El Gobierno ve margen para negociar la financiación de Sánchez y Junqueras por el texto alternativo de Junts
Los de Puigdemont presentarán enmienda a la totalidad pero han anunciado que irá acompañada de una propuesta sustitutiva. Si se votan a ellos mismos y no apoyan a PP y Vox, el nuevo modelo se tramitará en el Congreso
El presidente de Junts, Carles Puigdemont, y el de ERC, Oriol Junqueras, en un encuentro en Waterloo (Bélgica). (EFE/Pablo Garrigós Cucarella)
La nueva financiación autonómica empieza su recorrido formal, tras la puesta de largo oficial en la reunión de Consejo de Política Financiera y Fiscal. Quedan muchos meses aún para que se someta a votación en el Congreso, pero el Gobierno ya echa cuentas para lograr los votos necesarios y, sobre todo, para superar el rechazo inicial de Junts.
La opinión de Moncloa es que dispone de margen para negociar con todos los grupos parlamentarios y conseguir aprobar la reforma. La clave política vuelve a ser la posible vuelta de Carles Puigdemont a España. El momento estelar en el que el Gobierno cree resueltos buena parte de sus problemas, cuando se aplicará en su totalidad la ley de amnistía y Junts, con su líder espiritual ya en Cataluña, puede tomar decisiones mucho más pragmáticas que el bloqueo actual de la legislatura.
Pero se agarra también a las rendijas que le puede proporcionar el trámite parlamentario. Los cálculos del Ejecutivo son que la modificación de la ley de financiación autonómica de las comunidades autónomas (LOFCA) puede superar el muro de las enmiendas a la totalidad. Da por seguro que PP y Vox presentarán vetos y que lo hará igualmente Junts, aunque con una diferencia fundamental. Su enmienda irá acompañada de un texto alternativo para reclamar el concierto catalán.
Esa decisión, adelantada ya por Junts, permitirá que el nuevo sistema pueda debatirse en el Congreso y no caiga en el primer envite. Solo con que los posconvergentes voten a favor de su propia enmienda a la totalidad y no se sumen a las de PP y Vox, el Gobierno ya tiene garantizada su tramitación. Obviamente, no tendría sentido que los de Puigdemont respalden los vetos de la oposición porque eso elimina la posibilidad de defender en el hemiciclo su propio texto sustitutivo.
El camino para conseguir que el nuevo modelo sea aprobado será igualmente pedregoso, pero, a ojos del Ejecutivo, cuenta con recorrido parlamentario que ofrece una dosis extra de negociación. Para llegar a ese punto, todavía falta mucho tiempo. El plan previsto es que la reforma se mande al Congreso antes de junio y que pueda estar aprobada a finales de año para que entre en vigor en 2027.
En la Moncloa sostienen que lo más duro ha sido el alumbramiento de este sistema, que prima fundamentalmente a Cataluña sobre el resto de autonomías, tras meses de intensa negociación con ERC. Reconocen que "ha costado mucho convencer" a los republicanos, cuya postura inicial era el cupo, con la gestión del total de los impuestos recaudados. De hecho, ha requerido de la implicación personal del presidente del Gobierno que, según se ha conocido estos días, se reunió en dos ocasiones con Oriol Junqueras antes de recibirlo la semana pasada en la Moncloa. Dos encuentros, de los que nunca se informó.
Esto hace que el cambio de la LOFCA nazca con el pecado original de haberse negociado antes con ERC y la Generalitat que con el resto de comunidades. Una circunstancia que obliga al Ministerio de Hacienda a una labor mayor de explicación. La previsión ahora, una vez pactado y presentado luego en sociedad, es realizar reuniones bilaterales con todas las comunidades para, ahora sí, incorporar sus aportaciones.
Solo después de esta ronda, el Ministerio de Hacienda convertirá el nuevo modelo en un texto legislativo y comenzará entonces los contactos con los grupos parlamentarios. De manera paralela, se aprobará en primera y en segunda vuelta en el Consejo de Ministros y se enviará al Congreso. Lo natural es que en ese momento el Ejecutivo ya tuviera atado el apoyo a la reforma. No parece probable. La negativa actual de Junts deja en el aire su futuro. Y aunque las señales que mandan los de Carles Puigdemont son que están en contra, no van a tumbar la nueva financiación a la primera de cambio.
La nueva financiación autonómica empieza su recorrido formal, tras la puesta de largo oficial en la reunión de Consejo de Política Financiera y Fiscal. Quedan muchos meses aún para que se someta a votación en el Congreso, pero el Gobierno ya echa cuentas para lograr los votos necesarios y, sobre todo, para superar el rechazo inicial de Junts.