara regional: cedieron sus votos para que ocupasen la secretaría primera de la Mesa. La decisión no hizo sino agotar aún más la paciencia de Vox, que ven la cesión como un "insulto" y "una tomadura de pelo". En el entorno de Santiago Abascal aseguran que no esperaban "nada" del reparto. Pero que el PP no les cediese la Presidencia de la Asamblea sólo denota, a su juicio, "que no hay voluntad de acuerdo".
La situación ahora es de bloqueo absoluto. Guardiola aseguró este martes que llamaría de nuevo a Óscar Fernández para agendar otra reunión. Los de Abascal no se levantarán de la mesa, pero sí mantendrán, por ahora, posiciones de máximos. El PP "no quiere un gobierno de coalición que aplique políticas de cambio", apuntan en la dirección de Vox. "Mientras no rectifiquen, no hay nada que hacer", zanjan.
El siguiente día clave en el calendario es el próximo 19 de febrero. Es la fecha clave para celebrar la primera sesión de investidura, casi dos semanas después de las elecciones en Aragón y momento en que los dos partidos ya habrán comenzado a calentar motores para Castilla y León. Si para entonces PP y Vox no logran desatascar un acuerdo, ambos tendrán un plazo de dos meses antes de la disolución definitiva de la Asamblea. El fantasma de una repetición electoral es una opción que, hoy por hoy, no se atreven a descartar ninguna de las dos formaciones políticas.
Desde que finalizó el recuento electoral en Extremadura el pasado 21 de diciembre, el Partido Popular sabía que tenía por delante una dura negociación. Guardiola —animada por Feijóo— quería un pacto rápido, un "acuerdo global" que estuviese al menos mínimamente cerrado antes de este 20 de enero, fecha tope para la sesión constitutiva de la Asamblea. Pero las opciones de acelerar las conversaciones se diluyeron tan pronto como comenzaron los órdagos, los ataques y los amagos de ruptura. La negociación se ha estancado y la tensión salpicará con toda seguridad al proceso electoral en Aragón, que abre las urnas el próximo 8 de febrero.