Noche de angustia en Atocha tras la tragedia: "Algunos familiares venían sin saber nada"
El punto de atención habilitado por el Summa 112 en la estación asistió a 16 familiares por cuadros psicológicos. Cuatro víctimas del accidente llegaron con dolencias leves
Noche en vela y de angustia en Atocha. El punto de atención habilitado en la estación de trenes madrileña recibió durante la última madrugada a los afectados del accidente de Adamuz, en Córdoba, entre la tensión y en ocasiones el desconocimiento por lo sucedido. "Algunas personas llegaban sin saber nada, sin saber dónde estaban sus familiares...", relatan desde el puesto del Summa 112 tras la tragedia, con decenas de muertos y heridos.
La confusión marcó las primeras horas. El punto de asistencia estuvo habilitado desde antes de las diez de la noche, apenas una hora y media después del siniestro, pero los viajeros del tren accidentado no llegaron hasta pasadas las 4 de la madrugada. En total cuatro autobuses, aunque ninguno de los trasladados a Madrid revestía de gravedad. El Summa cifra en cuatro los atendidos por cuadros leves y en 16 los familiares que precisaron asistencia psicológica.
Los primeros en llegar fueron familias que tenían problemas para contactar con sus allegados. El miedo y la tensión eran el denominador común, mientras el recuento de fallecidos iba en aumento. "Había una señora que no sabía nada de su hermano. Hay mucho desconocimiento, pero vamos a estar aquí por si acaso para atenderlos y estar a su lado", explicaba la jefa de guardia del Summa 112, Almudena Crespo.
El puesto de emergencias en Atocha, compuesto por equipos del Summa, Samur, y Cruz Roja, cuenta con tres unidades asistenciales médicas, psicólogos, un supervisor y dos ambulancias para atender tanto a los pasajeros de los trenes siniestrados como a familiares. La previsión es que el operativo continúe activo al menos durante toda la mañana, aunque antes del mediodía ya no quedaba ningún familiar. Adif habilitó el teléfono 900 101 020 para atender a los familiares de las víctimas, mientras que la compañía Iryo hizo lo propio con el número 900 001 402.
El grueso de la asistencia fue durante la madrugada y a primerísima hora. De la incertidumbre, no obstante, se pasó a una calma tensa, a medida que los afectados podían contactar con sus allegados. "Todavía tengo el susto en el cuerpo. Al principio te pones en lo peor y no puedes ni pensar, pero por suerte al final no ha pasado nada", cuenta una mujer, cuyo padre viajaba en el Iryo de Málaga a Madrid.
El tren, por causas que aún se investigan, descarriló en torno a las ocho menos cuarto de la tarde y chocó con otro Alvia que cubría el trayecto de Huelva a Madrid. Las autoridades no descartan que el número de fallecidos suba en las próximas horas. Todos los viajes de alta velocidad entre la capital y Andalucía están suspendidos hasta el viernes en principio, supeditados a la retirada de los convoyes y la reparación de la vía.
Lunes extraño en Atocha
Atocha despertó este lunes con una sensación extraña. En la terminal de salidas del AVE había movimiento, pero lo peor fueron las horas posteriores a la tragedia, con una gran incertidumbre. La cancelación de los viajes a Andalucía provocó un caos en la estación, con cientos de afectados y en tierra de nadie, sorprendidos y obligados a rehacer sus planes. En ocasiones, incluso, con la necesidad de coger un vuelo en horas.
"A las 23 horas, la información que se manejaba en Atocha era que mucha gente iba a estar afectada. Desconocían qué iba a pasar con la reubicación de pasajeros o transportes y nos pidieron que fuésemos a descansar a alguna parte", dice uno de los viajeros que ya había cogido un tren pero tuvo que abandonarlo, según recoge Europa Press.
Las oficinas de Renfe estaban abarrotadas desde primera hora, con los trabajadores atendiendo incluso en el exterior de los puntos de información, con largas colas y muchas preguntas sin responder. "Hemos venido a pasar unos días y tenemos el billete de AVE de vuelta para el miércoles, pero ahora no sabemos si va a ser posible", lamentaba un matrimonio de sevillanos con billetes a su ciudad, mientras aguardaban y hacían cálculos. "Si no, pues un bus y ya está, que tampoco pasa nada".
Noche en vela y de angustia en Atocha. El punto de atención habilitado en la estación de trenes madrileña recibió durante la última madrugada a los afectados del accidente de Adamuz, en Córdoba, entre la tensión y en ocasiones el desconocimiento por lo sucedido. "Algunas personas llegaban sin saber nada, sin saber dónde estaban sus familiares...", relatan desde el puesto del Summa 112 tras la tragedia, con decenas de muertos y heridos.