Un exmilitar denunciado por torturas y afincado en Madrid, implicado en la 'vía Delcy' con Zapatero
El general Miguel Rodríguez Torres dirigió la policía política del régimen y fue encarcelado tras enfrentarse a Maduro. Salió de prisión gracias a las gestiones del expresidente español
Miguel Rodríguez Torres, en una imagen de 2017. (EFE/Miguel Gutiérrez)
El general Miguel Rodríguez Torres era un peso pesado del chavismo hasta que cayó en desgracia tras enfrentarse a Nicolás Maduro. Fue encarcelado en 2018 y liberado casi cinco años después. Sus primeras palabras al salir de prisión fueron de agradecimiento a José Luis Rodríguez Zapatero. Ahora reside en Madrid y desde hace meses se le relaciona con el expresidente del Gobierno en maniobras para apuntalar el régimen bolivariano sin Maduro. Según documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial, una opositora le ha denunciado por torturas ante la Audiencia Nacional.
“Quiero hacer una mención especial al presidente Zapatero, que durante casi tres años batalló incansablemente para conseguir este éxito. Le estaré eternamente agradecido con su gesto, su solidaridad y con su afecto”. Esas fueron las palabras de este general venezolano en un vídeo que se grabó a sí mismo tras quedar libre. A Rodríguez Torres se le atribuye la reestructuración de la antigua Dirección General de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) que dio paso al temido Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), considerada la policía política del régimen.
El nombre de Miguel Rodríguez Torres, de 60 años de edad, reapareció con fuerza en los ámbitos de influencia del chavismo en septiembre. El Diario Las Américas, una cabecera fundada en 1953 con sede en Miami, desveló una serie de maniobras pensadas para perpetuar el régimen sacrificando a Nicolás Maduro. La información, de la que después se hicieron eco otros medios, daba cuenta incluso de una reunión en el hotel Santo Mauro de Madrid con opositores para buscar apoyos.
El medio norteamericano ubicaba también en esos movimientos al expresidente Zapatero, aunque la beneficiada última de esos trabajos era la vicepresidenta Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, que preside la Asamblea Nacional Venezolana. El Confidencial se ha puesto en contacto con el expresidente para recabar su versión sobre estos contactos, pero no ha obtenido respuesta.
La información adquirió repercusión, sobre todo después de que el subsecretario de Estado de EEUU, Christopher Landau, usase sus redes sociales para señalar en público a Zapatero y amagar con retirarle el visado para entrar en Estados Unidos. Para entonces, la oposición ya consideraba al expresidente un aliado del régimen. Tres meses después del señalamiento público de la administración Trump a Zapatero, el escenario tras la captura de Maduro es que Donald Trump ha delegado la transición en Delcy Rodríguez.
El diario ABC también informó hace días –antes de la captura de Maduro– de que Zapatero ha sido contactado de nuevo y que ha mantenido conversaciones de carácter político para promover el perfil de Rodríguez Torres como figura posible en una transición controlada.
Las informaciones sobre estas maniobras también ubican en ellas a Eudoro González Dellán, cuyo nombre trascendió en 2024 como personaje clave en las gestiones para sacar de Venezuela al líder opositor, Edmundo González Urrutia, considerado ganador de las últimas elecciones por buena parte de la comunidad internacional. González Dellán es considerado como una persona de la confianza de Delcy Rodríguez y su hermano Jorge.
Las protestas de 2014
Hay que remontarse unos años atrás para entender el papel de Rodríguez Torres en este tablero. La sede del SEBIN es el Helicoide y ha sido señalada en múltiples ocasiones como un centro de tortura y represión de opositores al régimen bolivariano. Rodríguez lanzó su carrera al calor de Hugo Chávez, fallecido en 2013, y continuó después con Maduro. De responsable de la inteligencia interior pasó a ministro de Interior y Justicia, aunque solo duró un año y siete meses en el cargo.
