Álvaro Fernández, presidente de RENFE, sobre lo sucedido en Adamuz: "Es un accidente en condiciones extrañas y no va a haber una respuesta inmediata"
El máximo responsable de Renfe pide prudencia y paciencia mientras se investigan las causas del descarrilamiento, ocurrido en un tramo recto y con los sistemas de seguridad activos
El presidente de renfe, Álvaro Fernández (EFE/ Pablo R. Seco)
La alta velocidad ferroviaria en España ha vivido su primer gran accidente desde la puesta en marcha del AVE en 1992, tras el descarrilamiento de un tren en Adamuz (Córdoba). El siniestro se produjo cuando un convoy de Iryo que circulaba desde Málaga hacia Madrid salió de la vía y colisionó con un tren Alvia de Renfe que viajaba en sentido contrario. El impacto, calificado como “terrible” por el ministro de Transportes, provocó el volcado de varios vagones y una escena de gran gravedad. El accidente obligó a interrumpir la circulación ferroviaria en el eje que conecta la capital con Andalucía, mientras los servicios de emergencia trabajaban durante horas en la zona.
El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha afirmado que todavía es prematuro conocer las causas del descarrilamiento ferroviario y ha reclamado cautela ante cualquier interpretación apresurada. En una entrevista en Las Mañanas de RNE, ha subrayado que se trata de un suceso complejo y poco habitual, por lo que ha pedido “evitar, en la medida de lo posible, especular” hasta que se disponga de conclusiones técnicas contrastadas.
Según ha explicado, el accidente se produjo en un tramo recto de la vía y con los sistemas de seguridad funcionando correctamente, un escenario que lo convierte en un caso especialmente inusual. Fernández Heredia ha detallado que los registros de velocidad ya analizados confirman que los trenes circulaban a una velocidad inferior a la permitida, recordando que el propio sistema de señalización impide superar el límite asignado en ese punto.
Con estos datos sobre la mesa, el presidente de Renfe ha apuntado a que la causa podría estar vinculada a “alguna cuestión del material móvil o bien de la infraestructura”, aunque ha insistido en que será la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios la encargada de determinarlo. En este sentido, ha advertido de que el proceso será largo y riguroso, y que “no va a haber una respuesta inmediata” sobre lo ocurrido.
Fernández Heredia ha recalcado que la prioridad absoluta de la compañía es la atención a las víctimas y a sus familias, con apoyo psicológico y acompañamiento a los trabajadores afectados. Ha reconocido atravesar “uno de los momentos más duros de mi vida”, tras pasar la noche en el lugar del siniestro. Al mismo tiempo, Renfe trabaja en un operativo alternativo de transporte, ya que la línea permanecerá cortada varios días, y colabora de forma activa con la investigación y con la operadora Iryo.
La alta velocidad ferroviaria en España ha vivido su primer gran accidente desde la puesta en marcha del AVE en 1992, tras el descarrilamiento de un tren en Adamuz (Córdoba). El siniestro se produjo cuando un convoy de Iryo que circulaba desde Málaga hacia Madrid salió de la vía y colisionó con un tren Alvia de Renfe que viajaba en sentido contrario. El impacto, calificado como “terrible” por el ministro de Transportes, provocó el volcado de varios vagones y una escena de gran gravedad. El accidente obligó a interrumpir la circulación ferroviaria en el eje que conecta la capital con Andalucía, mientras los servicios de emergencia trabajaban durante horas en la zona.