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¿Puede Trump volar por los aires la alianza internacional de Vox?
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¿Puede Trump volar por los aires la alianza internacional de Vox?

Los últimos movimientos de Donald Trump en Venezuela y Groenlandia han provocado dispares reacciones entre los aliados internacionales de Santiago Abascal, despertando críticas de Meloni y Le Pen

Foto: Santiago Abascal y el presidente de los EEUU, Donald Trump. (EFE)
Santiago Abascal y el presidente de los EEUU, Donald Trump. (EFE)
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Donald Trump es un jugador de póker difícil de predecir. Unas veces sus faroles son grandilocuentes y se ven a la legua, y otras te sorprende con una escalera real que te echa de la partida. Es lo que ha ocurrido en Venezuela, donde la operación para capturar a Nicolás Maduro solo parecía posible en un guion de Michael Bay. Su forma de actuar en el tablero internacional desconcierta al mundo, y su grado de imprevisibilidad ha alcanzado su cota máxima: ¿van en serio sus amenazas sobre Groenlandia o Irán? Sus últimos movimientos han generado diversas reacciones en el eje derechista que Vox ha tejido en el globo, y cabe preguntarse si está en riesgo la alianza internacional que al partido de Santiago Abascal le ha costado tanto esfuerzo construir.

A través de la Fundación Disenso, una apuesta personal de Abascal, Vox ha conseguido impulsar su presencia internacional, codeándose con presidentes como el argentino Javier Milei o el chileno José Antonio Kast; tener una voz destacada en el grupo europeo Patriotas por Europa, que preside el español; y ejercer como pegamento con la presidenta italiana Giorgia Meloni y el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR).

La agenda internacional siempre ha sido una prioridad para Abascal, que ha dedicado importantes esfuerzos a ensamblar una amalgama de formaciones políticas con notables diferencias entre sí. Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional, está a favor del aborto; Javier Milei apuesta por medidas económicas libertarias; el húngaro Viktor Orbán se ha opuesto a todas las medidas de presión de la Unión Europea contra Rusia; los polacos de Mateusz Morawiecki, en cambio, apoyan todas las sanciones, etc.

Vox ha conseguido sortear estas diferencias políticas puntuales, priorizando el rechazo que les une al globalismo y el movimiento woke. Sin embargo, Trump es quien más posibilidades tiene de hacer saltar por los aires el trabajo de tantos años. Se vio en su momento con la encerrona de Trump y su vicepresidente, J.D. Vance, en la Casa Blanca al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, hace un año. Le Pen calificó de "cruel" la retirada de apoyo militar a Ucrania de los americanos, mientras que Meloni clamó por la unidad entre EEUU y la Unión Europea (UE) y Orbán apoyó directamente al estadounidense. "Los hombres fuertes hacen la paz y los débiles la guerra", señaló entonces.

Foto: maria-corina-y-trump-resultado-encuentro

Esta disparidad de opiniones de los aliados de Vox sobre la forma de proceder de Trump ha vuelto a emerger con los últimos acontecimientos. La captura de Nicolás Maduro en Venezuela ha sido aplaudida por los de Abascal y por el argentino Javier Milei, pero fuertemente criticada por Le Pen. La líder de Agrupación Nacional señaló que "la intervención militar estadounidense socava la estabilidad global y la soberanía estatal". Orbán tampoco vio con buenos ojos la operación militar de Trump, destacando que era una muestra del "colapso del orden mundial liberal liderado por Washington".

La amenaza anexionista de Trump sobre Groenlandia ha vuelto a ejemplificar las diferentes posiciones ante el mandatario americano. Vox permanece en silencio sobre la postura imperialista del americano, que, sin embargo, sí ha recibido críticas al respecto por parte de sus socios. Meloni ha destacado que no cree que la intervención militar se produzca, pero ha admitido que si tiene lugar no la "compartiría". "La soberanía de los Estados nunca es negociable, cualquiera que sea su tamaño o su poder. Es inviolable y sagrada", ha manifestado por su parte Le Pen.

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En las últimas horas, Trump ha amenazado con poner aranceles a los países que no apoyen sus deseos de controlar Groenlandia. En Vox, sin embargo, creen que la invasión de la isla ártica es un futurible por el que no hay que pronunciarse hasta que haya hechos consumados. La voladura de sus alianzas (y de la OTAN) por una posible invasión de Groenlandia no está en estos momentos en los análisis que hace el partido. Por otra parte, en el partido ven que la cuestión atlántica pilla muy lejos al ciudadano de a pie. En cambio, interpretan como un gran éxito la captura de Maduro.

La formación mantiene sus buenas relaciones con la Administración Trump, y conserva el equilibrio de fuerzas entre sus socios de Patriots y el resto de aliados internacionales. Y aunque en Vox se muestran tranquilos ante la estabilidad de su alianza, el único límite de Trump (president dixit) es su propia moral. El orden mundial está cambiando, y el nuevo lo está dibujando a su antojo el líder de la nación más poderosa del mundo. En caso de que la invasión de Groenlandia no sea un farol, saltará por los aires la OTAN. En un escenario así, ¿puede aguantar la alianza internacional de Vox? Sin duda, el partido intentará seguir cerca de Trump, pero si el presidente da ese paso la oposición será frontal en miembros de Patriotas como Le Pen y el pegamento que ejerce hasta el momento Abascal quizá no sea lo suficiente fuerte.

Donald Trump es un jugador de póker difícil de predecir. Unas veces sus faroles son grandilocuentes y se ven a la legua, y otras te sorprende con una escalera real que te echa de la partida. Es lo que ha ocurrido en Venezuela, donde la operación para capturar a Nicolás Maduro solo parecía posible en un guion de Michael Bay. Su forma de actuar en el tablero internacional desconcierta al mundo, y su grado de imprevisibilidad ha alcanzado su cota máxima: ¿van en serio sus amenazas sobre Groenlandia o Irán? Sus últimos movimientos han generado diversas reacciones en el eje derechista que Vox ha tejido en el globo, y cabe preguntarse si está en riesgo la alianza internacional que al partido de Santiago Abascal le ha costado tanto esfuerzo construir.

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