Lo que está en juego en Aragón: "Si se llega al 60%, estará todo claro"
Mientras Moncloa cree que hay margen para la recuperación, porque cuentan con una buena candidata, el PP espera una victoria por un amplio margen. Vox quiere jugar sus bazas
Jorge Azcón y Antonio Garamendi. (EFE/Javier Cebollada)
Las elecciones de Aragón se celebran en menos de un mes, el 8 de febrero, y todo parece bastante plano. Las encuestas insisten en una rotunda victoria del PP, pero sin mayoría absoluta, un Vox al alza, un PSOE a la baja, una izquierda fragmentada y con un resultado muy negativo y un Aragón Existe que se mantendrá en su porcentaje. Salvo lo último, igual que en todas partes. Ninguna novedad, cuestión de matices. Veremos si las previsiones se cumplen.
La Comunidad de Aragón presenta un mapa de partidos muy amplio. Hasta ocho formaciones tienen posibilidades, según las encuestas, de conseguir representación. El límite bajo para lograr un escaño, el 3%, favorece esa variedad. En la izquierda, es uno de los factores que ha ayudado a la fragmentación. Compiten en el mismo espectro político Chunta Aragonesista, que puede alcanzar los 3 representantes, y Podemos e IU. Es probable que uno de estos dos se quede fuera. Sin embargo, pocas lecciones podrán extraerse de los resultados, salvo catástrofe general. Las izquierdas, como de costumbre, están buscando un espacio de recomposición nacional, pero mientras tanto, cada comunidad ajusta sus fórmulas en función de sus equilibrios territoriales. Extremadura fue una cosa, Aragón otra.
Aragón también medirá la capacidad de influencia de las opciones regionalistas, con el PAR y Aragón Existe presentes en las elecciones. Esta clase de partidos tienen sus opciones en las partes más desconectadas de España, y aparecerán también en Castilla y León. Los regionalismos son una constante, de una forma u otra, en la política española. En el caso aragonés, pueden disponer de cierto margen de maniobra si sus votos fueran decisivos para darle la mayoría absoluta a Azcón. Guitarte no cierra la puerta a los acuerdos.
En Moncloa creen que "en Extremadura el candidato no era bueno, pero en Aragón sí; todo dependerá de que se acierte con la campaña"
En cuanto al PSOE, los augurios no son positivos, ya que las encuestas le sitúan alrededor de los 18 escaños, lo que le llevaría a un mínimo histórico. La financiación autonómica es un asunto que está sobre la mesa y no le favorece: Aragón linda con Cataluña y los agravios escuecen. Azcón ya ha incidido en ello. Será uno de los asuntos principales de unas elecciones, como las de este ciclo autonómico, diseñadas para hacer explícita la debilidad territorial del PSOE. Sin embargo, Moncloa exhibe cierto optimismo y cree que hay margen para la sorpresa: “En Extremadura el candidato no era bueno, pero en Aragón sí”. Entienden que todavía hay partido, que pueden recuperarse y que “todo dependerá de que se acierte con la campaña”.
El lado derecho
Será interesante la pelea en el espectro derecho. El PP cuenta con un candidato asentado, con apoyo social y un mandato al frente del gobierno aragonés poco cuestionado, mientras que Vox es el partido en auge. Las encuestas le atribuyen hasta un 17% en intención de voto y pueden llegar a doblar escaños. Salf ha decidido presentarse a unas elecciones autonómicas, pero las encuestas no le conceden posibilidades. En todo caso, parece que los votos que consigan se los restarán más a Vox que al PP.
Vox tiene la campaña dibujada: presencia insistente en pequeñas y medianas ciudades y protagonismo indisputado para Abascal
Vox cuenta con un candidato, Alejandro Nolasco, con cierto recorrido, ya que formó parte del gobierno aragonés, está presente en el Comité Ejecutivo Nacional de su formación: conoce bien los resortes que debe pulsar. La precampaña sigue las pautas mostradas en Extremadura: presencia en pequeñas y medianas ciudades, recorrido insistente por el territorio y protagonismo indisputado para Abascal.
