Los socios del Gobierno se alejan de Sánchez por no condenar la actuación de Trump en Venezuela
El presidente endurece su postura y avisa que "no reconocerá una intervención que viola el Derecho Internacional" pero Sumar, ERC, Bildu, BNG y Compromís piden la comparecencia urgente de Albares
Yolanda Díaz junto a José Manuel Albares y Sara Aagesen, en el hemiciclo del Congreso. (EFE / Zipi)
El bloque progresista se agrieta, tras la intervención militar de EEUU en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. La tibieza inicial del Gobierno español, que ha esquivado las críticas directas a Donald Trump, produjo este sábado un choque del PSOE con sus socios. Con Sumar, en el seno del Ejecutivo de coalición, y con sus aliados parlamentarios de izquierda.
El Ministerio de Exteriores y el propio Pedro Sánchez han medido sus palabras y no han hecho alusiones al presidente estadounidense, aunque sí han subrayado la necesidad de "respetar el Derecho Internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas". España se ha ofrecido para mediar y buscar "una solución pacífica y negociada a la actual crisis".
Esta postura templada no ha contado con el aval de Sumar, ERC, Bildu, BNG, Podemos y Compromís, que este mismo sábado registraron en el Congreso la solicitud de comparecencia del jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, ante el "grave ataque" de EEUU a Venezuela que "vulneran" las normas internacionales y "la soberanía del pueblo venezolano".
Todos estos partidos han censurado que el Ministerio no haya sido más duro con Trump. Y hasta la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha querido desmarcarse: "Nuestra firme condena a esta agresión imperialista a Venezuela. El mundo es menos seguro y menos libre desde que Trump y la internacional del odio actúan impunemente".
Alicia AlamillosMapa: Emma EsserDatos: Unidad de Datos
Sánchez, en cambio, ha tratado de ser diplomático. Aunque su sintonía con Trump es nula y el presidente norteamericano ha reprobado a España por su negativa a aumentar el gasto militar al 5% del PIB, en el marco de la OTAN, las relaciones comerciales con EEUU son cruciales. Es el principal destino de la inversión española en el exterior, fuera de la Unión Europea, y un socio estratégico, a pesar de las evidentes diferencias ideológicas entre las dos Administraciones.
Esa historia común pone muy difícil al presidente del Gobierno mostrarse más severo con el presidente estadounidense. También el hecho de que la Unión Europea sea un actor crucial en las negociaciones sobre el futuro de Ucrania, con Sánchez como uno de los dirigentes que más ha apoyado políticamente a Volodímir Zelenski.
No obstante, tras la comparecencia de Trump en la que anunció que iba a dirigir el país latinoamericano hasta la transición a la democracia, Pedro Sánchez realizó un segundo pronunciamiento, en el que endureció su postura. "España no reconoció al régimen de Maduro. Pero tampoco reconocerá una intervención que viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo", señaló en su mensaje en las redes sociales. "Pedimos a todos los actores que piensen en la población civil, que respeten la Carta de Naciones Unidas y que articulen una transición justa y dialogada".
El presidente pasó así de pedir respeto al orden mundial basado en reglas a apuntar que se ha producido una violación de las normas internacionales. El Ministerio de Exteriores se mantiene en contacto con sus socios de la UE y con los países de la región. Pero la posición española ha influido también en la Internacional Socialista, que en estos momentos dirige el líder español, y que, inicialmente, ha sido también cauta en sus primeras valoraciones.
La situación venezolana ha sido siempre un tema candente en la política española. El Gobierno no dio por válida la victoria de Maduro en las últimas elecciones presidenciales, el 28 de julio de 2024, y tampoco admitió como presidente legítimo a Edmundo González, a pesar de la ayuda prestada para sacarlo del país cuando el régimen chavista intentó actuar contra él.
La ayuda a la oposición venezolana ha sido constante, pese a la controvertida amistad de José Luis Rodríguez Zapatero con el dictador y todo su entorno, pero el Ejecutivo no quiso cometer el mismo error que con Juan Guaidó, a quien sí reconoció como presidente encargado por la Asamblea venezolana y que con el tiempo perdió el apoyo de sus propios compañeros. Todas estas decisiones han provocado siempre una enorme tensión en España. Tanto con el PP, por no dar más apoyo a González, como con los socios de izquierda, por respaldar a Guaidó.
El bloque progresista se agrieta, tras la intervención militar de EEUU en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. La tibieza inicial del Gobierno español, que ha esquivado las críticas directas a Donald Trump, produjo este sábado un choque del PSOE con sus socios. Con Sumar, en el seno del Ejecutivo de coalición, y con sus aliados parlamentarios de izquierda.