Las cosas para él empezaron a torcerse en 2014. Aquel año tuvieron lugar en el país numerosas protestas antigubernamentales que fueron reprimidas a sangre y fuego. Hubo muertos por heridos de bala como el joven universitario Bassil Da Costa. Gobierno y oposición se culparon mutuamente de la violencia, pero en 2015 hasta ocho funcionarios fueron identificados como autores de los disparos relacionados con la muerte de Da Costa. De los ocho, seis eran agentes del SEBIN, otro policía y un escolta del ministro Rodríguez Torres. Solo uno de los miembros de los servicios secretos acabó condenado.
Pero los verdaderos problemas para este general al que ayudó Zapatero llegaron cuando ese mismo 2014 se materializaron sus tensiones con Maduro. El sucesor de Chávez apenas llevaba tiempo en el poder y necesitaba ganar autoridad entre sus rivales internos. Rodríguez Torres era uno de ellos y fundó un movimiento llamado Movimiento Amplio Desafío de Todos (MADT). Lo que sigue es el proceder habitual del régimen: acusaciones de espionaje, conspiración contra el Gobierno y contra las fuerzas armadas y al final la cárcel.
En marzo de 2018 le arrestaron agentes del mismo SEBIN que él mismo construyó. Rodríguez Torres pasó a engrosar esa lista de opositores a Maduro, no por sus convicciones antichavistas, sino por salir derrotados en las luchas internas de poder del régimen. En ese espectro hay todo tipo de excolaboradores caídos en desgracia, como el que fuera responsable de la Inteligencia Militar, Hugo Carvajal. Actualmente, se encuentra pendiente de sentencia por narcotráfico en Estados Unidos tras varios años fugado en España. Anunció tener información sobre los vínculos entre Podemos y el chavismo, pero más allá de retrasar su extradición, su presunta colaboración no se sustanció en nada.
Los seguidores de Miguel Rodríguez Torres emitieron un puñado de comunicados sin apenas repercusión que todavía se pueden consultar en la web del movimiento. Se presentaban como “un grupo amplio de patriotas” a favor de “el diálogo y la reconciliación”. “Sabíamos que el único saldo que traería la confrontación de calle sería, tal como ocurrió, la muerte de venezolanos inocentes”, decían al tiempo que reivindicaban a Chávez y criticaban a Maduro.
"Estaba bañada en sangre"
Hace meses, una opositora al chavismo de las que pasó por el Helicoide denunció por lesa humanidad a Rodríguez Torres al saber que vivía libre en Madrid. Este periódico tuvo acceso a la denuncia de esta mujer, exiliada en España, que decía cosas como esta: “Como no quería hablar, me dieron un golpe a puño cerrado en la cara donde se dislocó mi mandíbula y perdí el conocimiento; al recuperar el conocimiento, estaba bañada en sangre y mareada, me dolía hasta el alma (...) Estaba ese hombre allí (Rodríguez Torres) sentado, viéndome con una risa burlona, me trataba de puta de mierda”. La denuncia enmarca estos hechos en 2004.
En un auto al que ha tenido acceso este periódico, la Audiencia Nacional no niega la existencia de torturas, pero considera que España no tiene la competencia para investigarlas al tratarse de protagonistas que no tienen la nacionalidad española sobre unos hechos cometidos en el extranjero. Sus abogados recurrieron la inadmisión en octubre y todavía se encuentran a la espera de respuesta, según declaran.
En la misma denuncia, se citan los agradecimientos de la familia de Rodríguez Torres a Zapatero. Ahora sus nombres vuelven a aparecer juntos, en este caso en el marco de las presuntas maniobras para impulsar la ‘vía Delcy’ en detrimento de Maduro, el viejo enemigo del general.
El general Miguel Rodríguez Torres era un peso pesado del chavismo hasta que cayó en desgracia tras enfrentarse a Nicolás Maduro. Fue encarcelado en 2018 y liberado casi cinco años después. Sus primeras palabras al salir de prisión fueron de agradecimiento a José Luis Rodríguez Zapatero. Ahora reside en Madrid y desde hace meses se le relaciona con el expresidente del Gobierno en maniobras para apuntalar el régimen bolivariano sin Maduro. Según documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial, una opositora le ha denunciado por torturas ante la Audiencia Nacional.