Moncloa ve inalterada la fuerza electoral de Sánchez: "La corrupción no le desgasta"
El Gobierno se aferra a que mantiene casi el mismo porcentaje de apoyo que hace siete años. Sostiene que los escándalos también perjudican al PP porque la opinión pública rememora sus propios casos.
Se acaba el annus horribilis de Pedro Sánchez, sin la certeza de que 2026 será mejor. Al presidente baqueteado en gestionar crisis, le pillaron fuera de juego las que más daño han hecho al PSOE. Primero, los escándalos de José Luis Ábalos, y después, los de Santos Cerdán. Las réplicas continuarán.
El ánimo en la Moncloa ha estado muchos días por los suelos. Demasiados imprevistos. Han sido golpes "muy duros" para todos, reconocen en el equipo del presidente. Pero, "hace tiempo que hemos hecho las paces con eso" Para seguir, mantener la "mente fría" es esencial. Son muy conscientes de que media España da ya por liquidado a Sánchez (algunos en su propio partido) y que las encuestas, invariablemente, arrojan una mayoría absoluta con la suma de PP y Vox.
En el núcleo duro del Gobierno, en cambio, creen que sus posibilidades permanecen intactas. Solo mermadas, conceden, por la división del espacio electoral a la izquierda del PSOE, cuya fragmentación en tres listas (con Podemos en solitario) puede resultar letal. Ni el presidente está tan desgastado como lo estuvieron la mayoría de sus predecesores al final de su mandato, ni las investigaciones judiciales son una pulsión tan corrosiva para hundir a los socialistas, mantienen.
La tesis en Moncloa es que "la corrupción perjudica al PSOE y al PP" porque son los dos partidos que han sufrido sus estragos en democracia. Los casos de Ábalos y Cerdán debilitan a los socialistas, de eso no hay duda, pero no tanto para que se produzca un despegue sideral de Alberto Núñez Feijóo. A quién favorece, sostienen en el Gobierno, es fundamentalmente a Vox porque provoca un desencanto con la política, del que se benefician los partidos antisistema. Fue también al contrario, cuando los casos cercaban al PP, recuerdan. El rendimiento electoral que obtenía el PSOE en esa situación era muy limitado.
La erosión, admiten, será mayor cuando las informaciones sobre estos asuntos estén en su máximo apogeo pero se recuperarán cuando la conversación pública se centre en otros temas más benévolos con el Ejecutivo. Esto, al menos, es lo que han aprendido de los últimos meses.
Opinión Desde que en julio pasado la implicación de Santos Cerdán en una nueva trama dejara tiritando al partido, el respaldo al PSOE ha subido o bajado en función de la coyuntura. Pero ni el golpe de tener a dos ex secretarios de Organización consecutivamente en prisión preventiva ha sido definitivo ni el PP se dispara en porcentaje de voto. "La corrupción no desgasta a Sánchez". Quien más ha crecido estos meses ha sido Vox, que se ancla al 17%.
"Ningún gobierno aguanta con el mismo nivel de apoyo en Europa siete años después. El nuestro, sí", destacan en la Moncloa. Un dato más para refrendar su teoría de que tienen opciones de competir. Otra cosa, es, si esta vez, habrá números para una investidura en el bloque de la izquierda.
Se acaba el annus horribilis de Pedro Sánchez, sin la certeza de que 2026 será mejor. Al presidente baqueteado en gestionar crisis, le pillaron fuera de juego las que más daño han hecho al PSOE. Primero, los escándalos de José Luis Ábalos, y después, los de Santos Cerdán. Las réplicas continuarán.