La mala suerte de Adamuz: "Llevamos unos meses que no ganamos para desgracias"
El pequeño municipio cordobés vive el final de cosecha de aceituna más triste de su historia. En pocos meses se han unido varias desgracias y el accidente de tren supone la puntilla para un lugar con una dura realidad
Televisiones emitiendo en directo desde Adamuz. (P. P.)
A Germán se le ponen los ojos vidriosos cuando se acuerda de su hijo. Con solo 6 años, lleva toda su vida viendo pasar trenes pegados a su hogar y alucina tanto con ellos que sueña con conducirlos algún día. Pero ahora, su padre teme que su sueño se vea truncado. El accidente que se ha llevado por delante la vida de al menos 40 personas en uno de los puntos a los que acudían habitualmente a ver pasar el ferrocarril ha dejado huella en todos los habitantes de Adamuz. "Mi niño estaba tocadillo esta mañana, a ver si esto no se alarga mucho y puede volver a ver los trenes y ver que es todo seguro", añade este olivarero que supera los cuarenta.
Pese a estar a apenas 3 kilómetros de las vías de tren más icónicas de España, este pueblo olivarero está lejos de los destinos que uno suele relacionar con el tren de alta velocidad y muchos vecinos ni siquiera lo han probado. Olivarero hasta la médula, lleno de trabajadores del campo como Germán y con una renta per cápita anual que apenas supera los 16.000 euros de media, aquí el AVE sonaba a algo lejanísimo. Sus fugaces pasos por las afueras del pueblo eran algo parecido a ver las estelas de un avión surcando el cielo. Hasta que el pasado domingo 18 de enero de 2026 la desgracia ferroviaria uniese ya para siempre el nombre de Adamuz al de los accidentes de tren.
"Llevamos unos meses que no ganamos para desgracias", confiesa Germán. "Hace unos meses tuvimos una desgracia con dos temporeros que también salió en las noticias, hemos tenido varias situaciones malas. Y ahora esto. Lo triste es que todo el mundo va a saber dónde está Adamuz por el accidente de tren y eso ya te marca para siempre", señala el vecino. Como él, muchos de sus conciudadanos se agolpan esta mañana del lunes en la plaza del pueblo entre la estupefacción y la incredulidad. Nunca en la vida habían visto tantos medios apelotonarse en sus calles o interesarse por su pueblo, tampoco habían imaginado nunca haber vivido una desgracia como esta.
Germán y Magdalena, vecinos de Adamuz. (P. P.)
La página de la Wikipedia de Adamuz no es muy extensa, aunque su iglesia, por ejemplo, data de siglo XIV, pero ya añade un nuevo párrafo. Justo debajo del que cuenta cómo durante la Guerra Civil se quemó todo su archivo histórico y los maquis usaron el entorno para resistir al régimen franquista ahora se señala que "el 18 de enero de 2026 tuvo lugar en el término municipal un accidente ferroviario". De momento, eso sí, no cuenta que la mayoría de sus vecinos, por no decir todos, se lanzaron a la calle para intentar ayudar en todo lo posible a los afectados del accidente.
María y Magdalena fueron dos de esas adamuceñas que salieron de casa en cuanto oyeron las primeras sirenas. Se acercaron al polideportivo y al coro para ver en qué podían ayudar y no se fueron hasta que todos estaban bien atendidos. Ahora, debaten sobre la velocidad de los trenes y María alucina cuando su vecina le cuenta que los trenes de alta velocidad no llevan cinturones de seguridad.
Psicólogos atendiendo a familiares y conocidos de los desaparecidos en Adamuz, la madrugada del 19. (P. P.)
La primera de ellas nunca ha montado en uno pese a vivir a poco más de 30 minutos de Córdoba. "Claro que sabes que pasan por ahí, pero nunca he cogido uno, y la verdad es que después de esto se te quitan un poco las ganas. Al final ves a las pobres familias y se te parte el alma. Mira, al menos te quedas con los que se iban reuniendo cuando iban llegando al pueblo, eso fue de ponerse a llorar", detalla.
Magdalena acepta hacerse una foto para el periódico, pero a cambio de una promesa. Que los medios vuelvan en otro momento y que no sea para hablar de desgracias. "Somos un pueblo muy alegre, trabajador, dedicado al mundo del aceite y que tiene muchas historias que contar, espero que volváis pronto y que sea para hablar de algo alegre", cuenta. Las últimas noticias que hablan del pueblo antes del accidente, tratan de la muerte de un temporero de origen marroquí a manos de otro compatriota con el que jugaba armado con una escopeta de aire comprimido.
