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Así es como la universidad moldea tu ideología: "Si hubiera estudiado en otra facultad, pensaría de otra manera"
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DE LA CLASE A LAS URNAS

Así es como la universidad moldea tu ideología: "Si hubiera estudiado en otra facultad, pensaría de otra manera"

La universidad en EEUU desplaza a la izquierda a los estudiantes en todas las carreras salvo Finanzas. En España, los universitarios están cada vez más cerca del centro ideológico

Foto: Protesta de la plataforma Universidades por la Pública por la Ley de Universidades de la Comunidad de Madrid. (Europa Press/Fernando Sánchez)
Protesta de la plataforma Universidades por la Pública por la Ley de Universidades de la Comunidad de Madrid. (Europa Press/Fernando Sánchez)
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Muchos padres eligen el colegio de sus hijos pensando en el tipo de educación que recibirán y los contactos que podrán hacer en el futuro. Pero, ¿y si fuera la universidad el entorno que realmente condiciona la forma de ver el mundo?

“La carrera me hizo menos de izquierdas”, reconoce Pedro (nombre ficticio), estudiante del grado en Finanzas y Contabilidad. “La mayoría de las asignaturas eran puro neoliberalismo: mercados autorregulados, oferta y demanda e intervención estatal mínima. Si eras de izquierdas, te hacía replantearte tus ideas; si eras de derechas, las reforzaba”, asegura.

Patricia, que terminó su grado en Periodismo en 2020, hizo el ‘viaje ideológico’ contrario. “Ir a estudiar a una ciudad grande me hizo ser consciente de ciertos privilegios e ideas que no había valorado antes”, reconoce. Su entrada a la universidad coincidió con una época de recortes y casos de corrupción en el Gobierno de Rajoy, recuerda, lo que le marcó políticamente. “Siento que si hubiera estudiado en otra facultad, mi forma de pensar se habría moldeado de otra manera”, confiesa.

Uno de los últimos estudios que abordan este fenómeno, publicado en EEUU, concluye que la mayoría de los estudiantes se desplazan ideológicamente a posiciones más progresistas durante su etapa universitaria. Esto explica, en parte, por qué la Administración de Trump tiene en la diana a centros como Harvard o Columbia.

El trabajo analiza 300.000 encuestas realizadas entre 1990 y 2015, con información de la posición política de los universitarios estadounidenses en su primera matrícula y cuando finalizan sus estudios. La única excepción significativa son las carreras de Finanzas, cuyos alumnos se vuelven más conservadores.

Los investigadores señalan que el contenido de las asignaturas, las discusiones en clase y las interacciones con los profesores influyen más en este cambio ideológico que las creencias previas o las expectativas económicas de los estudiantes. El giro a la izquierda suele deberse a cuestiones culturales, como debates sobre desigualdad o derechos de las minorías, mientras que la fiscalidad es el principal motor de quienes se mueven a la derecha.

“El desplazamiento ideológico promedio a la izquierda se ha vuelto mayor con el tiempo”, asegura Yoav Goldstein, doctorando en Economía en la Universidad de Tel Aviv y coautor del estudio. Donde más se nota es en las disciplinas con mayoría de alumnos progresistas; pero también en Teología, cuyos estudiantes, inicialmente muy de derechas, tienden a adoptar posiciones más centradas durante la carrera.

España no es ajena a este sesgo. Según una encuesta de la Fundación BBVA, los alumnos de artes, humanidades y ciencias experimentales tienden a ubicarse en la izquierda, mientras que los que cursan económicas y derecho se inclinan hacia el centroderecha. Quienes estudian en centros privados suelen tener posiciones más conservadoras que los estudiantes de universidades públicas.

“Nadie se matricula en Filosofía buscando hacerse rico, mientras que ADE responde a una lógica más utilitarista. La formación también puede crear o reforzar orientaciones ideológicas, aunque la universidad en España es bastante plural”, afirma Javier Lorente, profesor de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos.

La facultad no siempre cambia las convicciones, pero sí la forma de habitarlas. Mientras algunos subrayan su impacto en la socialización política, otros lo relativizan. “La universidad no ha influido mucho en mi ideología; el entorno familiar ha tenido más peso”, explica Miguel, que estudió Periodismo en la Universidad del País Vasco entre 2011 y 2015.

María, psicóloga formada en un centro público, mantiene la ideología de derechas con la que llegó a la universidad, pero reconoce que ahora tiene una mirada más empática hacia las ideas ajenas y crítica con las propias.

¿Cómo influye en el trabajo?

Este sesgo construido en los años de formación se traduce en una brecha ideológica entre las distintas ocupaciones. “Los profesionales socioculturales –profesores, sociólogos, trabajadores sociales, artistas o creativos– se han desplazado con fuerza a la izquierda en las últimas décadas, superando incluso a la clase obrera”, afirma Miguel Cainzos, profesor de Sociología en la Universidad de Santiago de Compostela.

Este cambio se debe, según Cainzos, a que la izquierda ha centrado cada vez más su discurso en cuestiones culturales y libertades civiles, lo que en EEUU se asocia con el movimiento woke, y al deterioro relativo de las condiciones laborales de estos profesionales.

En España, el 35% de los trabajadores está sobrecualificado para la ocupación que ejerce, según datos de Eurostat. Hace una década, los jóvenes sobreeducados mostraban una ligera inclinación hacia la izquierda. No obstante, la frustración por no encontrar un trabajo acorde a su formación podría estar empujándoles hoy hacia posiciones más conservadoras, como ocurre en otros países europeos.

Este sesgo hacia la derecha se percibe especialmente en determinados sectores laborales, donde la tradición y la cultura institucional refuerzan valores conservadores. En España, militares y policías se sitúan más a la derecha que directivos y autónomos. “Ser militar o vivir cerca de una instalación del Ejército aumenta significativamente la probabilidad de apoyar a Vox”, afirma Francisco Villamil, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III.

Este respaldo se relaciona con “la utilización histórica del Ejército para el control del orden interno y la lucha contra los nacionalismos periféricos. En el seno de la institución se produce una socialización en valores que, en la actualidad, son defendidos por la extrema derecha”, asegura Villamil.

Los jóvenes en edad universitaria también se están desplazando hacia posiciones más conservadoras, aunque menos extremas. En el estudio de la Fundación BBVA han pasado del 4,1 de 2006 a un 4,8 en 2023, rozando el centro ideológico. Según el barómetro del CIS, son el segundo segmento de edad menos izquierdista, solo por detrás de los que tienen 75 años y más.

En contraste, las personas de entre 65 y 74 años se han reposicionado a la izquierda. “Se está jubilando la generación de la Transición, tradicionalmente muy movilizada y con fuertes valores progresistas. Para ellos, las pensiones son el resultado de una vida de trabajo, lo que refuerza su confianza en el sistema público y en las políticas redistributivas”, afirma Lorente.

Este contraste ayuda a explicar la creciente distancia entre jóvenes y mayores y anticipa un mapa político marcado por trayectorias vitales cada vez más divergentes. La educación, el trabajo y el paso del tiempo convierten a la ideología en un reflejo de la vida misma: cambiante, diversa y condicionada por las experiencias y expectativas de cada generación.

Muchos padres eligen el colegio de sus hijos pensando en el tipo de educación que recibirán y los contactos que podrán hacer en el futuro. Pero, ¿y si fuera la universidad el entorno que realmente condiciona la forma de ver el mundo?

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