Estalla el plan Sánchez para Cataluña: Illa contra Sánchez Llibre, la oligarquía mima a Orriols... y renueva Fainé
Algo se mueve en Cataluña: la burguesía se cita con Aliança mientras la sociovergencia hace agua, Junts tensiona al Gobierno y a la Generalitat y Fainé frena las aspiraciones de Sánchez en La Caixa
Pedro Sánchez y Josep Sánchez Llibre, en la 40 reunión del Cerce d'Economia en Barcelona. (EP/David Zorrakino)
Algo se está moviendo en los ámbitos políticos, económicos y empresariales en Cataluña en el mismo momento en que el Gobierno de España ha presentado un plan de financiación autonómica que Moncloa vende como la prueba definitiva de que Pedro Sánchez ha sometido al independentismo catalán y lo ha integrado de facto en el modelo constitucional. Sin embargo, el modelo pactado bilateralmente entre el Gobierno y ERC y que, teóricamente, sitúa a la comunidad en una situación ventajosa respecto al resto de las autonomías ha cosechado un inesperado rechazo para la estrategia del Gobierno y de la Generalitat: el de Junts.
La primera consecuencia fue el enfado "sideral" del presidente catalán, Salvador Illa, no solo con el partido de Carles Puigdemont, sino con el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, como el president se ocupó de explicitar personalmente en privado, según ha podido saber El Confidencial. Desde Foment se admite que "se enfadó mucho", si bien marcan distancias entre su posición y la explicitada por Junts, más cercana al concierto económico. "Nosotros defendemos lo que hemos defendido. Francamente, no nos hemos movido, se han enfadado ellos", subrayan.
De hecho, el principal argumento esgrimido desde la Moncloa para justificar que el origen del acuerdo sea un pacto a dos con ERC está en que supone un éxito de sus políticas de apaciguamiento, porque, en la práctica, Esquerra ha abandonado el rupturismo por "la negociación dentro de la Constitución", algo que, sin embargo en este caso, "no está sucediendo con Junts". De hecho, desde el partido de Puigdemont se ha calificado despectivamente de “autonomismo” el acuerdo alcanzado por ERC. Es más, según explican desde el entorno de Puigdemont, su posición será “presentar enmiendas para acercarlo al concierto económico”, algo que parece incompatible con las líneas rojas del Gobierno.
Cortejando a Silvia Orriols
La posición de Junts no es fácil. Sectores importantes del partido defienden en declaraciones a este periódico el acuerdo porque "es mejor avanzar que el 'todo o nada'". En su opinión, esa aportación adicional de recursos de 4.700 millones es “muy necesaria”, porque la sanidad está "muy tensionada" y el gasto desplazado (envejecimiento y aumento de la población) supera los 2.800 millones de euros. En su opinión, el único argumento es “no darle un triunfo a Oriol Junqueras”. Tanto el Gobierno como ERC confían en que Junts se avenga finalmente a respaldar el acuerdo en el Congreso.
Invitación a Silvia Orriols. (EC).
Y mientras Junts se enreda en este debate interno, Aliança Catalana no para de crecer en las encuestas, lo que ha despertado el interés de la oligarquía catalana, que empieza a cortejar a su presidenta. Silvia Orriols acudirá el próximo 31 de enero a un encuentro privado con la élite de la burguesía catalana en el Golf del Empordà, propiedad de Emilio Cuatrecasas. "Tendremos la oportunidad de conocer personalmente con Silvia Orriols, fundadora y presidenta de Aliança", dice la invitación a un encuentro privado con el título de "Petit comité Empordà", a la que ha tenido acceso este periódico. Después de una ponencia de la política, los asistentes celebrarán un coloquio con ella.
Silvia Orriols acudirá a un encuentro privado con la élite de la burguesía catalana en el Golf del Empordà, propiedad de Emilio Cuatrecasas
El Empordà Golf Club cuenta con socios destacados, como las familias Fontana, Puig, Esteve, Uriach, Cuatrecasas, pero opera principalmente como un resort abierto a todo público, con socios que pagan cuotas periódicas y 'green fees', además de visitantes que pagan por uso. Los fundadores fueron cinco industriales catalanes: Santiago Fisas, Xavier Millet, Juan José Calderón, Manuel Carol y Antoni Vila Casas, junto a empresarios de familias importantes de Cataluña.