"Hemos tenido algunos problemas estos meses, pero nada parecido a lo de anoche. Eso no se te puede ocurrir ni en tus peores pesadillas", cuenta como puede Ángel Moreno, alcalde del pueblo y figura clave en el rescate de los accidentados. Ingeniero de profesión, lleva en el puesto desde que una moción de censura lo colocó allí en 2021. Luego ganó las elecciones como cabeza de lista del PSOE, quedándose a 10 votos de la mayoría absoluta, y pactó con Izquierda Unida. Hoy aguanta de pie hasta que se vaya el último que precise su ayuda.
Pedro Sánchez y Ángel Moreno, alcalde de Adamuz, saliendo de la comparecencia de prensa de este lunes. (P. P.)
"Solo tengo palabras de agradecimiento para mi pueblo, es imposible estar más orgulloso de ellos. Nadie se quedó ayer en su casa y han dado todo lo que han podido", recuerda con unas ojeras imposibles de disimular y un gesto que parece ya automatizado. "Me quedé sin batería en el móvil hace horas y no sé ni dónde lo tengo".
¿Qué hacer cuando te marca la desgracia?
Tanto él como Antonio Ruíz, jefe de la Policía Local del pueblo, intentan no pensar mucho en cómo será el pueblo a partir de este 19 de enero. Están demasiado cansados e impactados por lo que vieron como para poder mirar más allá. Sin embargo, saben que su pueblo no será el mismo. "Te quedas con la ola de solidaridad y la respuesta de todos. También de los pueblos de alrededor, de Villafranca, de Montoro... Todos acudieron cuando el alcalde y yo se lo pedimos. Y lo mismo con la Guardia Civil o la Protección Civil", cuenta Ruiz. Adamuz sabe bien lo que es la resiliencia. En su plaza tiene unos preciosos murales de una de sus vecinas, Gata Cattana, la prometedora rapera que murió en 2017 a los 26 años por un shock anafiláctico.
'Dios guarde a Adamuz'. (P. P.)
De momento, tras más de 24 horas sin dormir, la localidad intenta recuperar su tranquilidad habitual. En la tarde de este lunes, después de que los políticos, capitaneados por Pedro Sánchez y Juan Manuel Moreno Bonilla dejasen la localidad entre aplausos de algunos congregados, los vecinos vuelven poco a poco a sus quehaceres. El bar Los Monteros se llena de temporeros que han terminado su jornada y de vecinos mayores que siguen con su vida. Incluso algunos vecinos aprovechan el descanso de la actualidad informativa para salir a correr.
Germán, por su parte, niega en todo momento que vaya a desconfiar algo más de los ferrocarriles, aunque sí que cree que la velocidad es demasiado alta. "No hace falta que vayamos tan rápido, ¿para qué?", cuenta. Controla bien los modelos de los trenes y con la afición de su hijo ha ido profundizando en este mundo. "Hace poco monté en el pico de pato y es que en algunos tramos supera los trescientos y pico kilómetros por hora, no necesitamos correr tanto. En EEUU ni siquiera tienen alta velocidad y ahí están".
Ruíz, de momento intenta evitar pensar mucho en lo que vivió anoche, cuando fue uno de los primeros en llegar al siniestro. Pero tiene algo que no se le va de la cabeza. Quiere encontrar a Amalia, la mujer a la que dio su mano mientras esperaba a ser evacuada. Tenía la clavícula rota y distintos golpes en el cuerpo. Cree que está bien, pero la realidad es que no ha vuelto a saber de ella. "Es una de las cosas que me gustaría saber después de todo esto, saber qué ha sido de ella".
A Germán se le ponen los ojos vidriosos cuando se acuerda de su hijo. Con solo 6 años, lleva toda su vida viendo pasar trenes pegados a su hogar y alucina tanto con ellos que sueña con conducirlos algún día. Pero ahora, su padre teme que su sueño se vea truncado. El accidente que se ha llevado por delante la vida de al menos 40 personas en uno de los puntos a los que acudían habitualmente a ver pasar el ferrocarril ha dejado huella en todos los habitantes de Adamuz. "Mi niño estaba tocadillo esta mañana, a ver si esto no se alarga mucho y puede volver a ver los trenes y ver que es todo seguro", añade este olivarero que supera los cuarenta.