Caso Begoña Gómez: una tercera empresa ubica a la asistente de Moncloa en gestiones del 'software'
Devoteam desvela al juez que Cristina Álvarez fue invitada a una reunión de seguimiento en 2022. Se suma a las citas con Making Science y a decenas de correos con Indra y la UCM
La esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, y su asistenta, Cristina Álvarez. (EFE/Emilio Naranjo)
Se acumulan los indicios sobre la participación de la asistente de Begoña Gómez en Moncloa en los negocios privados de la mujer del presidente del Gobierno. Una tercera empresa llamada Devoteam ha remitido al juez un listado con las gestiones que realizó en torno al software para la cátedra universitaria que dirigía la esposa de Pedro Sánchez. Según la documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial, esta trabajadora llamada Cristina Álvarez figura al menos en una reunión de seguimiento del proyecto.
Se suma a otras tres reuniones de carácter “técnico” que la empresa Making Science, otra de las participantes, desveló al juez hace solo unos días. Además, Indra aportó en diciembre una batería de 38 correos que intercambió con esta trabajadora también en el marco de la actividad de Begoña Gómez para la Universidad Complutense de Madrid (UCM). El juez ya ha dado traslado de estas novedades a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil para que elabore un informe.
Devoteam Drago contestó el 7 de enero a una petición de información que le había hecho el juez. Explica que “se realizaban reuniones semanales de seguimiento con todos los participantes en el proyecto”. La empresa adjunta un listado de esas reuniones y los participantes. Cristina Álvarez aparece como invitada en una cita de trabajo celebrada el jueves 22 de diciembre de 2022 entre las 10 y las 11 de la mañana. Figura su correo electrónico personal. También estaba Begoña Gómez, la coordinadora de la cátedra de la UCM y representantes de las empresas participantes como Miguel Rodríguez Bueno, de Google.
La empresa explica que “en algunos casos no se incluyen de forma detallada los temas objeto de la reunión, ya que eran reuniones de procedimiento en las que se decidían en el mismo acto las acciones técnicas a seguir”. La propia empresa abre la puerta a que Cristina Álvarez estuviera en más reuniones. Según dice, en cuanto a los invitados, desconoce “si todos ellos asistieron o no a las reuniones, o si asistieron otras personas que no figuran como invitados”.
Se suma a un patrón de implicación
Otros testimonios de la causa han explicado que en ocasiones la asistente se comunicaba a través del correo de Begoña Gómez. De haber participado solo en una reunión, sería una minoría dentro de las muchas que se celebraron, pero se suma a un patrón de implicación que se repite en otros escenarios relacionados con las actividades de la mujer de Sánchez. El rastro de Cristina Álvarez se repite en correos, documentos y declaraciones de testigos.
El juzgado también le había pedido una serie de mails al directivo de Google Rodríguez Bueno, pero le ha contestado al juez que ya no los tiene. En otro documento reciente al que ha tenido acceso este periódico le dice que se borraban pasados los 18 meses.
El juez de Instrucción número 41 de Madrid, Juan Carlos Peinado, investiga a Begoña Gómez y a su asistente por un presunto delito de malversación de fondos. Es uno de los cinco delitos del caso, junto al de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, intrusismo profesional y apropiación indebida del software, creado por diversas empresas para que se lo quedase la Universidad Complutense de Madrid (UCM) donde Begoña Gómez impartía una cátedra. Era una herramienta informática para medir el impacto de pequeñas y medianas empresas.
En sus resoluciones, el magistrado destaca que la asistente cobra un sueldo público anual que ronda los 50.000 euros en Moncloa y lo ve incompatible con su implicación en estos negocios privados. Cuando tuvieron que declarar ambas investigadas, afirmaron que la labor de esta asistente se ceñía a gestionar su agenda y asuntos de confianza porque eran amigas, pero limitaron a algún caso puntual su participación en las actividades investigadas. El devenir de la causa está complicando esa versión.
En esta derivada del caso, el juez cuenta con el respaldo de la Audiencia Provincial de Madrid, que también aprecia indicios de malversación. En su último auto al respecto, los jueces madrileños que revisan las decisiones de Peinado avalaron que "en la causa constan indicios del posible exceso en sus funciones de la asistente". Destacaron, por ejemplo, un correo dirigido por Cristina Álvarez a uno de los patronos de la cátedra dirigida por la esposa de Sánchez.
Devoteam era la empresa responsable de la infraestructura y servicios de Google Cloud dentro del proyecto. En un primer momento, Indra, Telefónica y Googlepactaron con Begoña Gómez la donación de 150.000 euros en horas de trabajo para desarrollar la plataforma. Pero en 2023 comprobaron que el proyecto iba a requerirles más dinero y tiempo de lo que habían previsto.
En ese momento, Begoña Gómez logró que Google aumentara de 40.000 a 110.000 euros su colaboración con el proyecto. Google Cloud, el departamento de la multinacional de Silicon Valley, decidió dedicar ese plus a subcontratar la programación del código de la aplicación con su socio Making Science y encargar toda la parte del proyecto relacionada con el hosting a Devoteam, otro de sus partners.
Making Science detalló la presencia de Cristina Álvarez en citas a las que “asistían ingenieros, jefes de proyecto e informáticos encargados de desarrollar el proyecto”. La asistente de Begoña Gómez aparece en tres de ellas, al menos entre 2023 y 2024. Indra entregó hace semanas al juez otros 38 correos con la asistente en los que aparece como emisora o destinataria en copia con su cuenta personal y/o la de Presidencia.
Los correos de Doadrio
El que fuera vicerrector de la Universidad Complutense de Madrid, donde codirigía su cátedra Begoña Gómez, Juan Carlos Doadrio, aportó en su día decenas de correos con Cristina Álvarez. La UCO hizo un informe y apuntó a que Álvarez respondía desde consultas sobre "pagos de convenio" hasta peticiones de un "certificado de donaciones para Hacienda". Otra trabajadora de la UCM implicó a la asistente con expresiones como “era mi interlocutora”, “llamaba Cristina” o “me dijo que quería registrar un dominio”.
Tanto Begoña Gómez como el Gobierno usan el argumento de que al menos la mujer de Sánchez solo tiene una asistente, mientras que otras esposas de presidentes tuvieron más de un ayudante. El abogado de la principal investigada pidió al juez que solicitase la historia de asistentes de anteriores cónyuges y el resultado arrojó que la única que tuvo más de uno al mismo tiempo fue la mujer del socialista, José Luis Rodríguez Zapatero.
Se acumulan los indicios sobre la participación de la asistente de Begoña Gómez en Moncloa en los negocios privados de la mujer del presidente del Gobierno. Una tercera empresa llamada Devoteam ha remitido al juez un listado con las gestiones que realizó en torno al software para la cátedra universitaria que dirigía la esposa de Pedro Sánchez. Según la documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial, esta trabajadora llamada Cristina Álvarez figura al menos en una reunión de seguimiento del proyecto.