Esta polémica política, que ocupará el debate nacional en los próximos meses, no es el único movimiento que golpea en este comienzo de 2026 la estrategia del Gobierno de España hacia Cataluña, un plan que hasta ahora había sido eminentemente exitoso. Hay que tener en cuenta que situar Barcelona como el centro de gravedad de su proyecto no es exclusivamente político, sino que ha contado también con una importante atención a las cuestiones económicas y empresariales.
En este punto ha sido clave precisamente la figura de Sánchez Llibre, siempre influyente en la traslación de los intereses de la empresa catalana a los círculos de poder de Madrid. Es más, las buenas relaciones entre el PSC y Junts, versión moderna de la clásica sociovergencia, ha cosechado importantes éxitos en la colocación de personas afines en empresas del Ibex 35 y en organismos reguladores, como ha contado con detalle este periódico: Banco de España, CNMV, CNMC, AENA, Enagás, Renfe o RTVE.
El factor Fainé y el fondo soberano
Esta semana ha tenido lugar otro varapalo para las ambiciones de influencia empresarial del Gobierno y de sus movimientos por intentar ganar influencia en la Fundación la Caixa: la decisión de Isidre Fainé de renovar su cargo como presidente de la Fundación La Caixa por cuatro años más. Como ha contado El Confidencial, esta decisión llegó sin agotar el plazo y pocas horas después de que el Financial Times publicara un artículo en el que se explicitaba que existe "malestar" en el entorno del presidente con la gobernanza de la Fundación bancaria La Caixa.
"A Barney Jopson, corresponsal del Financial Times en España, se le atribuye una cercanía manifiesta a Moncloa y al presidente Sánchez. De alguna manera, el artículo, que seguro que bebía de fuentes bien informadas, cuestionaba la gobernanza de la Fundación La Caixa, la edad del presidente Fainé y su estilo de liderazgo, aunque también le daba jabón con la flema británica", explican fuentes empresariales, que recuerdan que un año atrás los rumores que se extendían en Madrid aseguraban que Fainé "estaba muy mayor" y que "era muy cercano a Sánchez".
En este contexto se interpretó hace ahora un año el nombramiento de Marc Murtra en Telefónica y la salida de José MaríaÁlvarez Pallete, movimiento que le fue comunicado al presidente saliente en persona e inesperadamente por el jefe de la Oficina económica de la Presidencia del Gobierno, Manuel de la Rocha, y por el consejero delegado de Criteria, Ángel Simón, al que poco tiempo después cesó el propio Fainé por pérdida de confianza.
La renovación de Fainé complica las aspiraciones del Gobierno de tener influencia en el entorno del Grupo La Caixa. En la nota de prensa en la que se anunció, la Fundación La Caixa puso el acento en dos ideas: la "vocación de servicio" del presidente y la "independencia" de la entidad, casi como una respuesta a las críticas del artículo recogidas en el artículo de FT. "Considero que la vida es servicio, y en este sentido es un verdadero honor poder seguir dando continuidad a un proyecto que, desde la independencia de actuación que le otorgan sus más de 120 años de historia, se mantiene fiel a sus principios y a su vocación de servicio a la sociedad y a las personas en situación de mayor vulnerabilidad", asegura el propio Fainé en el comunicado.
Dos días después, el jueves, Pedro Sánchez anunció la creación de un fondo soberano por valor de 10.500 millones de euros. "Criteria es lo más parecido al fondo soberano que ha anunciado Sánchez o a una SEPI privada", explican desde ámbitos empresariales. El holding propiedad de la Fundación La Caixa tiene una valoración cercana a los 40.000 millones de euros invertidos en empresas estratégicas españolas de todos los sectores económicos complementarios entre sí y de actividades eminentemente reguladas, como la banca, la energía, las telecomunicaciones o las infraestructuras (Telefónica, Naturgy, Veolia o ACS...).
En conclusión, la vuelta de enero no está trayendo buenas noticias para el Gobierno en lo relativo a su posicionamiento en Cataluña. Ni en lo político, ni en lo económico ni en lo empresarial. Y mientras, quien gana posiciones es Aliança Catalana.
Algo se está moviendo en los ámbitos políticos, económicos y empresariales en Cataluña en el mismo momento en que el Gobierno de España ha presentado un plan de financiación autonómica que Moncloa vende como la prueba definitiva de que Pedro Sánchez ha sometido al independentismo catalán y lo ha integrado de facto en el modelo constitucional. Sin embargo, el modelo pactado bilateralmente entre el Gobierno y ERC y que, teóricamente, sitúa a la comunidad en una situación ventajosa respecto al resto de las autonomías ha cosechado un inesperado rechazo para la estrategia del Gobierno y de la Generalitat: el de Junts.