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El rechazo de Trump a Corina Machado descoloca el discurso de PP y Vox sobre Venezuela
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DETENCIÓN DE MADURO

El rechazo de Trump a Corina Machado descoloca el discurso de PP y Vox sobre Venezuela

La negativa del presidente de EEUU a reconocer a la líder opositora ensombrece la celebración de los dos partidos de la derecha. Feijóo se reafirma en la "legitimidad" de Machado y González para liderar la transición

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo; junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE/Juanjo Martín)
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo; junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE/Juanjo Martín)
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Los mensajes de júbilo con los que el Partido Popular y Vox, cada uno con sus matices, celebró la detención de Nicolás Maduro no tardaron en quedar ensombrecidos por las verdaderas intenciones de Donald Trump tras descabezar al gobierno de Venezuela. Tanto el partido de Santiago Abascal como el de Alberto Núñez Feijóo solemnizaron en la mañana del sábado la próxima "restauración de la democracia" en el país, y el PP hizo especial hincapié en que esa "transición" vendría de la mano de María Corina Machado, líder opositora, y de Edmundo González Urrutia, excandidato presidencial.

Horas más tarde de los ataques y de la captura del líder chavista, el presidente de Estados Unidos dio la espalda a la recién elegida Premio Nobel de la Paz como solución y negó contactos con ella. "Es una buena mujer, pero no tiene la fuerza ni el respeto de la gente o el apoyo para dirigir Venezuela", afirmó. Avanzó que EEUU se quedará en el país para garantizar una transición pacífica y administrar las reservas de petróleo. Y certificó la apertura de conversaciones entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. "Está dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que esto funcione", declaró.

Tras la histórica rueda de prensa de Trump desde Florida, el silencio se apoderó en primera instancia de los dos partidos de la derecha. El PP ensalzó desde el principio y de forma coral la operación militar de Estados Unidos porque implica "el fin del régimen de Maduro". Y llamó a que los siguientes pasos por parte de la Administración estadounidense se diesen desde la "prudencia" y de la mano de Machado y González. "Venezuela reclama un futuro sin represión y con una transición democrática bajo el liderazgo del presidente electo y de María Corina", escribió en primera instancia Alberto Núñez Feijóo.

Al líder del PP le siguió el resto de dirigentes del partido, desde cargos nacionales a presidentes autonómicos. "La caída del régimen y la vuelta de la democracia a Venezuela con la Nobel de la Paz es una de las noticias más importantes de los últimos tiempos", sentenció, por ejemplo, Isabel Díaz Ayuso. Pero Donald Trump se encargó de pinchar desde el otro lado del charco esa aspiración. "Hay que esperar a ver", se limitaron a decir fuentes de Sol tras las declaraciones del presidente estadounidense, en la misma línea que Génova. "Esto es solo el principio", apuntaron en la sede nacional del PP.

En el partido reinó la cautela, a la expectativa de la línea que seguirá Estados Unidos o de la evolución de las negociaciones con la vicepresidenta venezolana. Sólo Feijóo rompió el mutismo ya entrada la noche del sábado. Anunció que había mantenido una conversación con Edmundo González, y reafirmó el respaldo del primer partido de la oposición, haciendo frente a las declaraciones de Trump.

"Le he reiterado nuestro apoyo al claro veredicto que los venezolanos expresaron el 28 de julio de 2024. Él encarna la legitimidad democrática, igual que María Corina representa la legitimidad moral", ratificó. Otros dirigentes fueron más allá, como fue el caso de la portavoz adjunta en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, que tildó de "manifiestamente falso" las declaraciones en las que Trump aseguraba que Machado no tiene ni "apoyo" ni "respeto" para ponerse al frente del país. "Es la líder indiscutible del pueblo venezolano", lanzó.

Antes de la comparecencia del líder americano, la propia María Corina Machado respaldó a través de sus redes sociales la intervención militar y avanzó que "estamos preparados para tomar el poder". "Sepan que estamos listos para la gran operación de la reconstrucción de nuestra nación", añadió Edmundo González, reconocido presidente electo de Venezuela por más de una decena de países y organizaciones internacionales.

Abascal reposteó también el mensaje de la líder opositora, aunque el presidente de Vox no reivindicó públicamente a Machado o González tras la captura de Maduro. El partido ultraconservador se centró en defender la actuación de Estados Unidos, denunciar los presuntos lazos del régimen con "la mafia sanchista" y enarbolar su vínculo con Donald Trump en contraposición con el PP, a los que afearon que criticasen al líder republicano en el pasado. "Pons dice que Trump es 'el macho alfa de una manada de gorilas'. La realidad: Trump facilita la libertad de Venezuela", escribió, por ejemplo, Jorge Buxadé en alusión a unas antiguas declaraciones del eurodiputado popular.

La asociación de Vox con Trump, que Abascal se ha trabajado en los últimos años, es un arma de doble filo para el partido ultraconservador, sobre todo ante la confusión respecto al futuro inmediato de Venezuela y la determinación de EEUU de dirigir por ahora el país con Delcy Rodríguez aún en la ecuación.

La vicepresidenta venezolana exigió poco después desde Caracas la puesta en libertad "inmediata" de Maduro, lo que provocó una reacción del líder de Vox, que no hizo alusión a los mensajes de Trump sobre la líder opositora. Pero sí quiso puntualizar que Rodríguez "está dispuesta a traer todavía más dolor" e hizo un llamamiento a "culminar cuanto antes" la liberación del país.

Hay que recordar que la tendencia al alza de Vox en todos los sondeos, sostenida desde hace meses, sólo tuvo un 'bache' por las dificultades discursivas que encontraron cuando Trump consumó su guerra arancelaria que afectaba a productos españoles en abril del año pasado. El equilibrio entre su respaldo al dirigente republicano —invitó incluso a Abascal a su toma de posesión, en enero de 2025— y el órdago a España y Europa era difícil, aunque la amenaza remitió con el paso de los meses y Vox consiguió salir del brete.

El apoyo explícito de los de Abascal a la operación militar de Estados Unidos chocó además con reticencias internas dentro de su grupo europeo, Patriots. La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, rechazó de forma contundente "el cambio de régimen que Estados Unidos acaba de instaurar en Venezuela". "La soberanía de los Estados nunca es negociable, independientemente de su tamaño, poder o continente. Es inviolable y sagrada", escribió en X.

El argumentario de los dos partidos de la derecha en España discurre ahora por una línea muy delicada. La aspiración, compartida pese a las diferencias discursivas, son los avances hacia la democracia real en Venezuela tras el arresto del cabecilla chavista, ignorando que la actuación militar no respeta el derecho internacional. A la espera de los próximos pasos de Trump, PP y Vox deberán medir sus mensajes respecto a la hoja de ruta de Estados Unidos. Las piezas están encima del tablero pero la partida sólo acaba de comenzar.

Los mensajes de júbilo con los que el Partido Popular y Vox, cada uno con sus matices, celebró la detención de Nicolás Maduro no tardaron en quedar ensombrecidos por las verdaderas intenciones de Donald Trump tras descabezar al gobierno de Venezuela. Tanto el partido de Santiago Abascal como el de Alberto Núñez Feijóo solemnizaron en la mañana del sábado la próxima "restauración de la democracia" en el país, y el PP hizo especial hincapié en que esa "transición" vendría de la mano de María Corina Machado, líder opositora, y de Edmundo González Urrutia, excandidato presidencial.

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