Las dos variables nacionales
Sin embargo, hay dos factores interesantes respecto de la política nacional y que marcan cierta diferencia. Las cifras que manejan en Bambú ratifican que las visitas de Abascal contribuyen a ganar votantes. Pero más allá de ese impacto electoral, ratificado con las cifras extremeñas, existe una convicción: “En un mundo en el que la realidad es tan turbulenta, la gente no se fía de las medidas que se proponen y ni siquiera de las siglas. Lo decisivo son las personas”. Meloni en Italia, Trump en EEUU o Milei en Argentina ratifican su creencia de que son los líderes los que de verdad aportan voto, más aún que los partidos. Además, esa visión aporta rocosidad: los mensajes son los mismos en todas partes.
En segunda instancia, los temas que manejará Vox contribuirán a poner al PP nacional en un lugar complicado. Serán los habituales: inmigración, vivienda, seguridad, servicios públicos. Cada vez les dan más peso, en la medida en que les permiten diferenciarse de PSOE y PP. Pero en estas elecciones también aparecerá otro asunto importante, Mercosur. Nolasco lo ha calificado como “un acuerdo criminal que va contra los agricultores y los ganaderos” y Buxadé afirma que es “un golpe de muerte al sector primario español". Es un tema con el que pueden presionar a socialistas y populares.
El PP, tiene una posición complicada porque oscila entre dos posiciones claras y fijas, las de Sánchez y Abascal
No obstante, les sirve para algo más: introducir tensión en el PP, ya que incide en la posición complicada en la que los populares deben manejarse. Están atrapados entre dos posiciones claras y fijas, las de Sánchez y Abascal. El PSOE apoya decididamente Mercosur, Vox está radicalmente en contra; los socialistas insisten en la necesidad y la importancia de la inmigración; los de Abascal subrayan que no quieren inmigrantes, que sería necesario que no vinieran más y que se empezase con las deportaciones. El PP no está ni en un lugar ni en otro, y se ve obligado a moverse entre las dos posiciones: Mercosur “puede ser una oportunidad económica, pero exige control de fronteras e igualdad de condiciones para el sector primario”; “la inmigración es positiva, pero hay que reforzar el control, combatir a las mafias y garantizar los retornos efectivos”. El PP maneja una política del ‘sí, pero’ que brinda oportunidades tanto a Vox como al PSOE. Feijóo se ha convertido en una diana de ambos, unos a causa del ‘sí’, los otros por el ‘pero’.
Son también asuntos que generan divergencias entre los distintos barones del PP. Dependiendo de la comunidad que dirijan, ven con mejores o peores ojos cuestiones como Mercosur o la inmigración. Feijóo acaba de afirmar que sobran personas en España, Díaz Ayuso cree que la inmigración latina no es inmigración. Bambú responde que “ese es el mal popular, que no hay un PP, sino 17”.
Ratificar tendencias
De las elecciones aragonesas no se esperan grandes sorpresas. Ni siquiera tras los comicios. Si Azcón se viera obligado a pactar, lo haría, aunque no quiera a Vox en el gobierno. Tampoco cambiaría mucho el mapa nacional que Vox se incorporase o no al gobierno aragonés. Salvo desplome, no sería una novedad el deterioro del PSOE ni la pérdida de influencia de la izquierda. Lo que se espera es que ratifique tendencias, como el momento declinante del PSOE, el dominio del PP, la inoperatividad de una izquierda fragmentada, si hay trasvase de voto de los socialistas a Vox. Para los de Abascal, lo esencial de estas elecciones será “si la suma de las dos derechas alcanza el 55 o el 60% estará todo claro”, ya que indicará una corriente general asentada. Sin embargo, al plantear un ciclo electoral tan seguido (en marzo se celebrarán los comicios en Castilla y León), no hay demasiado respiro. Será al final del ciclo cuando se hagan las lecturas y se vea cuál es el lugar que cada uno ocupa. Y ni siquiera eso será decisivo de cara a las generales.
Las elecciones de Aragón se celebran en menos de un mes, el 8 de febrero, y todo parece bastante plano. Las encuestas insisten en una rotunda victoria del PP, pero sin mayoría absoluta, un Vox al alza, un PSOE a la baja, una izquierda fragmentada y con un resultado muy negativo y un Aragón Existe que se mantendrá en su porcentaje. Salvo lo último, igual que en todas partes. Ninguna novedad, cuestión de matices. Veremos si las previsiones se cumplen.