Sánchez entrega al País Vasco prestaciones de la Seguridad Social y salva otra crisis con el PNV
Tras la advertencia de Aitor Esteban de que revisaría el apoyo al Gobierno en Madrid, Moncloa entrega cinco transferencias pactadas con Pradales en julio. Abren el camino hacia la gestión de la Seguridad Social y el futuro pago de las pensiones
Sánchez y Pradales se reúnen en Moncloa para abordar el traspaso del primer bloque de la Seguridad Social. (EP/Alberto Ortega)
En un momento de enorme debilidad parlamentaria, el Gobierno ha salvado in extremis una nueva crisis con uno de sus socios, en este caso el PNV. El motivo, el traspaso de cinco nuevas transferencias pactadas el pasado 15 de julio entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el lehendakari, Imanol Pradales. Finalmente, las aguas vuelven a su cauce gracias a la concreción de esas cesiones. A saber: las prestaciones no contributivas de la Seguridad Social por cuidado familiar, las contributivas del desempleo y los subsidios no contributivos del paro, el centro de verificación de maquinaria de Barakaldo sobre la salud laboral, el seguro escolar y el salvamento marítimo.
A lo largo de las últimas semanas, la tensión entre ambos ejecutivos ha ido creciendo ante la celebración, inicialmente prevista para mañana, de la Comisión Mixta de Transferencias. La portavoz del Gobierno vasco, María Ubarretxena, lleva días advirtiendo de que el Ejecutivo autonómico no acudiría en el caso de que no se concretaran los traspasos de competencias acordados por Sánchez y Pradales en julio: "Lo que pedimos es que seamos serios y que se respeten los acuerdos institucionales, firmados entre dos gobiernos en julio". En este sentido, el presidente del PNV, Aitor Esteban, advirtió que si el jueves Sánchez no cumplía, su formación actuará "en consecuencia" y no mantendrá la "misma actitud de diálogo y proactiva de buscar acuerdos". "No nos quedaremos de brazos cruzados", advirtió.
Finalmente, esta mañana el lehendakari ha confirmado que sí acudirán este viernes a la comisión tras reunirse con su portavoz para valorar si los traspasos acordados son fieles al acuerdo sellado en julio, todos ellos recogidos en el Estatuto de Guernica.
De esta forma, Moncloa salva en el último minuto una crisis que habría propiciado un nuevo incremento de su debilidad parlamentaria, dado que desde que Podemos y Junts le retiraron el apoyo, el Ejecutivo no para de cosechar derrotas parlamentarias. El último ejemplo, antes de Navidad, cuando el Congreso tumbó por segunda vez el techo de gasto, paso previo a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado.
"Esta no es nuestra forma de proceder y con esto no se termina. Tiene que haber otras transferencias y otra reunión bilateral"
No obstante, esto no significa que las relaciones con el PNV sean las ideales. "Este es un primer paquete de transferencias, aún falta otro paquete hasta completar el Estatuto de Guernica", afirman a El Confidencial fuentes del partido de Aitor Esteban. "Esta no es nuestra forma de proceder y con esto no se termina. Aunque sea una buena noticia que mañana se vaya a celebrar la comisión mixta, todavía tiene que haber otras transferencias y otra reunión bilateral", advierten.
En este contexto, el Congreso celebrará el 27 de enero otro Pleno importante: el debate y votación del real decreto-ley ómnibus que, entre otras cosas, contiene la revalorización de las pensiones para el año 2026, la prórroga de las ayudas al transporte y la moratoria de la prohibición de los desahucios para familias vulnerables sin alternativa habitacional, que está en vigor desde abril de 2020. De momento, no tiene los votos.
Problemas en Euskadi
Resuelto el ultimátum, la política vasca sigue en un momento de tensión. Las resistencias del Gobierno a cumplir los compromisos adquiridos con el Gobierno deja en mala posición al PSE, socio en el Gobierno vasco, porque pone en duda su compromiso con el Estatuto de Guernica. Aún quedan 16 puntos por cumplir, tanto en materia de Seguridad Social y desempleo como de puertos y aeropuertos, entre otras cuestiones.
Más allá de las relaciones entre peneuvistas y socialistas, la política vasca está fuertemente condicionada por EH Bildu, líder de la oposición en Euskadi, leal socio de Gobierno de Pedro Sánchez en Madrid. El pasado sábado, su secretario general, Arnaldo Otegi, reclamó la configuración de "una lista nacional popular" vasca y navarra con otras formaciones soberanistas, con un programa "de mínimos", para concurrir a las próximas elecciones generales y "actuar como pueblo y no como partido" frente al Estado. Ante esta propuesta, el PNV no sólo se opone, sino que plantea que es más factible una lista conjunta PSOE-Bildu que una Bildu-PNV.
En este maremágnum de relaciones e intereses cruzados entre Madrid y Vitoria y con el PNV y Bildu siendo a la vez socios de Sánchez y competencia en el País Vasco, la política vasca se ha convertido en un juego de equilibrios en el que quien está más cómodo es la coalición de partidos que coordina Otegi.
En un momento de enorme debilidad parlamentaria, el Gobierno ha salvado in extremis una nueva crisis con uno de sus socios, en este caso el PNV. El motivo, el traspaso de cinco nuevas transferencias pactadas el pasado 15 de julio entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el lehendakari, Imanol Pradales. Finalmente, las aguas vuelven a su cauce gracias a la concreción de esas cesiones. A saber: las prestaciones no contributivas de la Seguridad Social por cuidado familiar, las contributivas del desempleo y los subsidios no contributivos del paro, el centro de verificación de maquinaria de Barakaldo sobre la salud laboral, el seguro escolar y el salvamento marítimo.